Asumió Alvaro Ruiz Moreno

Lo hizo como virtual “jefe de gabinete” de Giacomino.
Ayer al mediodía asumió Alvaro Ruiz Moreno en la flamante cartera de Coordinación, que a los efectos prácticos será una «jefatura de gabinete» y que tendrá como misión coordinar e intercomunicar las diferentes áreas de la Municipalidad. El acto de asunción, pequeño y sobrio, teniendo en cuenta que el municipio no está en condiciones de hacer ostentación de ningún tipo, en ningún sentido, tuvo lugar en el despacho del intendente. Allí, Ruiz Moreno juró (viene de estar al frente del CPC Centro) en presencia de algunos concejales y amigos. Esta Secretaría de Coordinación ya tuvo su antecedente durante la gestión de Luis Juez, y en ese momento a la cabeza de esa “supersecretaría” (como se la conocía por entonces) estaba Rubén Borello, hoy vocal de la oposición en el ERSEP.

La idea de Giacomino va encaminada a ordenar las diferentes funciones de sus funcionarios dentro del municipio, ya que en el Ejecutivo existe la conciencia de que, desde allí, se están realizando tareas que corresponderían atender al de-sempeño de un secretario. En el mismo sentido, la creación de esta cartera busca llevar “calidad” al Gabinete municipal, algo para lo que deberá trabajar, y mucho, Alvaro Ruiz Moreno. Con respecto a su trayectoria, en un breve repaso podemos ubicarlo como aquel que a mediados de 2002 reemplazó en su banca del Concejo Deliberante a Daniel Ingaramo, que dejó su lugar por tener que resolver un asunto en la Justicia. Pero, tal vez, su paso de mayor trascendencia dentro de las rutas políticas lo tuvo entre 1999 y 2001, cuando fue subsecretario general de la Presidencia durante el gobierno de Fernando de la Rúa. No fueron tiempos fáciles aquéllos del radicalismo en la Casa Rosada, y hoy también tendrá que remar mucho para reposicionar la administración.

La asunción de Ruiz Moreno al frente de esta «jefatura de gabinete» municipal tiene lugar en un momento delicado de la gestión de Giacomino. La escasez de recursos municipales para gastos esenciales y, más aún, para obra pública, y la probable aventura que se avecina con la empresa estatal de la basura, son sólo algunos de los temas complejos que aparecen en el horizonte.

En este contexto, Ruiz Moreno tendrá que de-sempeñarse y desplegar orden por los pasillos de un municipio integrado por un crisol de dirigentes políticos: giacoministas puros e “híbridos”, juecistas puros o camuflados, radicales y, también, funcionarios que vienen de otras extracciones.

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