Aseguran que pavimentar la Costanera no traería efectos nocivos para el litoral

Invitado por la AVIC, visitó Claromecó el investigador principal del Conicet, el geólogo Federico Ignacio Isla, quien disertó sobre erosión y preservación costera. Analizó como factible y sin consecuencias nocivas la pavimentación de la avenida Costanera, pero puso especial atención sobre un necesario límite que se debe imponer en la circulación de todo tipo de rodados por la playa
El experto en geología de costas, Federico Ignacio Isla, visitó Claromecó invitado por la AVIC (Asociación de Vecinos Interesados por Claromecó), para disertar sobre la erosión costera y la preservación de las playas. El evento desarrollado en el Club Recreativo Claromecó contó con una gran concurrencia, habida cuenta de la trascendencia de los temas a tratar inherentes al cuidado del capital más valioso que tiene el turismo local, las playas.

En este marco, el investigador principal del Conicet habló con nuestro cronista, ante quien aseguró no conocer "si históricamante hubo una tormenta que pudiera haber afectado la cota que tiene hoy la avenida Costanera. Si eso nunca fue afectado, no habría problemas", para poder asfaltar la avenida Costanera.

El entrevistado, no obstante dijo conocer las historias de Villa Gesell y Pinamar en donde se resolvió no pavimentarlas "porque además de la erosión del camino consolidado con tosca que todos los años terminan en las playas de Gesell y Pinamar, ahora también tendriamos pavimento ahi mismo". Mientras que por el contrario citó los ejemplos de Santa Teresita o San Clemente, en donde se inundan porciones del trazado.

Específicamente sobre Claromecó recomendó que "lo ideal es que no sea pavimentada hasta muy cerca de donde llega el cambio de pendiente". Además propuso "dejar una zona buffer" en donde hubiera estacionamientos sin pavimentar con el objetivo de que no se erosionen ante una tormenta. Por eso sostiene que todo este tipo de obras debe hacerse lo más lejos posible del efecto de las tormentas.

"Aquí están más altos de donde llegan las crecidas. Desconozco si en algún momento hubo alguna crecida importante con energía de olas como para erosionar", la zona a pavimentar, deslizó.

Isla, quien también se desempeñó durante cuatro años como decano de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata, se manifestó a favor de la posibilidad de sostener las largas extensiones de trechos en donde los médanos y la playa tengan intercambio de sedimento, fenómeno que se interrumpe en la avenida Costanera y que con el correr del tiempo, le ha ganado terreno a la playa.

Devolvé la arena

En relación a la importante cantidad de sedimento que queda sobre la costanera después de toda sudestada y que no es devuelta en forma natural en las cadenas medanosas, Isla reconoce que "es un mal de todos los municipios", y que lo ideal es que toda la arena que se acumula sobre la costanera "se devuelva al mar". Lo ideal es que sea arena, y no terminar tirando tosca a la playa. "Todo lo acumulado debe ser tirado a la playa, para no entrar en problemas como en otros lados", comentó.

En este sentido consideró que esta problemática de la devolución y escasez del sedimento en la playa "es incipiente, pero similar al problema de Costa Bonita con el Parque Lillo. En estos otros puntos turísticos "hay costas altas con playas amplias al sur donde la relación entre playa y médano no tiene interrupción".

La tosquilla

"La tosquilla no erosiona a las playas para nada", respondió puntualmente a una consulta hecha en ese sentido, Isla, quien por el contrario planteó un hecho estético como contrapartida. "Sucede que cuando llegan las tormentas y erosiona la base de este camino consolidado esas tosquillas se deslizan y llegan hasta la playa", detalló para después considerar que lo ideal es tener a las playas lo más limpias posibles, "evitando que haya aportes de pluviales que traigan tierra, hojas, y las playas con mucha tosca van ser menos usadas por turistas que prefieren más arena".

Pluviales

Este aspecto que muchos de los presentes en su charla representó una gran preocupación, fue rápidamente aclarado tras correr el velo de la preocupación. "Seamos francos, este problema es incipiente", dijo ante los presentes para después dar como una alternativa, una futura tarea de minimización de estos resortes utilizados para que drenen hacia el mar los excedentes de agua de las calles que bien pueden también transportar cualquier otra cosa. Propuso que se los construya más pequeños, o eventualmente pensar en otra solución, porque por el momento no representan ninguna amenaza, dijo "comparado con pluviales como los de Mar del Plata que funcionan todo el año y donde llegan coliformes (bacterias como la escherichia coli) a las zonas de los bañistas", según expresó.

Un puerto con by-passing, sí

A partir de considerar que las características de la costa claromequense no tienen "una deriva litoral importante" como en otros lugares de la provincia de Buenos Aires, es que el geólogo advirtió que sería de suma importancia "no cometer el error que se cometió sin quererlo en Mar del Plata y en el puerto de Quequén", donde fueron un obstáculo a la deriva litoral y en donde comenzó un problema de erosión en las playas del centro marplatense y en la zona de Camet (Quequén, Costa Bonita, Bahía de los Vientos)". La idea es tratar de que ese puerto deportivo o artesanal pesquero seria muy útil pero que no impacte en la dinámica de las playas, y para eso Isla propuso -como mejor variable-, a la que se plantea ahora con la prolongación de la escollera sur de Quequén, que es la de hacer una planta de by-passing.

No todas fueron rosas

Pero no todas fueron rosas en su observación sobre las playas locales, toda vez que trazó como su gran preocupación para este tipo de costas al intenso tránsito que se da en el sector de playas. "Si a esta práctica no se pone límite, va a haber un problema erosivo, y de peligro. Para el gusto de Isla (y de todos los preocupados en el tema) no hay control sobre la circulación de los cuatriciclos como tampoco de ningún otro tipo de rodados.

Si bien reconoce que la conducta lleva mucho tiempo y que es dificil de revertir, comentó que lo mismo pasaba en Villa Gesell, Pinamar y Necochea, sitios en donde le pusieron obstáculos al tránsito indiscriminado sobre las playas, y donde la gente -hoy por hoy- en las zonas céntricas "no pueden bajar a la playa".

No obstante, y para no revertir la costumbre que ya arrastra muchos años "se puede hacer una sectorización y fijar normas a respetar", propuso; no sin antes aclarar que "la Municipalidad es responsable de la seguridad en la playa, considerando que las playas son de la Provincia que las da en concesión a la Municipalidad, y desde donde finalmente se concesionan los balnearios", subrayó.

Finalmente llamó a cuidar de "las hermosas playas" existentes en el distrito, y por el contrario a frenar la circulación vehicular porque de lo contrario y con el "tiempo no van a ser playas limpias sino manchas de aceite y el impacto que va a tener tamaña cantidad de vehiculos en la playa no va a ser bueno".

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