Asumieron las autoridades del flamante Instituto de Cultura.

Asumieron las autoridades del flamante Instituto de Cultura.
En un acto protocolar realizado ayer en la Casa de Gobierno y presidido por el gobernador Jorge Capitanich, asumieron en sus funciones el presidente y vicepresidente y primer vocal del nuevo Instituto de Cultura, organismo que suplantará la figura de subsecretaría en un significativo hecho político y administrativo. El flamante organismo está presidido por el profesor Francisco Romero y tiene como vice a Carlos Erasmo Aguirre y al vocal Edgardo Pérez, cuya puesta en funciones marca el nacimiento del Instituto.
Asistieron alrededor de trescientos hacedores culturales y estuvieron presentes la ministra de Educación, María Inés Pilatti Vergara, el ministro de Desarrollo Social, Aldo Leiva y el diputado Hugo Maldonado, entre otros.

“La ley 6255, que fuera aprobada por unanimidad, prevé los pasos a seguir”, sostuvo Romero, quien detalló que el directorio que integra deberá sumar a otros tres representantes. Por un lado, los pueblos originarios que realizaron en febrero pasado una asamblea donde se eligió a Juan Carlos Martínez moqoi- como vocal en tanto Claudio Largo y Juan Chico qom- para conformar la Dirección de Cultura Indígena, considerada como parte del Instituto.

La otra vocalía corresponde a entidades culturales, que deben contar con personería jurídica y empadronarse entre el 16 al 26 de marzo: “En una asamblea se intentará llegar a un consenso y si no se logra se deberá definir una terna para luego elegir qué entidad representará al sector”, detalló. La tercera vocalía surge a propuesta del Poder Ejecutivo.

El personal, en carrera

Uno de los temas más delicados de este traspaso es la situación del personal: “Una vez puesto en marcha el instituto, en un período de 90 días, se realizarán concursos para cubrir los distintos cargos, con preeminencia del personal de planta y de los contratados de servicio: “Será una instancia significativa, ya que hace mucho tiempo no existe el concurso, figura que restituye la carrera administrativa”, insistió Romero para quien “estamos en un proceso de parto, con la transferencia de los bienes muebles e inmuebles, así como del personal del Ministerio de Educación al nuevo organismo”.

En ese sentido, el nuevo presidente del Instituto adelantó que paralelamente, se realizan con la Unión del Personal Civil de la Provincia, UPCP, y el personal los lineamientos para lo que será “el segundo gran momento institucional para la cultura de Chaco: la ley del trabajador de Cultura”. El desafío es lograr un escalafón propio que permita definir qué es un trabajador de la cultura y las distintas dimensiones desde la atención a museos al escalafón artístico que involucra a la Orquesta Sinfónica, los Coros y el futuro Ballet Oficial del Chaco. “Estamos entusiasmados porque hay buena participación y aspiramos que surja del consenso. La semana que viene tendremos desayunos de trabajo con los distintos bloques legislativos, para llegar a fines de abril o principios de mayo con un congreso donde se presente un borrador del anteproyecto de la legislación del trabajador de la cultura para llegar al recinto con todos los acuerdos”.

El presupuesto

Por otro lado, el nacimiento del Instituto de Cultura marcará su condición de autárquico y, con ello, su presupuesto propio, un hecho inédito para la acción cultural estatal: “El 1 por ciento del presupuesto general equivale casi unos 52 millones acotó-. Se conforma con un primer presupuesto que estaba antes de la ley de 14.500.000 para el ejercicio 2009, que ahora sale del Ministerio de Educación y luego por dos fondos fiduciarios: uno del Plan de Estructura Cultural, alrededor de 20 millones y de allí saldrá la construcción del Museo de Bellas Artes y Casa de la Cultura y los distintos centros culturales multimodales”.

Romero afirmó que el segundo fondo fiduciario, afectado al Plan de Acción Cultural, completará lo que no puede ser contenido dentro de los 14 millones y medio: “Por un lado lo que estaba presupuesto antes de la ley y por otro dos fondos fiduciarios que permiten la exclusividad de la infraestructura cultural y otro para la acción”, sintetizó.

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