Una asamblea en la madrugada con cortes en la Panamericana

Una asamblea en la madrugada con cortes en la Panamericana
Cuando se concentraron en la planta de Pacheco llegó la noticia de otras suspensiones.
Eran las 4.45 de la madrugada. Los dos grados bajo cero de sensación térmica justificaban los gorros, bufandas, y guantes que contrastaban con el calor de los cánticos de trabajadores despedidos, suspendidos, militantes de izquierda y estudiantes universitarios que una vez más se acercaron en la madrugada de ayer a la planta de Kraft en Pacheco.

"No sabemos qué puede pasar, pero tenemos claro que esta vez la patronal no va a seguir avasallando nuestros derechos", decía Antonio, de bigote abundante, mientras tomaba casi sin parar un mate tras otro y encendía un nuevo cigarrillo negro. Antonio fue suspendido un mes atrás. Gana $2.400.

Cruzando la calle, la Guardia de Infantería. Primero descendieron unos 50 uniformados que, sin siquiera hablar entre ellos, mantenían la mirada fija y atenta sobre los militantes que iban llegando al lugar.

Minutos después, como era de esperar, el portón principal de acceso a la planta estaba rodeado.Del lado de la calle, quienes protestaban y apoyaban el reclamo. Del otro lado del portón, policías a caballo y a pie habían tomado el parque de ingreso a la planta que, según dijo Néstor Pitrola del PO a Clarín, "está militarizada".

Los policías vigilaban a los manifestantes que, con insultos de por medio, se acercaban al acceso principal por donde ingresan habitualmente los empleados. A eso de las 6 de la mañana trataban de impedir que se iniciaran las actividades.

Una vez concentrados, llegó la sorpresa de la jornada: otros 103 telegramas de suspensión a empleados por su supuesta participación en la protesta del viernes, según dijeron fuentes del Partido Obrero.

Luego de conocerse la decisión de la empresa de suspender más personal, el clima se tornó aún más tirante.

Jorge Penayo, miembro de la Comisión Interna de Kraft, señaló: "dicen que tengo una carta documento que no me permite el ingreso, pero no la retiré porque nunca la enviaron a mi domicilio como corresponde", subrayó Penayo, quien aún conserva en su espalda algunos palazos que "cobré el viernes", según recuerda.

"Ahora nos vamos a cortar la Panamericana" dijo un delegado con un altavoz casi sin pilas, luego de reunirse con representantes de distintos movimientos sociales a metros del ingreso a la planta. En menos de tres minutos y cuando ya estaba amaneciendo, los estudiantes al trote y los más grandes a paso veloz, treparon los laterales de la Panamericana y automáticamente ocuparon los seis carriles de ingreso y egreso a la Capital Federal.

Eran las 7.36 cuando la Gendarmería vio llegar a los ya más de 450 manifestantes que abruptamente interrumpieron el paso los cientos de automovilistas que iban a trabajar. "Yo entiendo los reclamos, pero esto no lo puede permitir la Policía", dijo Agustín, abogado de 24 años que intentó, en vano, pasar por el corte.

Allí siguieron los cantos: "Se va a acabar/ la dictadura patronal" gritaban los estudiantes.

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