Ascensos y cambio de ministerios para que Néstor siga en Economía

Ascensos y cambio de ministerios para que Néstor siga en Economía
Los ministros seguirán atendiendo los teléfonos sectoriales, pero las decisiones de peso se toman en Olivos. Débora Giorgi se anotó una importante victoria al lograr que Fernando Fraguío renuncie y al poner en Industria a uno de los suyos. Otro híper K desembarcó en la ONCCA, reclamada como propia por los ruralistas.
Ni un año duró la cartera de Producción, creada en noviembre del año pasado. La elevación a rango de ministerio de la Secretaría de Ganadería, con la asunción del bonaerense Julián Domínguez, la dividió. Y ahora, Débora Giorgi comandará el nuevo Ministerio de Industria. Detrás de la decisión no hay novedades contundentes, todos saben que los ministros cambiarán su función a la hora de atender los teléfonos, pero las decisiones las seguirá tomando Néstor Kirchner en Olivos.

Algunos rumores señalaron que la decisión presidencial no había caído bien entre la gente de Giorgi por la pérdida de poder. "Al principio causó malestar", confiaron en su entorno. Sin embargo, luego aclararon: "Igual nos descomprime, porque ahora Débora podrá hacerse cargo de lo que más sabe sin tener el problema del campo en los hombros". El diálogo con la Mesa de Enlace será responsabilidad exclusiva de Domínguez.

Giorgi se anotó una importante victoria: se fue Fernando Fraguío y la Secretaría de Industria quedó en manos de Eduardo Bianchi, que cuenta con la plena confianza de la ministra. Fraguío ya había amenazado con pegar un portazo en abril, quejándose por lo bajo de que la ministra lo tenía "dibujado", pero fue ratificado públicamente por Cristina Kirchner en aquel entonces con un acto en la Casa Rosada. Bianchi es licenciado en Economía de la UBA, trabajó para la Organización Mundial del Comercio y acompaña a Giorgi desde su estadía como ministra de la Producción bonaerense. Además, la cartera de Turismo –que seguirá a cargo de Enrique Meyer– continuará bajo la supervisión de Giorgi.

Si Domínguez tenía alguna pretensión de controlar la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), se quedará con las ganas. El organismo al que las entidades agrarias apuntan todos sus dardos pasó a manos de otro kirchnerista de "paladar negro": Juan Manuel Campillo, ex ministro de Economía santacruceño (ver aparte). La misión del nuevo elenco es restablecer el diálogo con el campo, que estaba suspendido desde fines de julio. La jura del nuevo ministro hizo regresar a los dirigentes agrarios a la Casa Rosada. No obstante, los primeros resquemores comenzaron a sonar. "Que se ponga al frente de la ONCCA a una persona tan allegada a Kirchner insinúa que van a proteger más a la ONCCA", consideró ayer Jorge Srodek, vicepresidente de Carbap. Domínguez y el campo se verán el lunes.

Kirchner también asume en la ONCCA

Mientras la Justicia allanaba las sedes marplatenses del Banco Nación, AFIP y ARBA por la investigación del presunto otorgamiento irregular de subsidios de la ONCCA, el Boletín Oficial confirmaba el alejamiento de Emilio Eyras al frente del cuestionado organismo.

El funcionario, de fuertes lazos con el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, dejó su sillón a otro funcionario de sangre K: el ex ministro de Economía santacruceño Juan Manuel Campillo.

"Hace 15 años maneja en las sombras los números de la provincia", dicen quienes conocen la realidad patagónica.

Se le atribuye, entre otras cosas, ser el artífice del envío al exterior de los US$ 500 millones de los fondos de las regalías que nunca fueron rendidos en la década de 1990.

El currículum de quien se hará cargo del organismo que maneja un presupuesto de $ 3 mil millones no es del todo perfecto: hace menos de dos meses renunció al Ministerio de Economía de Santa Cruz en medio de denuncias de la oposición provincial, por presuntamente haber violado normas contables para tomar un crédito sin autorización legislativa.

Tras su salida de la cartera de Economía, se refugió en el ámbito de la Jefatura de Gabinete provincial bajo el constante rumor de que pronto pegaría el salto a un puesto nacional. Ahora le llegó su turno.

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