La asunción de Obama despierta un furor sin precedente

Se revenden entradas para el acto a US$ 10.000; casi no queda lugar en los hoteles de Washington. Alberto Armendariz
NUEVA YORK.- ¿Quiere ser testigo de la historia y presenciar el momento en que Barack Obama jure como el primer presidente negro de Estados Unidos? Pues ármese de paciencia, mucho abrigo, y pida a sus amigos en Washington un sofá donde dormir, porque son millones las personas que llegarán a la capital para el gran evento el 20 de enero, y tanto los hoteles como las autoridades están ya desbordados.

"Tenemos un plan que viene de los años pasados, pero empezaremos a hacer excepciones y cambios porque, de acuerdo con las estimaciones, habrá una multitud dos, tres y tal vez hasta cuatro veces mayor que en la anterior toma de posesión más grande", advirtió la semana pasada el joven alcalde de Washington, Adrian Fenty.

Hasta ahora, la toma de posesión a la que más gente asistió fue a la de Lyndon B. Johnson, en 1965, cuando hubo 1,2 millones de personas frente a la fachada este del Congreso. Recién con la llegada al poder de Ronald Reagan, en 1981, la ceremonia se trasladó a las escalinatas del lado oeste, para brindar más comodidad a la multitud en las 120 hectáreas que conforman el parque National Mall.

"Una de las principales excepciones que haremos esta vez será abrir todo el Mall, que el 20 de enero se convertirá en el escenario y auditorio más grande del mundo", apuntó Fenty, al referirse a los grandes sectores del parque detrás del obelisco del Monumento a George Washington.

La zona más cercana a las escalinatas del Capitolio, con asientos, estará reservada para los tenedores de los exclusivos 240.000 boletos que imprimirá el Congreso y a los que los estadounidenses sólo pueden acceder a través de pedidos a sus legisladores. Aunque cada representante recibirá unas 200 entradas para distribuir y cada senador unas 300, los congresistas ya tienen listas de espera de decenas de miles de personas.

Y si bien los pases serán gratuitos y se repartirán una semana antes de la asunción, en Internet ya se ofrecen boletos de reventa por más de 10.000 dólares. Eso llevó a la senadora demócrata Dianne Feinstein, presidenta del comité que organiza la ceremonia, a impulsar una ley para criminalizar la venta de los pases.

"Esta asunción será el mayor evento cívico de nuestros tiempos y se supone que esos boletos deben ser gratuitos para el pueblo. Nadie debería tener que pagar por ellos", dijo Feinstein.

De todas formas, la mayoría de la gente permanecerá de pie y verá el acto a través de pantallas gigantes, soportando el frío invernal. En la segunda jura de Reagan, en 1985, los termómetros marcaron -14°C.

Odisea por una habitación

Conseguir una habitación de hotel para esos días también resulta toda una odisea. Más del 90% de las 950.000 habitaciones que hay en Washington y las zonas aledañas de Virginia y Maryland ya están reservadas, indicó Rebecca Pawlowski, de la Oficina de Turismo de la capital. Y los pocos cuartos aún disponibles se cobran a más de 400 dólares la noche, en paquetes de al menos dos noches.

Eso llevó a miles de residentes de Washington a ofrecer alquilar departamentos o habitaciones. Esta semana todavía se hallaba disponible una casa de cuatro cuartos en Maryland por 60.000 dólares la semana.

Para colmo, y por esas casualidades del destino, la toma de posesión cae justo el día después del feriado del Día de Homenaje a Martin Luther King Jr. Las autoridades esperan que varios millones de personas aprovechen el fin de semana largo y colmen la ciudad.

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