Ataque suicida durante un partido de vóley en Pakistán: 95 muertos

Un kamikaze se lanzó con su vehículo sobre la multitud y lo hizo estallar.
Al menos 95 civiles, entre ellos varios chicos, murieron ayer en un atentado suicida con coche-bomba en la convulsa zona del noroeste de Pakistán. Otras varias decenas de personas resultaron heridas en el ataque, que tuvo lugar durante un partido de vóley, en un lugar donde unas 200 personas se habían congregado para disfrutar de la jornada deportiva.

Este ataque es uno de los más sangrientos de las últimas semanas en Pakistán, país en donde desde hace dos años y medio una ola de atentados dejó más de 2.800 muertos.

El suicida detonó el coche cargado de explosivos en el lugar donde se practican deportes en Shah Hasan Khan, en el distrito de Bannu, vecino a Waziristán del Sur, la zona tribal fronteriza con Afganistán en donde el ejército paquistaní combate actualmente a los talibán aliados de Al Qaeda que, en represalia, no cesan de comenter numerosos ataques suicidas. El de ayer es uno de los más letales. Muchos edificios aledaños resultaron dañados.

Hasta anoche nadie se había adjudicado la responsabilidad del ataque, pero las fuerzas de seguridad acusaron a los extremistas islamistas radicales.

Varias víctimas, entre ellas mujeres y niños, fueron extraídas de debajo de los escombros de una decena de negocios y casas que se derrumbaron, señalaron las autoridades. Seis niños y cinco soldados figuran entre los muertos.

"Los habitantes del pueblo estaban viendo un partido entre dos equipos de esta localidad cuando el kamikaze llegó manejando un vehículo todoterreno que precipitó sobre ellos e hizo estallar", señaló le jefe de la policía local, Mohamad Ayub Jan. Según versiones, justo en una mezquita al lado del terreno donde se disputaba el partido de voley, se estaba desarrollando una reunión del comité local antitalibán.

"Nuestro pueblo expulsó exitosamente a los talibán del área y por eso estamos recibiendo amenazas de los milicianos", dijo Mushtaq Marwat, miembro de la milicia pro-gubernamental local.

"La clínica de este lugar no tiene siquiera un médico. Los habitantes del pueblo tuvieron que subir a las víctimas a sus propios vehículos y llevarlas al hospital más cercano, en Lakki Marwat, a 30 km de distancia", señaló Marwat.

La policía y el ejército lanzaron el año pasado una operación contra los talibán en Bannu y declararon al distrito unos meses después totalmente seguro. El primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, condenó el ataque afirmando en una comunicado que "tales actos terroristas no pueden debilitar la resolución del gobierno de combatir la amenaza terrorista hasta que sea totalmente eliminada".

El distrito donde ocurrió el atentado de ayer linda con Waziristán del sur, el área tribal semiautónoma fronteriza con Afganistán, un bastión talibán donde el Ejército paquistaní está llevando a cabo una gran ofensiva contra los insurgentes islamistas, que recrudeció desde mediados de octubre del año pasado.

Hasta la fecha oficialmente resultaron muertos al menos 600 extremistas.

En represalia, los insurgentes asestan una y otra vez duros ataques contra instalaciones de las fuerzas de seguridad y objetivos civiles paquistaníes en los que en los últimos dos meses ya murieron más de 500 personas.

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