La audiencia pública fue categórica sobre el servicio

A fines de octubre el gobierno riojano, a través del Ente Único de Control de las Privatizaciones, convocó a una audiencia pública para analizar el contrato de concesión del servicio que prestaba Aguas de La Rioja.

En el recinto del Espacio 73, que se convirtió en auditorio de las quejas contra la multinacional, no hubo presencia de muchas instituciones, pero los que participaron de la misma coincidieron en calificar de malo al servicio.

Los informes oficiales y de los partidos políticos y particulares que se presentaron en la oportunidad dieron cuenta de la falta de inversiones genuinas de la empresa y de las deficiencia que presentaba el servicio en las ciudades de Chamical, Chilecito y La Rioja.

Se habló de tarifa, de la extensión de la red, de los costos, aunque la empresa también pudo decir los suyo en un contexto bastante desfavorable.

La suerte parecía echada ya en ese momento aunque el informe de las exposiciones llegaron recién a principio de diciembre a manos del gobernador y de la comisión renegociadora del contrato con una clara recomendación a terminar con el vínculo contractual.

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