Aseguran que no son nocivas, pero carecen de suficiente control.

Los campos electromagnéticos (CEM) de todas las frecuencias -radio, televisión y telefonía celular, entre otras- son una presencia común y de rápido crecimiento sobre las que existe una creciente ansiedad y especulación. En el año 2007 la CNC difundió un informe con datos sobre los CEM que afirman que no existen efectos nocivos conocidos de la exposición en los seres humanos. A pesar de tratarse de una actividad que requiere de resguardos especiales los controles son escasos.
Si bien la presencia de antenas radioeléctricas tiende a crecer en la ciudad y genera desconfianza y temor en la ciudadanía, la municipalidad de Bariloche no avanzó en ningún tipo de control ni sabe qué cantidad, en qué lugares y qué tipo de antenas hay.

El director de Obras por Contrato, Oscar De Paz, afirmó en diálogo con el Digital que como "no hay reglamentación sobre la colocación de las antenas" la municipalidad se limita a controlar las obras de construcción de los pedidos que se aprueban en Buenos Aires.

Hasta el momento, la Dirección cuenta con información de 38 antenas de telefonía celular porque las empresas necesitan el aval de la municipalidad para presentarlo ante la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) y eso generó el registro. Sin embargo, no sucede lo mismo con la colocación de antenas de radio, televisión, radiotaxis y radioaficionados que no tienen ningún tipo de relevamiento municipal hecho.

En Bariloche se presentaron distintos proyectos de ordenanza en distintos momentos pero ninguno prosperó. El último intento es de esta gestión legislativa y es una propuesta de los concejales del Frente Grande, Alfredo Martín y Silvia Paz, que se basa en las iniciativas de los ex concejales, Diego Breide en el 2006, y Ricardo Ledo y Claudio Lueiro en el 2001.

Lo cierto es que se trata de una actividad que si bien es de difícil regulación local debido a que el control del espacio aéreo es de competencia nacional, no es menos cierto que el municipio podría saber qué antenas y de qué frecuencias tiene dentro de su ejido.

Efectos de las radiaciones sobre la salud

Parte de la información sobre los efectos de la Radiación No Ionizante sobre la salud de la población con la que cuenta la Dirección de Obras Particulares es un breve informe de la CNC que se difundió en el año 2007 producto de los conflictos planteados en distintas ciudades del país.

Según se explica, las ondas electromagnéticas transportan energía radioeléctrica a distancia y están compuestas por un campo eléctrico y uno magnético. Estas radiaciones están presentes en la vida cotidiana, en forma natural (Radiaciones Ionizantes) y artificial (Radiaciones No Ionizantes).

Las principales fuentes de ondas electromagnéticas ionizantes provienen del universo -el sol y las estrellas-, tienen una frecuencia extremadamente elevada -Rayos X y Gamma- que contiene energía fotónica suficiente para afectar la composición de los átomos y el estado natural de los tejidos vivos. Las ondas eléctromagnéticas no ionizantes -radiación ultravioleta, luz visible, radiación infrarroja, radiofrecuencias, microondas y campos de frecuencias bajas- no tienen la energía necesaria para ionizar la materia. Por este motivo se considera que no alteran la estructura celular ni molecular de ningún sistema biológico aunque pueden elevar la temperatura en exposiciones extremas.

Al respecto, un informe difundido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2006, señala que los niveles de exposición a estas radiaciones en las ciudades son miles de veces inferiores a los límites establecidos en las normas internacionales y resultarían tan bajos que "los aumentos de temperatura son insignificantes y no afectan a la salud de las personas".

En Bariloche, luego del conflicto suscitado con vecinos linderos a las antenas de Claro -ex CTI- en la esquina de Otto Goedecke y Albarracín, motivó la realización de un estudio que concretó la Universidad de Córdoba para analizar los niveles de radiación de las antenas de la empresa. Las conclusiones de los análisis arrojaron que las antenas generan una radiación que es de 2.000 a 10.000 veces menor que la permitida.

Según los informes producidos y difundidos por la OMS hasta el momento no habría necesidad de tomar precauciones sobre la presencia de las antenas en los centros urbanos aunque también aclaran que se trata de una realidad dinámica y que el avance de los estudios podría cambiar esta perspectiva a futuro.

Tamaño y potencia de las antenas

El informe de la CNC señala que el tamaño de las antenas y de las estructuras que las soportan no son directamente proporcionales a la potencia que emiten así como tampoco la potencia irradiada es directamente proporcional a la distancia. Según se señala, la irradiación tiene un grado máximo en el origen y cae en forma abrupta con la distancia.

Por su parte, el estudio de la OMS indica que el cuerpo absorbe cinco veces más señales que surgen de las antenas de radio y televisión (entre 535 kHz y 806 MHz) que de la telefonía celular (entre 869 y 1990 MHz). Esto se debe a que las radiaciones de FM-AM y TV son inferiores y a que la estatura media de las personas convierte el cuerpo en una eficaz antena receptora.

En este sentido, el informe aclara que las antenas funcionan desde hace más de 50 años y que, de acuerdo con estudios realizados hasta el 2005, las distintas modulaciones de radiofrecuencia "no han revelado ningún peligro específico".

Marco normativo nacional

La CNC es el organismo nacional responsable de regular los servicios de telecomunicaciones y garantizar el cumplimiento de la normativa vigente. En el informe difundido, el organismo afirma que los estándares de la legislación argentina son similares -o levemente más exigentes- a los establecidos por la OMS.

A través de la Resolución 3690/04, la nación establece los Protocolos de Medición se Radiación No Ionizante (RNI) que se deben aplicar en todo el país y que determina los niveles de Máxima Exposición Poblacional (MEP).

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