Aseguran que el Artic llevaba modernos misiles hacia Irán

El culebrón del supuesto secuestro del buque ruso Arctic Sea comienza a aclararse. El barco, que según la versión rusa fue secuestrado cerca de las costas suecas cuando transportaba madera y recuperado por la armada rusa en aguas de Cabo Verde, llevaba, en realidad, misiles tierra-aire S-300 que Irán había comprado a una mafia de militares rusos.
Así lo contó en su edición de ayer, citando a "fuentes israelíes bien informadas y buenos contactos en los servicios secretos occidentales", el diario austríaco Salzburger Nachrichten. Según su corresponsal en Jerusalén, Gil Yaron, los misiles fueron embarcados cuando el buque hizo una escala técnica en Kaliningrado, enclave ruso entre Polonia y Lituania. El diario austríaco cuenta que la compra de estas armas fue conocida "por un servicio secreto occidental", que informó a la OTAN y a Moscú, haciendo que el Kremlin detuviera el buque tras una costosa operación aeronaval, la mayor desde la crisis de los misiles en Cuba en 1962.

Esta versión explicaría varios interrogantes que se planteaban hasta ahora ¿Por qué Rusia tardó casi tres semanas en hacerse con el buque cuando, según la OTAN, "estuvo permanentemente localizado"? ¿Por qué los guardacostas de los países europeos no detuvieron el buque cuando ya era sospechoso y esperaron a que llegara la Armada rusa? ¿Por qué Moscú preparó una costosísima operación de rescate del buque si sólo llevaba un cargamento de madera de una empresa finlandesa valorado en menos de 2 millones de dólares?

Y, ¿por qué Rusia envió a Cabo Verde tres enormes aviones militares de carga cuando oficialmente sólo tenía que repatriar a ocho piratas y 14 tripulantes?

Por otra parte, ayer se supo que la primera persona que reveló la desaparición del barco huyó de Rusia porque amenazas "por gente muy seria". El periodista, Mijaíl Voitenko, redactor jefe del boletín de información marítima Sovfrakht, explicó en rueda de prensa, según varias agencias, "que había tomado el primer avión del miércoles después de haber recibido una llamada de gente que trabajada para el Estado".

Voitenko contó que en esa llamada le dijeron que "había gente muy importante tras este asunto, que estaban enojados y que querían vengarse" de él. El boletín que dirige publicó un comunicado en su Web desmintiendo que Voitenko hubiera huido y dijo que estaba en Estambul en un viaje de negocios. Lo que Voitenko había dicho por la mañana a la agencia AFP que iba a suceder. Este periodista cree que detrás de esa supuesta mafia están altos funcionarios del Estado ruso.

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