Aseguran que las obras estarán listas para septiembre

Tras la polémica generada por el mal estado de la Escuela 18, la Jefa de Región 17 de la Dirección Provincial de Infraestructura Escolar, arquitecta Dolores Fernández Araujo señaló que el establecimiento está apto para albergar a los alumnos y que la obra estará terminada en el mes de septiembre.
La obra que se está desarrollando en la Escuela 18, frente a al plaza del barrio Belgrano, comenzó a principios de febrero de este año, tras los problemas suscitados por el incumplimiento de la primera empresa que licitó la obra, que no cumplió nunca con lo pactado. Ahora la empresa está afrontando varios juicios por esta obra y otras similares.

“El año pasado la escuela estaba mucho peor. La obra estaba totalmente parada, por eso pusimos todos nuestros esfuerzos en tratar que se reanude, para que la comunidad educativa pueda tener un edificio como corresponde y como nosotros queremos”, señaló.

“Por eso trabajamos todo el verano para lograr apresurar los plazos del comienzo de obra. Si no lo hacíamos, este año nuevamente tendríamos todo parado y tan mal como el año pasado”.

Sobre las falencias que la comunidad educativa del establecimiento señalaron a La Verdad, Fernández Araujo dijo que son detalles que estarán terminados en estos días, como la colocación del caño de desagüe de la canilla del patio y de los vidrios de los baños terminados.

Se priorizó realizar todo lo que sea demolición antes del inicio del ciclo lectivo, para que los alumnos y los docentes no tengan que convivir con los ruidos molestos de la construcción. “Por eso quedaron algunos detalles sin terminar. Estamos esperando que nos entreguen unos vidrios especiales, que no hay en Junín. Se denomina 3 + 3 y son de alta seguridad. Si el vidrio se rompe, se astilla, pero no cae sobre los chicos”, manifestó Fernández Araujo.

Destrozos comunes

Uno de los principales reclamos de la comunidad educativa de la escuela, fueron los tomacorrientes desprovistos de las tapas protectoras, por lo que dejan los cables a la intemperie.

Fernández Araujo junto a la arquitecta Silvia Alonso, otras de las responsables del proyecto, dijeron que es producto de los destrozos que generan los alumnos y no está relacionado con la obra, ya que en esos sectores no se está construyendo.

“Esos destrozos son comunes en todas las escuelas del distrito y desde acá estamos siempre atentos a repararlos y cambiar lo que se rompe”, dijo. Durante la mañana (de ayer) un padre se presentó muy preocupado sobre el estado de la escuela, y se lo invitó a recorrerla. “Salió muy aliviado por lo que vio”, dijo. “Somos las primeras interesadas en que todo este en orden y sin riesgos para chicos y profesores”, dijo Fernández Araujo “por eso nunca íbamos a habilitar el edificio si no lo encontrábamos en condiciones”.

Instalación deficiente

“Antes de la obra, la instalación eléctrica de la escuela era totalmente irregular, con cables pelados sin los caños de contención, y en contacto con las paredes, que tenían muchos problemas de humedad”, dijo.

“Los docentes no tiene porque saberlo, pero se hizo toda la instalación eléctrica nueva y se solucionó el grave problema de humedad que tenían las paredes. Eso fue lo único bueno que hizo la primera empresa”.

También dijo que se quitaron los cables que estaban de forma irregular dentro del edificio, como el que salía de la biblioteca hacia un motor de la obra y el que cruzaba desde uno de los pasillos, cercano a los baños, hasta el sector de las nuevas aulas, sobre calle Dorrego.

Aula nueva

Para cuando comience el ciclo lectivo del secundario, el próximo lunes (si no hay paro), se habrá terminado una de las aulas. “De está manera vamos a poder descomprimir un poco el SUM”, que está ocupado por varias aulas improvisadas desde que comenzaron las obras. “Además se dejó de lado la reparación de otras escuelas para poder concluir cuanto antes la 18”.

Vidrios y tabiques

“El vidrio que se marca como peligroso para los chicos en la biblioteca, ya se le pidió a la empresa que lo reponga. Igual es un lugar al que los alumnos no tiene acceso”.

Sobre los tabiques de madera que separan la obra de la parte habilitada de la escuela, la arquitecta dijo que están bien colocados, y que si se llegasen a salir de lugar, “la gente de la obra está atenta a volver a colocarlo bien, para que nada pase”.

Las arquitectas admitieron que algunos puntos se les pueden haber escapado en los continuos controles, pero aseguraron que la escuela no es un peligro para los alumnos.

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