Una astilla del mismo palo

Los macristas díscolos marcharon en caravana hasta la sede del gobierno porteño. Denunciaron la “entrega” del PRO bonaerense al duhaldismo y reclamaron la renuncia de Néstor Grindetti a la conducción partidaria. Anticiparon nuevas manifestaciones.
Mauricio Macri, que tanto empeño pone en limitar las protestas callejeras, no pudo evitar que su propia gente se manifestara ayer en la puerta de la Jefatura de Gobierno. “Le está entregando el partido al duhaldismo”, se quejaron delante de sus narices los dirigentes del PRO disidente, en desacuerdo con el pacto que selló con Francisco De Narváez y Felipe Solá y que derivó en el desplazamiento de su primo Jorge Macri de la conducción del macrismo bonaerense. Los díscolos no aceptan la conducción de Néstor Grindetti, a quien el ex presidente de Boca confió el manejo partidario en la provincia, y prometen darle pelea: “En quince días –advirtieron– vamos a volver y, si siguen sin atendernos, iremos casa por casa hasta que nos den alguna respuesta”.

La “Caravana de la gente” del PRO disidente fue la expresión pública de un conflicto que hizo eclosión cuando Macri decidió asociarse a Solá y De Narváez. A ese acuerdo le siguió la misteriosa salida de Jorge Macri de la presidencia del PRO bonaerense, un hecho que muchos interpretaron como la confirmación de que al jefe de Gobierno porteño jamás le interesó demasiado la construcción de su propia fuerza en territorio provincial.

“Mauricio nunca estuvo muy ilusionado con la formación del PRO en la provincia. Nos visitó cuatro veces nada más. Se ve que le cuesta cruzar la General Paz”, remarcó el concejal macrista de Lomas de Zamora Carlos Fiorentino en la puerta de la Jefatura de Gobierno.

Los disidentes del PRO manifestaron allí cerca del mediodía. Tenían pensado llegar hasta la sede del gobierno porteño con los colectivos en los que viajaron desde el conurbano, pero al enterarse de que también estaban en el lugar los obreros de la Uocra (ver aparte), que protestaron contra la paralización de la obra pública, optaron por estacionar en Diagonal Norte y completaron el último tramo a pie.

“Acá nos hemos quedado sin presidente del partido por un golpe institucional y tenemos el partido abandonado. Hemos visto en los medios un montón de cosas, pero nadie nos aclaró por qué se fue Jorge Macri”, destacó a Página/12 el presidente del macrismo en Vicente López, Cristian Raff, referente de los díscolos junto a Fiorentino y la senadora bonaerense del PRO, Viviana Arcidiácono.

La salida del primo del jefe de Gobierno de la conducción del partido en la provincia sigue rodeada de misterio. La versión oficial remite a razones de salud. Otros, en cambio, alientan las sospechas sobre su presunta participación en un hecho de corrupción y hay quienes hablan de su aparición en un video de índole privada.

“Si hablamos de trasparencia y de hacer política de cara a la sociedad, hay que sacar las cosas a la luz del día. Si hay un video, que lo muestren y listo”, reclamó Raff, quien también exigió la renuncia de Grindetti al manejo del PRO en la provincia.

Los disidentes piden la renuncia del ministro de Hacienda porteño porque dicen que “tiene muchos problemas de qué ocuparse en la ciudad y no tiene tiempo para los asuntos provinciales”. Como ejemplo, citan que el lunes pasado estaba prevista una reunión de la conducción provincial del PRO y Grindetti argumentó problemas de agenda para cancelarla.

Fiorentino señaló también que “el partido está quedando diluido en el duhaldismo”, ya que “el PRO no existe en las conversaciones y la discusión es entre los duhaldistas que acompañan a Solá y los duhaldistas que acompañan a De Narváez para repartirse las listas”. Y completó: “Lamentablemente creo que Macri está siendo influenciado por algunos que están en la mesa nacional del PRO y tienen acuerdos con el duhaldismo, que lo llevaron a aceptar la idea de que hay que comprar las estructuras de Duhalde llave en mano en la provincia”.

De no obtener una respuesta a su demanda, los macristas díscolos prometen repetir sus protestas frente a la Jefatura de Gobierno e incluso extenderlas a la casa de los dirigentes partidarios. Allí estarán otra vez con las remeras y los globos amarillos con la leyenda PRO disidente que ayer exhibieron delante de las narices de Macri.

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