Audiencia por la muerte del capitán Viola y su hija

Mañana, a las 11.00, expondrán en la Cámara Federal los abogados de la viuda, María Cristina Picón. Buscan que se reabra la causa por considerar que es un delito de lesa humanidad.
Mañana, justamente cuando se cumplen 35 años del asesinato de Humberto y María Cristina Viola (3 años), cometido por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), se realizará a las 11.00 en el salón de acuerdos de la Cámara Federal de Tucumán una audiencia oral y pública.

Allí, los abogados de María Cristina Picón, viuda de Viola, Javier Vigo Leguizamón y Carlos Picón, expondrán los argumentos destinados a obtener la nulidad de la sentencia del juez Daniel Bejas, quien en su momento desestimó la posibilidad reabrir la investigación para determinar si tales crímenes son de lesa humanidad.

Al apelar la sentencia la viuda la calificó de "simulacro", calificación que prestigiosos constitucionalistas como Néstor Sagüés aplican a las resoluciones que recurren a una "fundamentación aparente" o farisaica, donde los motivos reales del fallo quedan disimulados bajo una fundamentación "cáscara" o "telón".

También imputó al juez haber violado la garantía del debido proceso atribuyéndose la potestad de dirimir una cuestión que debió ser resuelta por el Fiscal General, con el agravante de que, sin investigación previa alguna, descartó la existencia de colaboración estatal en el accionar del ERP .

A horas de la audiencia, María Cristina Picón declaró mediante un comunicado: "Tengo la absoluta seguridad que aún hoy, todos los argentinos de bien, tienen grabado en su memoria el horroroso atentado ejecutado por integrantes del ejército revolucionario del pueblo, llamados actualmente jóvenes idealistas".

La viuda del capitán Viola aclaró que "las fotografías y crónicas de los diarios y revistas publicados en aquel 1° de diciembre de 1974 y en días posteriores, son los silenciosos testigos del repudio, reprobación y condena de toda la sociedad argentina a tan incalificable crimen cometido por las hordas terroristas de la guerra revolucionaria. La multitud que me acompañó a mí y al resto de mi familia, en aquel entonces, son la muestra más contundente del sentir de un pueblo que se encontraba oprimido por el terror que esos delincuentes sembraban en las calles, asesinando, sin discriminación alguna, a niños, mujeres, sacerdotes, científicos ... civiles de todas las edades y clases sociales".

Pido a aquellos que siempre me acompañaron con su presencia y también a los que lo hicieron espiritualmente, y que el próximo 1° de diciembre deseen rendir su homenaje, que simplemente tengan presente en sus oraciones a mis dos seres queridos.

Por último, pidió: "a la prensa en general le digo, con todo el respeto que merece, que no otorgaré entrevistas ni diálogos de ningún tipo. Sepan, los medios, disculparme".

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