"El CAM asegurará un piso de idoneidad en los nuevos jueces"

Definiciones de Cabral, nuevo presidente del Consejo de la Magistratura de la Nación. El juez afirma que los concursos deben ser objetivos para que los mejores puedan ser seleccionados. Garantías.
Luis María Cabral, un conocedor de nuestra provincia, donde tiene varios amigos, fue elegido 10 días atrás nuevo presidente del Consejo de la Magistratura de la Nación. Como integrante de este último, ha recibido con satisfacción la creación de un órgano similar (el CAM o Consejo Asesor de la Magistratura) en Tucumán. "Esto es una buena noticia en la medida en que significa que ahora se establece y asegura, por medio de un proceso de selección, un piso de idoneidad técnica para los candidatos interesados en acceder a la judicatura en la provincia", aseguró a LA GACETA desde la Capital Federal.

A diferencia de lo que sucede en Tucumán, donde la Ley 8.197 exige que un vocal de la Corte Suprema de Justicia presida el CAM, en el orden nacional puede encabezarlo un miembro de cualquier estamento (legisladores, abogados, académico, etcétera). Por eso Cabral, que representa a los magistrados federales, considera como algo muy importante que sea un juez quien conduzca tan importante órgano.

¿Por qué? El magistrado argumenta: "algunas de las funciones del Consejo (nacional), relativas a la administración y a las finanzas, hacen a la independencia del Poder Judicial. Esto vuelve necesario y conveniente que la presidencia recaiga en un juez, lo que facilita la coordinación de actividades con la Corte Suprema; en particular, en lo relacionado con la autarquía financiera".

Amén de que está feliz por la función que desempeñará hasta noviembre de 2010, a Cabral le preocupa el desequilibrio que, desde 2006, reina en la composición del Consejo debido a la Ley 26.080. Esta redujo de 20 a 13 el número de miembros de dicho órgano y alteró el grado de proporción de cada estamento. Este aspecto atravesó la charla que mantuvo con este diario.

-¿Con qué expectativas recibe el hecho de que, a partir de la nueva integración del Congreso nacional, es posible que la Ley 26.080 sea reformada?

-Más allá de esa circunstancia, siempre he sostenido que este Consejo no cuenta con el equilibrio que la Constitución nacional ha querido que tenga. El predominio del sector político resulta tan sustantivo que cuenta con la mitad más uno de sus integrantes (siete sobre 13). En cambio, lo que la Constitución manda es que haya equilibrio entre los distintos estamentos que lo componen, para que puedan consensuar políticas sobre el Poder Judicial. Insisto en que debe haber una mayor participación de los estamentos de los jueces y de los abogados.

-En comparación con lo que ocurre en el orden nacional, ¿le parece que el CAM tucumano, conformado por tres legisladores, un vocal de la Corte, un representante de los jueces y un abogado, está más equilibrado?

-El consenso siempre es bueno y enriquecedor. Ningún estamento debe predominar en la integración de estos órganos. No puedo hablar sobre el CAM, porque no lo conozco en detalles, pero el criterio de la Constitución nacional, acerca del equilibrio entre los distintos sectores, debe encontrarse reflejado en los ordenamientos provinciales.

-En Tucumán, recientemente se ha discutido mucho sobre la conveniencia (o no) de celebrar concursos múltiples, que permitan cubrir varias vacantes en una misma instancia a partir de un único proceso de selección. ¿Qué opina de este mecanismo?

-Esto es posible, pero la cuestión sustancial es que los concursos se desarrollen con transparencia y con las debidas garantías, en pos de asegurar la objetividad verdadera, de manera que puedan ser seleccionados los más idóneos para el cargo. Esto es lo que importa, amén de las modalidades con las que sea reglamentado un concurso.

-Precisamente, hay sospechas de que en el Consejo de la Magistratura de la Nación, en algunos concursos, se filtró el temario del examen a los postulantes…

-Esto ha ocasionado la reciente modificación del reglamento de concursos, para darles mayor transparencia. Inclusive, hay causas penales abiertas a raíz de estos hechos. Ciertamente, los casos de corrupción no son eliminados gracias a un nuevo reglamento, porque siempre hay personas dispuestas a infringir la mejor normativa. Lo que hay que hacer es que los reglamentos permitan un más eficaz y riguroso control, pero a sabiendas de que la corrupción tiene que ver con la condición humana.

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