Aseguran que bajó un 31% la carga orgánica en la cuenca Salí – Dulce

Balance. Las autoridades del Comité de Cuenca defendieron las gestiones realizadas hasta aquí y aseguraron que hay “resultados alentadores” en la lucha contra la contaminación.
Mientras un grupo de ambientalistas y funcionarios termenses preparan las estrategias judiciales para llevar el problema de la contaminación de la cuenca Salí – Dulce a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, las autoridades del Comité de Cuenca salieron a respaldar el avance de las gestiones del organismo y trazaron un balance de los últimos años, asegurando que hay “resultados alentadores”. Remarcaron que en la cuenca hídrica disminuyó un 31% la carga orgánica aportada por las empresas contaminantes, y que las mismas han invertido una suma cercana a los 132 millones de pesos en tecnología ambiental en los últimos dos años.

El encargado de salir a defender la política oficial fue el tucumano Alfredo Montalbán, secretario de Medio Ambiente de la provincia vecina y una de las caras visibles del Comité de Cuenca. “Con el diseño e instrumentación del Programa de Reconversión Industrial (PRI) la situación ambiental comienza un proceso de recuperación”, destacó el funcionario, poco después de realizar un recorrido por las instalaciones de la empresa Citrusvil, donde observó los avances en la construcción de reactores anaeróbicos destinados a la obtención de biogás, a partir de los efluentes derivados de la industrialización del limón, que antes iban a parar directamente a las aguas de la cuenca. “Esta empresa será la primera en producirlo en Tucumán y lo utilizará en su propia planta”, aseguró Montalbán.

“El objetivo del (PRI) es minimizar la producción de desechos, reutilizar sustancias, mejorar la eficiencia energética y lograr en conjunto una mayor responsabilidad empresarial con claros efectos sociales”, precisó el funcionario.

En un informe presentado recientemente, a dos años el comienzo del PRI, se destacaron algunos logros obtenidos por la implementación del programa, como la colocación de filtros a calderas y chimeneas, la recuperación de la cachaza y su uso como mejorador de suelos y la instalación de birreactores para el tratamiento de residuos de la industria azucarera, alcoholera y citrícola, entre otros.

También, la implementación de sistemas de gestión de residuos sólidos, la optimización del uso del agua, la implementación de planes de eficiencia energética, la optimización de los laboratorios de control y monitoreo de efluentes, la incorporación de sistemas de tratamiento de efluentes gaseosos, la incorporación de programas de desarrollo social y la evaluación de pasivos ambientales.

Por otra parte, ahora las empresas deben informar bimestralmente el avance de sus proyectos individuales ante la Secretaría de Estado de Medio Ambiente de la provincia de Tucumán, y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, mientras que el Estado se comprometió a diseñar e implementar mecanismos e indicadores para la evaluación, seguimiento y control del PRI y del sector productivo.

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