Aseveran que la gente y también los jueces pueden ser víctimas de la profusión de leyes

“Somos víctimas de la contaminación, dispersión o inflación legislativa, caracterizadas por la notoria abundancia, exceso y dispersión. El desorden nos lleva a un creciente desconocimiento de la ley por parte del pueblo, que la pone en estado de crisis, con una autoridad debilitada”, confesó Reinaldo Jiménez.
El justicialista fue ayer el primer orador de la continuidad de la sesión destinada a derogar más de 4.000 normas, que se reanudó con 28 legisladores en sus bancas. En su exposición advirtió que no sólo el ciudadano común ignora las normas, sino que jueces, funcionarios y profesionales del Derecho son o pueden ser víctimas de la gran cantidad de legislación existente.

“La ley es la materia prima de este colosal trabajo que es el Digesto Jurídico Provincial, uno de los pilares de la democracia. Ella marcó un antes y un después en la historia universal, tras la revolución francesa que destruyó el antiguo régimen. Con esta tarea, revitalizamos la democracia, oxigenamos el sistema republicano e impactará en la gente, por su sentido social”, aseguró Jiménez, quien integra la comisión especial encargada de elaborar el compendio. El oficialista Carlos Canevaro justificó la decisión de la comisión del Digesto de, ante la duda, no disponer la derogación de la norma. “Hay un alto grado de compromiso de todos los legisladores”, sostuvo, lo que fue avalado por Fernando Juri Debo, quien remarcó que el espíritu de cuerpo permitió superar las diferencias.

Por esa cautela, se optó por mantener en plena vigencia o disponer la caducidad de numerosas normas; Sisto Terán identificó esta última estrategia como “poner una ley en la papelera de la computadora”, de donde poder revivirla en caso de necesidad.

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