"Un ataque al agro es un ataque a Santa Fe"

A más de 5 meses de asumir en la Casa Gris, Miguel Lifschitz habló del tema que quiere que sea “la impronta” de su gestión: el desarrollo económico. Y de lo urgente, las crisis de las economías regionales.

El gobernador electo Miguel Lifschitz dijo que su gestión tiene planes para enfrentar la crisis que -en todo el país- viven las economías regionales. Y que en Santa Fe se refleja especialmente en lácteos y frigoríficos.

“No estoy de acuerdo con que todo esté atado solamente a variables nacionales”, respondió ante una pregunta de El Litoral. Y agregó: “Obviamente, Santa Fe no es una isla, que hay un contexto nacional y que mandan las políticas macroeconómicas, pero la realidad es que las provincias pueden hacer cosas para mejorar las condiciones de la producción; no es tan poco lo que puede hacer una provincia”, advirtió.

“Creo que frente al nuevo gobierno nacional, Santa Fe tiene que pararse de otra manera. Digo que una política contra el campo o que afecta al campo, a la industria, o a la agroindustria es una política contra Santa Fe”, remarcó.

“Esta provincia -abundó- depende no sólo económicamente, sino también en su vida social, en sus condiciones para el desarrollo, en el interior y en cada una de sus regiones, de estas actividades. Dependemos del desarrollo agroindustrial. Tenemos que pararnos frente al futuro gobierno nacional muy firmes en esto. Reclamar otras condiciones, otras políticas... Y personalmente, tengo además la fuerte expectativa de que la próxima gestión nacional será más proclive a escuchar a los gobiernos provinciales y a los sectores productivos”.

“Vamos a trabajar en esa dirección frente a la Nación, pero además creo que el gobierno provincial puede, con sus propias herramientas y políticas, jugar un rol más activo de promoción. 

Vamos a ser innovadores en cuanto a los mecanismos de financiamiento para el sector productivo. Enviaremos leyes de promoción económica para algunas regiones de la provincia y nos interesa promover el turismo, la radicación de empresas en el norte, tenemos instrumentos que vamos a utilizar. Vamos a trabajar mucho con la asistencia técnica y con el apoyo a la internacionalización de la economía: la incorporación de las empresas al mercado de exportación, donde ya tenemos fortalezas y podemos incrementarlas”.

“Tenemos que multiplicar las experiencias de incorporación de valor agregado a nivel local, donde ya hay iniciativas muy interesantes. Y que prestarle más atención al sector de la economía social que le da respuesta a mucha gente, las cooperativas de trabajo”, mencionó.

“Quiero hacer un gobierno con una fuerte impronta en el desarrollo económico. Ya tenemos media sanción para el proyecto de ley de Corporación Financiera, y para nosotros es una herramienta de financiamiento muy importante, no bancaria, más flexible, muy útil para los pequeños y medianos productores; y vamos a reclamarle al Banco de Santa Fe que en su condición de agente oficial de la provincia juegue un rol más activo con la producción”, definió.

“Los entornos no son buenos”

Cada vez que a Miguel Lifschitz se le pregunta por cargos, por nombres, por decisiones, el gobernador electo advierte que falta mucho para que asuma, el 11 de diciembre. Y sobre todo subraya: “El gobernador Antonio Bonfatti tiene tareas, responsabilidades y proyectos para llevar adelante hasta el 10 de diciembre. Soy muy respetuoso y vamos a conversar todo con Antonio”, destaca.

Ríe cuando se le comenta que, seguramente, ahora que lo espera la Casa Gris le habrán salido amigos de todas partes. Y reflexiona: “Es lo que suele ocurrir”. El dos veces intendente de Rosario agrega: “Sé lo que pasa cuando uno está en estos lugares... y sé también lo que pasa cuando uno los deja... no hay que marearse con el poder y tratar de hacer una gestión que no sea para los amigos sino para los santafesinos. Pienso que para los gobiernos no son buenos los entornos. Prefiero mantener un buen vínculo con todos los sectores, con la sociedad, con la oposición”.

¿Foto de tres?

Lifschitz confirmó que tuvo “contactos informales” con quienes enfrentó en la tan pareja carrera a la Casa Gris. “Tanto con Omar Perotti como con Miguel del Sel quedamos en dejar pasar unas semanas y después reunirnos para conversar un poco sobre el futuro. Sería una buena señal para los santafesinos que pudiéramos acordar temas o algunas prioridades”.

“No lo sé. Por supuesto que no depende de mí. A mí me gustaría, obviamente, hay que ver también cómo se presentan los escenarios políticos en ese momento”, respondió respecto de si habrá una foto de los tres.

“Yo no pienso sólo en una reunión ocasional con Perotti y con Del Sel, sino que voy a invitarlos a sostener algún espacio (de conversación) en el futuro... Obviamente que luego, desde la renovación de las Cámaras, tendrán también un rol muy relevante los legisladores opositores. Creo que la Legislatura va a tener un rol muy importante y que voy a contar con el liderazgo de Bonfatti en Diputados, con mayoría del Frente, y con (el vicegobernador electo) Carlos Fascendini, que tiene espalda política en el Senado”.

Jefe de Policía a la Legislatura

Ahora como gobernador electo, Miguel Lifschitz ratificó sus promesas de campaña respecto de cómo enfrentar el delito. Repitió que someterá al jefe de la Policía a la opinión de la Legislatura y subrayó su visión crítica sobre la reforma policial que eliminó jerarquías en los mandos medios.

Volvió a decir que la ley vigente contó con el consenso del actual oficialismo (que era oposición cuando se votó) y que se debe recuperarse la carrera en la fuerza.

La reforma de la ley de personal policial, aprobada en 2006, durante el último gobierno del justicialismo, contó con el apoyo del Frente Progresista, Cívico y Social.

Según sus críticos, relajó la disciplina y afectó la cadena de mandos. Si bien el próximo gobernador no fue tan tajante, y no se expresó en esos términos, sí dejó entrever que un jefe policial que goce de “un amplio acuerdo de los sectores políticos” podrá imponer mejor sus directivas.

Subrayó que “no voy a modificar derechos adquiridos: en conjunto tenemos que hacer cambios que apunten a lo que todos queremos, una buena policía. Tenemos muy buena gente allí que hay que rescatar, respetar y valorarla”.

Ante una pregunta, negó que la seguridad sea “el tema número uno” de su futura gestión, porque “tengo en mente muchos temas número uno”, pero admitió que es el que exige una solución “más compleja” y constituye “el desafío más difícil”.

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