Una audaz jugada por el control de Telecom

Por Carlos Pagni

MADRID.? ¿Quién se atreve a decir que los Kirchner han aislado a la Argentina? Imposible sostenerlo en España. Las historias que agitan a Buenos Aires son seguidas por la elite de aquí como si fueran propias. En buena medida, lo son. Con su intervención sobre la industria audiovisual, el Gobierno ha tocado el trigémino de varias compañías españolas. Telefónica, sobre todo. Aunque no está sola en el calvario.

La suerte de Telecom Argentina es la incógnita principal. La reforma de la ley de radiodifusión se ha vuelto incierta, sobre todo después del operativo de la AFIP en Clarín. Y la intromisión del oficialismo en la compañía de telefonía ha sido tan audaz que la venta de las acciones de Telecom Italia parece ya una privatización.

En Madrid se activó una alarma con la posible irrupción de Carlos Slim. El lunes pasado se supo que el empresario mexicano negocia entrar en Telecom con el fondo de Alfredo Román. En las últimas horas, según ejecutivos madrileños bien informados, se agregó otra posibilidad: que Slim financie también, por medio de su sociedad de bolsa Inbursa, al consorcio de Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez.

Estos dos empresarios ?sobre todo el último? aparecen tan ligados a los Kirchner que, en una cláusula del contrato que negocian con Telecom Italia, propusieron que la compañía se inhiba de iniciar juicios a los funcionarios. A pesar del respaldo oficial ?o tal vez por él?, a Gutiérrez se le estaba dificultando la financiación. Hace pocos días consiguió interesar a los Garfunkel, ex dueños del Banco del Buen Ayre. Pero si Slim aportara US$ 500 millones, Gutiérrez habría despejado su problema.

Este dato es observado con inquietud en España. Telefónica y Slim juegan un agresivo ajedrez que tiene como tablero a toda América latina. Esa competencia ya causó algún disgusto a Felipe González, cuya agenda regional está puesta al servicio de los negocios del mexicano (a propósito de González: quedó muy impresionado de ver, en su última visita a los Kirchner, de qué manera el ex presidente lleva la voz cantante en todos los temas). Claro, la empresa de telefonía móvil de Slim, tiene 16 millones de abonados en la Argentina, Paraguay y Uruguay. De ingresar en Telecom, anexaría ese plantel al de Personal.

El desembarco del mexicano amargaría a César Alierta, el presidente de Telefónica. En uno de sus viajes a España, la Presidenta había prometido a Alierta que se permitiría a las empresas de telecomunicaciones operar TV por cable. El proyecto de ley audiovisual habilita nada más que a las de capital nacional. Es decir, sólo Telecom tendría derecho a ofrecer el triple play (teléfono, TV cable e Internet). Se trata de un mercado potencial de US$ 6000 millones por año. Pésima noticia para Alierta, entonces, si Slim se termina sentando en Telecom.

Hay más motivos para que los españoles controlen el trámite de la ley de medios. Telefónica debería, por la cláusula de privilegio al capital nacional, desprenderse de Telefé. Igual que el Grupo Prisa (diario El País, Sogecable, Cadena SER) tendría que vender radio Continental.

Prisa, que hoy comanda Juan Luis Cebrián, sufre el acoso de José Luis Rodríguez Zapatero, que tiene su corazón en otro imperio: el de su amigo Jaume Roures, integrado por el diario Público , La Sexta -TV abierta-, y la productora Mediapro, que monopoliza los derechos del fútbol.

El negocio de las transmisiones futbolísticas encendió la política española. Al revés de los Kirchner, Zapatero decidió firmar un real decreto ley -equivalente al decreto de necesidad y urgencia argentino- que permite a la TV abierta cobrar por los partidos, codificándolos. A instancias del PSOE, entonces, en España comenzarán a secuestrar los goles.

El debate del Congreso español, el próximo jueves, será acalorado. Los licenciatarios de TV abierta obtendrán un regalo no previsto cuando les adjudicaron el negocio. La más beneficiada es La Sexta, asociada a Mediapro. Prisa, su competidora, corre el riesgo de que sus abonados al cable emprendan el éxodo. Otro detalle: la ministra de Defensa, Carmen Chacón, intervino en la decisión a pesar de estar casada con un socio de Roures, ex secretario de Comunicaciones de Zapatero. Este tipo de contaminación mancha, por lo visto, las dos orillas del Atlántico.

El telescopio de Prisa está enfocado también sobre el Congreso argentino. Si se aprueba la ley audiovisual, radios como Continental deberán competir por la publicidad con el Estado y con entidades sin fines de lucro.

Los Kirchner figuran en Europa al final del ranking latino. "Hasta Chávez parece más afecto a la seguridad jurídica: por lo menos te paga lo que expropia", bromeó un empresario con intereses en Buenos Aires. No es inocente el chiste. El viernes, Chávez obtuvo una indulgencia en España: anunció que Pdvsa, junto con Repsol, había descubierto un gran yacimiento de gas que pondría a Venezuela entre los cinco mayores productores del mundo.

Algunos técnicos ponen en duda esta magnitud. Chávez hizo antes anuncios similares, productos de su fantasía caribeña. Pero Antonio Brufau, el presidente de Repsol, no lo desmintió, aunque dejó las precisiones para más adelante. Brufau acompañó a Chávez como copiloto en su rally por la Gran Vía, hasta la Casa del Libro, con la cara entumecida de tanto sonreír. Sólo le faltó afirmar que con el venezolano "respiramos del mismo modo", como dijo de Enrique Eskenazi, su socio en YPF.

La algarabía de Chávez y Brufau fue una solución para Zapatero. Evitó que fuera su foto con el venezolano la que ocupara la tapa de los diarios. Para los líderes progresistas son cada vez más incómodas las visitas de un colega que cierra diarios, confisca empresas y se lanza a una carrera armamentista. Chávez llegó a Madrid desde Rusia. Reveló que había comprado misiles con alcance de 300 km. Ya lleva comprados a los rusos US$ 3000 millones en armamentos. La embajada venezolana en Moscú tiene 150 funcionarios, en su mayor parte militares. En Colombia están alarmados.

Zapatero eludió una conferencia de prensa con el venezolano. En cuanto pudo, voló a Francia. La semana internacional del primer ministro venía cruzada. Dos días antes había visitado a Silvio Berlusconi, quien dejó trascender en su diario, Il Giornale , que Zapatero lo había acompañado hasta su impenitente Villa Certosa, en Cerdeña. Para Berlusconi fue providencial que un prócer de la centroizquierda europea exorcizara esas instalaciones, que vieron de todo. Zapatero todavía lo está pagando en los diarios locales.

Las relaciones entre el gobierno español y el de la Argentina están reducidas a cero. Ni siquiera Teresa Fernández de la Vega, la vicepresidenta, visitó este año Buenos Aires. Como en tantas otras capitales, en Madrid la estrella del Sur sigue siendo Brasil. Sobre todo entre empresarios. La Fundación Botín (vinculada a los dueños del Banco de Santander), por ejemplo, está preparando, para comienzos de noviembre, una semana brasileña en la Casa de América. Será el lanzamiento europeo de Dilma Rousseff, la candidata de Lula da Silva a su sucesión. El seminario sobre Brasil no forma parte de las actividades sudamericanas del banco. Tampoco de su interés por el Mercosur. Es el cierre de un ciclo por el que ya pasaron India, China y Rusia. Hay que tomar nota de los cambios.

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