Atenas, campeón sin fisuras.

Atenas, campeón sin fisuras.
LIGA NACIONAL DE BASQUET: PEÑAROL 83 - ATENAS 91:Los cordobeses ganaron el sexto partido 91-83 y lograron su noveno título.
Tenía la idea fija, entre ceja y ceja. Ya no daba para más. Mirar los cuartos de final de la temporada pasada desde afuera había sido el colmo para tan rica historia. Y en Atenas dijeron basta. No podían retrotraerse a 2003 para hablar de la última Liga Nacional en su poder. Había que armar un equipo para volver a sentir el aroma de la gloria. Atenas lo armó, bajo la batuta de Rubén Magnano, y anoche el conjunto cordobés volvió a gritar campeón.

Que se escuchen fuerte los respetuosos aplausos para el equipo que quedó primero en la fase regular, que igualó el récord de 17 victorias consecutivas y que marcó a fuego la Liga con su sistema defensivo a presión. Un triunfo por 91 a 83 sentenció 4-2 la final y le dio a Atenas su novena Liga Nacional.

Bien merecido tiene este título Atenas, que consiguió lo que buscó y que ahora irá por la Liga de las Américas con un presupuesto abultado. Y bien merecido tiene este festejo Magnano, quien desde los primeros minutos de hoy es el técnico más ganador de la Liga Nacional (4 títulos), en su regreso al torneo después de ocho años, durante los cuales fue campeón olímpico y dirigió en clubes de Italia y en España.Sin pensar en que el miércoles tendría otra oportunidad, Atenas abusó de los nervios de Peñarol al adelantarse 12-0. Un doble por cada pérdida del local, que recién anotó a los 4m13 de juego. El estadio ardía cuando Atenas ganaba 19-4. Era un picnic cordobés.

Román González arengó a sus compañeros y la reacción llegó con un 9-0 en un minuto y medio, gracias a cinco tantos de Alejandro Diez. Cristian Romero se vestía de verdugo con la camiseta verde, mientras el estadounidense Kanté se fajaba contra el que apareciera en la zona pintada. Por eso Peñarol agradeció irse abajo 22-26 al primer minidescanso.

Un doble de Diez lo dejó a apenas dos tantos de Atenas (26-28), pero la ilusión de pasar al frente se hizo añicos por defectos propios. Cada posesión era un parto para Peñarol: si no perdía la pelota en la primera línea, generando contraataques rápidos de Andre Laws, tomaba tiros apurados o de terceras opciones.

Atenas fue prolijo, mantuvo el libreto y castigó a través de Locatelli y de Ferrini. Peñarol no pudo encontrar solidez defensiva y los visitantes ganaron 46-35 el primer tiempo.

Peñarol necesitaba reaccionar, pero Atenas le había taladrado la cabeza con su defensa. Los nervios hicieron el resto. Bruno Lábaque fue incontenible en el tercer cuarto, Ferrini jugó su mejor partido en la serie y la maquinita cordobesa arrasó en Mar del Plata hasta sacar una máxima ventaja de 20 tantos (70-50).

El orgullo animó a Peñarol hasta quedar a 5 a un minuto 50 segundos del cierre. Antes hubo una jugada polémica, porque Alejandro Ramallo sancionó una falta de Diez que pareció ofensiva de Kanté y desató la locura local. De todas maneras, si Peñarol hubiera dado vuelta el partido, el diccionario no habría tenido manera de describirlo. Atenas lo sentenció con una personalidad digna de su historia y se reencontró con el título en la Liga Nacional.

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