Atemorizada, la Francia cuna de las libertades debate los límites de la seguridad

Atemorizada, la Francia cuna de las libertades debate los límites de la seguridad

MIENTRAS LOS PARISINOS RETOMAN POCO A POCO SU RITMO DE VIDA HABITUAL, TRAS LOS ATENTADOS PERPETRADOS POR EL ESTADO ISLÁMICO (EI) LA SEMANA ÚLTIMA, YA SE ALZAN ALGUNAS VOCES EN FRANCIA PARA DENUNCIAR UNA POSIBLE REGRESIÓN EN LAS LIBERTADES CIVILES A RAÍZ DE LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD SIN PRECEDENTES QUE IMPULSA EL GOBIERNO PARA UN PAÍS EN "GUERRA SIN TREGUA" CONTRA ESA ORGANIZACIÓN TERRORISTA.

En medio de la conmoción por los ataques en París, el presidente socialista Francois Hollande anunció ayer una "guerra sin tregua" al EI en Siria e Irak acompañada, puertas adentro, por una reforma constitucional, más policías en las calles y penas más duras para los sospechosos de "terrorismo".

Este paquete de medidas de excepción para combatir el extremismo, que no tiene precedentes en la historia reciente de Francia, prevé prolongar por tres meses el estado de emergencia, similar al estado de sitio en Argentina, y que ya incluye registros domiciliarios y detenciones sin orden judicial.

"No sacrificaré mi libertad por mi seguridad", aseguró Yacine, un arquitecto de 52 años, en declaraciones a Télam en un kiosco de diarios, molesto por el "acoso" de tres militares, quienes desde la puerta siguen cada movimiento del profesional nacido en Argel.

"Tenemos que tomar el camino más largo, que no es el más fácil. Debemos reflexionar, tener paciencia, educar, escuchar, estar presentes, no discriminar. Lo mas fácil es desconfiar de todos, reprimir, endurecer las leyes, que es lo que ya están haciendo, pero esto traerá consigo consecuencias aún más nefastas", agregó.

Sin embargo, el temor constante por la serie de atentados sufrida por Francia este año y el ascenso de la ultraderecha en las encuestas, sumados al prolongado estancamiento económico, están llevando a los franceses a dejar de lado su tradicional oposición al recorte o supresión de sus derechos fundamentales.

"Los terroristas ganaron, nuestras libertades van a pagar el precio", dijo hoy en un articulo de opinión el sitio independiente Mediapart, en un año en que Francia sufrió los ataques del viernes pasado y los cometidos en enero contra la revista Charlie Hebdo.

Y remarcó que "la dictadura de la intolerancia del EI está perfectamente reemplazada por la dictadura del control social. Bajo la presión de la barbarie, la democracia se transformó en el enemigo número uno".

Por su parte, el diario izquierdista Libération se pronunció en contra de los planes del jefe de Estado, escribiendo "a contexto extraordinario, conductas ordinarias".

Sin embargo, esta posición no parece ser la mayoritaria en Francia, a juzgar por un sondeo difundido hoy por el diario Le Figaro que mostró que ocho de cada 10 franceses aseguran estar dispuestos a una cierta limitación de sus libertades a cambio de un incremento de la seguridad.

La encuesta precisó que esa disposición es prácticamente mayoritaria también entre la izquierda, "que siempre se mostró inflexible sobre la defensa de las libertades individuales", recordó el diario conservador.

Asimismo, como consecuencia directa de estos últimos ataques, que causaron, al menos, 129 muertos y unos 350 heridos, el 85% de los encuestados aprueba la intervención militar en Siria y el 62% se muestra en contra de la recepción de refugiados, cifra que hace un mes era del 47%.

Inclusive, dos tercios de los encuestados creen que la vida de los franceses va a cambiar a partir de ahora, y siete de cada 10 valida que se encarcele a las personas que se encuentren fichadas como sospechosas de actividades contrarias a la seguridad del país.

Ayer, en una sesión conjunta de la Asamblea Nacional y el Senado, Hollande lanzó "una copia francesa de la Patriot Act estadounidense", según Libération, dejando de lado su promesa de ser un "presidente normal", al anunciar sus planes de reforma constitucional y prolongación del estado de emergencia declarado la noche de los ataques.

"Este cambio es la carnada para entrar de lleno en un Patriot Act a la francesa", dijo hoy el diputado ecologista Francois Bastien en la radio RTL.

La ley USA Patriot Act (conocida en español como la Ley Patriota), es una norma sancionada por el Congreso estadounidense en octubre de 2001, tras los atentados del 11 de septiembre.

Su objetivo fue ampliar la capacidad de control del Estado para combatir el extremismo, pero rápidamente fue sumamente criticada por organismos y organizaciones de derechos humanos, por la restricción de libertades y garantías constitucionales para los ciudadanos.

"Estamos reformando nuestras leyes fundamentales para poder encarar una guerra invisible. Con estos cambios las consecuencias serán tan macabras como el terrorismo que se pretende combatir", añadió el ecologista Bastien.

"El desafío de la seguridad a cualquier precio", tituló hoy su editorial el vespertino Le Monde y sostuvo que Hollande "desplegó todo el arsenal jurídico y constitucional, militar, policial y diplomático del que dispone. Lo cual sitúa a la oposición conservadora en una posición por demás incomoda y lanza a Hollande en su campaña para una eventual reelección".

La elección presidencial francesa se realizará en abril de 2017, pero los medios galos coincidieron hoy en afirmar que con estas reformas Hollande inauguró ya la campaña para su posible sucesión.

Antes, el 6 de diciembre, se realizaran en Francia elecciones regionales, donde el partido Socialista (PS) de Hollande podría finalizar como tercera fuerza por detrás de los conservadores y de la ultraderecha.

"Amamos la vida, queremos mantener nuestro modo de vida y queremos que nuestros lugares estén seguros. Por lo general es difícil hacer congeniar todo esto, pero esa es nuestra intención y lo lograremos", remarcó, por su parte, la ministra de Justicia, Christiane Taubira.

Mientras en las calles de París el escaso movimiento se parece más a un fin de semana, por la escasa cantidad de gente y el poco tránsito en las principales arterias de la ciudad, poco a poco la capital retoma su ritmo habitual en medio de sirenas de patrulleros casi constantes.

Miles de personas desfilaron durante toda la jornada por la Plaza de la República, habitual punto de reunión de los parisinos, y por los lugares atacados el viernes, los bares y la sala del teatro Le Bataclan.

Con ramos de flores, carteles y velas, jóvenes y adultos se fueron acercando con rostros compungidos a la céntrica plaza, donde el olor a incienso y la presencia policial y militar, que intenta desalentar grandes concentraciones de personas por el estado de emergencia, ya es omnipresente.

"Nuestros políticos siempre van a responder a una agresión con otra más grande. Es un instinto de machos primitivos pero es lo que se impone siempre en estas circunstancias. Se necesita más amor y comprensión para enfrentar esta situación", dijo Yann, un músico de 34 años oriundo de la isla francesa de Guadalupe.

A su lado, Patrick, artista plástico, enarbolando una pancarta con la frase: "Free Hugs" (abrazos gratis) se convirtió en la atracción de la improvisada reunión, cuando decenas de hombres y mujeres se acercaron a fundirse en un largo abrazo con el joven parisino.

Mientras las escuelas y guarderías reabrieron ayer sus puertas, en el plano deportivo, los dos principales deportes del país, el fútbol y el rugby, retomarán su ritmo casi habitual este fin de semana pero con un cambio sustancial: los partidos se jugaran sin público.

En tanto, las salas de conciertos con capacidad intermedia continúan cerradas y sus fechas anuladas o postergadas.

No obstante, esta noche abrieron las dos salas mas grandes de la ciudad: el Zenith, con capacidad para 6.000 personas, con un concierto de Simply Red, y el palacio multisports de Bercy, con capacidad para 20.000 personas, que albergará un concierto de la cantante francesa SHY'M.

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