El ascenso de Campillo, el "ministro en las sombras"

Es un santacruceño íntimo de Kirchner, que lo eligió para la Oncca.
Alto, refinado y con un cautivado gusto para vestir, el contador Juan Manuel Campillo fue el hombre fuerte de las cuentas provinciales de Santa Cruz durante 14 años. Oriundo de Arequito, a mediados de los 90, desde la Dirección de Vialidad Provincial, aterrizó en un lugar de privilegio: la cercanía con Néstor Kirchner.

Esa relación, que algunos califican de máxima confianza, lo depositó desde ayer en la jefatura de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), el órgano que controla los multimillonarios y cuestionados subsidios a la producción rural.

Kirchner lo valoró desde el principio, cuando lo nombró en la estratégica secretaría de Hacienda santacruceña en sus días de gobernador. Allí se mantuvo durante las gestiones de Sergio Acevedo, Carlos Sancho y de Daniel Peralta. Su culto al bajo perfil y su fuerte poder en el manejo de la economía provincial lo llevo a ganarse el mote de "ministro en las sombras".

Durante la campaña presidencial de 2003, era Campillo quien esperaba a Kirchner los sábados con un listado con detalles de la economía provincial. En esa época, Kirchner viajaba por el país en campaña de martes a sábado, regresaba durante el fin de semana y llamaba a la residencia oficial a Campillo antes que a otro ministro. Ese repaso de los números sólo lo cumplió con Kirchner, y no con sus sucesores. Siempre reportó a Kirchner, a quien dice admirar por su "fuerte apego al trabajo".

Ex funcionarios coinciden en asegurar que Campillo era quien le garantizaba a Kirchner el manejo de la Economía provincial y también quien mejor conoce el recorrido y destino de los fondos extraordinarios que la provincia supo cobrar por regalías petroleras y tuvo depositado hasta el año pasado en cuentas bancarias en el exterior.

En marzo de 2008, luego de ganarle una pulseada a Rolando Aramini -primer ministro de Economía del gobernado Daniel Peralta-, Campillo finalmente asumió en el cargo que siempre había esquivado. "Los otros ponen la cara, pero el que decide si hay o no fondos siempre es Campillo. Está bien que se blanquee la situación de quién es el ministro", supo confesar un intendente justicialista a LA NACION el día en que el ahora jefe de la Oncca asumió como ministro.

La relación con Peralta se enfrió y, en agosto, renunció al cargo que ocupó durante un año y cuatro meses. La denuncia que la Unión Cívica Radical presentó contra el ministro y su equipo en el Tribunal de Cuentas de la provincia por girar en descubierto en cuentas del Banco Nación sin la autorización de la Legislatura provincial había marcado el final.

Se trata de una deuda con el Banco Nación de 460 millones de pesos contraída por el gobierno provincial y realizada con el respaldo de los fondos extraordinarios que la provincia tiene depositados en ese banco.

En su nueva misión, Kirchner le confía el control de un área bajo fuego por denuncias de manejos irregulares que debilitaron a su anterior jefe, Emilio Eyras. Un incondicional de Ricardo Echegaray, otro integrante del círculo íntimo kirchnerista.

"PINGÜINO" DE LEYIN

Hombre de Kirchner

Juan Manuel Campillo fue secretario de Hacienda de Santa Cruz en los tiempos de Kirchner gobernador, quien le confiaba el manejo de la economía como si fuera su ministro. Quedó en el cargo en las siguientes administraciones, pero siempre reportó a su primer jefe. Ascendió a ministro y renunció este año.

Nueva misión

Kirchner lo envía a la Oncca tras las denuncias que despertó el manejo de fondos millonarios en ese organismo que distribuye subsidios al agro. Es una merma de poder para Ricardo Echegaray, otro kirchnerista duro. Pero también, una señal de que el nuevo ministro de Agricultura, Julián Domínguez, no tendrá todo el poder.

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