Una Asamblea sobria, con indisimulable clima de fractura en los bloques oficiales

Una Asamblea sobria, con indisimulable clima de fractura en los bloques oficiales
El kirchnerismo se esforzó para evitar dejar al descubierto las divisiones internas. Niegan que se vayan a producir nuevas renuncias en las bancadas oficialistas
No reinó en las filas oficiales el clima efusivo de otras oportunidades, cuando Néstor o Cristina Kirchner a su turno, estuvieron ante al Asamblea Legislativa para dejar inauguradas las sesiones ordinarias. Los diputados y senadores del Frente para la Victoria (FPV) se esforzaron para no meterse en las riñas partidarias que hoy signan a esa fuerza. La intención fue meter el tema bajo la alfombra para recibir a la Presidenta, quien tampoco dejó un horizonte claro desde su discurso (ver página 2).

Los ojos estaban puestos, como era de esperar, en los movimientos de los santafesinos. En especial en Carlos Reutemann, quien de algún modo abrió la grieta más profunda en las filas del kirchnerismo para que lo siguieran figuras importantes como su coterráneo Jorge Obeid y el salteño Juan Carlos Romero, entre otros. Pero tanto Reutemann como Obeid pegaron el faltazo. Desde el entorno del senador minimizaron su ausencia y la desligaron de cualquier maniobra electoral. Pero lo cierto es que tras el ruido que provocó, y provoca, cada paso político que da el ex piloto de Fórmula Uno para despegarse de Kirchner, su faltazo no pasó desapercibido. Por lo tanto, el diputado Agustín Rossi aprovechó para criticarlo y destacó la falta de acompañamiento del ‘Lole’ en los últimos meses.

Sin duda, el acuerdo entre los legisladores K (seguramente, tras la orden llegada desde la Quinta de Olivos) fue maquillar como sea la diáspora que se está dando en el kirchnerimo. Así fue como muchos evitaron hablar de la fragilidad de la tropa, escudándose en que no era el ámbito ni el momento para seguir desnudando las divisiones. Pero justamente en los bloques de ambas cámaras es donde se radicalizó la estampida de dirigentes y referentes provinciales que engrosaban las filas K, aunque no eran parte de esa matriz.

Por lo bajo los pocos legisladores que se animaron a dar una visión de la realidad que vive el oficialismo en el Congreso aseguraron a este diario que no se van a registrar más bajas. De mantenerse el pronóstico del sector k más radicalizado, el oficialismo sostendrá a duras penas la mayoría en el palacio legislativo. No es un punto menor en días que el gobierno de Cristina Fernández desanda un frente de tormenta previo a las elecciones de octubre devenido por la crisis financiera internacional, y potenciada por el conflicto, hasta ahora de difícil resolución, con el agro.

A pesar de los esfuerzos del oficialismo, el clima de quiebre fue indisimulable. Bastaba con seguir las caras de los legisladores mientras escuchaban a CFK para darse cuenta. Los pocos aplausos para las palabras presidenciales surgieron del núcleo duro del kirchnerismo. Del mismo sector negaban todos los rumores, que no se acallan en los pasillos legislativos, sobre futuras bajas kirchneristas.

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