Un atajo para admitir una estafa

Por: Néstor O. Scibona.

El canje anunciado por el ministro de Economía, Amado Boudou, es el primer reconocimiento oficial de que las estadísticas del Indec no son creíbles.

El CER es lo mismo que el índice de precios al consumidor y su sistemática manipulación desde 2007 no sólo contribuyó a estafar a los tenedores de títulos con esta cláusula de ajuste, sino a cerrar las fuentes de financiamiento para el gobierno kirchnerista.

Boudou recurrió a un atajo para admitir implícitamente esta realidad. Los bonos a tasa Badlar más un adicional de 275 puntos básicos ofrecen ahora una puerta de salida al inverosímil ajuste por CER y, a la vez, colocan su tasa de interés (un 15,5 por ciento nominal anual) en un escenario más acorde con la verdadera inflación en la Argentina, que supera en casi tres veces a las estadísticas oficiales.

El pragmatismo exhibido por el ministro de Economía contrasta con el discurso oficial, que atribuía las críticas al Indec a la supuesta codicia de acreedores deseosos de una inflación más alta para ganar más.

Ese argumento, que más de una vez hizo suyo la propia presidenta Cristina Kirchner, sólo podría encuadrarse en el realismo mágico: buena parte de los tenedores de títulos en pesos ajustables por CER no son voraces acreedores externos, sino ahorristas y jubilados argentinos víctimas de arbitrarias confiscaciones de otras épocas. Y su pretensión de que el Indec refleje la inflación real, apenas una forma de preservar su dañado capital, castigado además por la desvalorización que sufrieron estos bonos.

Este ensayo parcial tendrá un costo fiscal mayor que resolver el problema de credibilidad del Indec. Pero esta última decisión constituye un paso inevitable si Boudou busca reabrir las puertas del financiamiento voluntario y hasta ensayar un exorcismo con el Fondo Monetario Internacional.

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