Asamblea Ciudadana: “Falta voluntad política para proteger las Sierras”

Los hechos muestran el agravamiento de la destrucción y de las actividades negativas sobre las Sierras, al mismo tiempo que la inexistencia de respuestas concretas y efectivas. Urge la definición de los representantes en todos los niveles.
Hace un año la promesa del Gobernador Daniel Scioli auguraba el comienzo de “algo” en el rumbo correcto. En pocos meses se convirtió en el anuncio de anteproyectos de leyes que parecían un avance. Aunque sólo se referían a algunas canteras, a “paisaje protegido” (una figura más débil que la de Áreas Protegidas, ya que facilita las excepciones), a los plazos ambiguos para el cese de la explotación, a la injusta “generosidad” de premiar a quienes han hecho un daño irreversible pagándoles para que dejen de hacerlo, parecía un avance en comparación con todas las frustraciones anteriores.

Poner el tema en la agenda y empezar a discutir leyes que contribuyan a la preservación se consideró positivo. La asamblea apoyó el tratamiento de las leyes anunciadas aportando una propuesta para mejorarlas: Áreas Protegidas y garantías a los puestos de trabajo para cuidar las Sierras definitivamente. En un mes, más de doce mil tandilenses acompañaron dicha propuesta, llevada a la Legislatura provincial en el mes de agosto. Pero los proyectos oficiales no han llegado todavía.

De vez en cuando trascienden conversaciones entre funcionarios o el senador Auza y sectores ligados a la actividad minera. Si es así, ¿por qué se consulta sólo a un sector siendo que las Sierras nos competen a todos los tandilenses? Y, sobre todo, ¿cuál es el criterio? Hacer una ley para evitar la destrucción preguntándole a los destructores es por lo menos, una falta de respeto al resto de los ciudadanos…

Pasó un año. El equivalente a miles de “movedizas” fue amputado, molido y llevado de Tandil… Miles de camiones. La mayoría con sobrecarga transitando por las rutas que las mismas empresas luego vuelven a repavimentar con nuestros recursos. Tandil paga. Paga con Sierras, con los impactos de las explosiones, con los pozos de las rutas, con los impuestos que todos pagamos. (Impuestos que las mineras casi no pagan porque tienen los privilegios que les otorgó el vergonzoso marco jurídico instaurado en los noventa y que permanece hasta el momento).

¿Y dónde están quienes nos representan? Jugando a “Cambalache”, tratando de inventar respuestas sin tocar intereses, llenándose la boca de “preservación” y “sustentabilidad” pero sin detener la destrucción. “Soluciones” que no solucionan porque quieren reducir conflictos sin resolver los problemas de fondo. Ordenanzas y leyes que no se hacen cumplir. Balanzas que no se ponen. Tercios más allá del inferior destruidos a la vista de todos. Juicios ganados y regalados. Y tantos otros Etc. Etc.

Para hacer cumplir las obligaciones de las empresas mineras el Estado no estuvo y no está. Para garantizarles la demanda sí. ¿Por qué tantos privilegios? ¿Por qué protegen a esta actividad y no a otras que generan más empleo sin destruir el patrimonio común?

El anuncio del Gobernador Daniel Scioli, parece haber sido una estrella fugaz, otro año perdido para Tandil. No queremos creer que sea otra vez un artilugio (como lo han sido la mediación, el Acuerdo Marco o el olvidado “Ni una explosión más” del actual intendente Miguel Lunghi), una forma de entretener a la opinión pública mientras las canteras siguen mutilando las Sierras. Las ocho canteras en actividad siguen facturando a costa de un daño inmenso que quedará por la eternidad en nuestras Sierras.

A nivel municipal, las autoridades parecen conformes de haber “pasado la pelota” a la provincia, y siguen sin usar todas las herramientas disponibles y sin reclamar el cese de la destrucción. Paradójicamente, se hacen grandes esfuerzos para fomentar el turismo, mientras la voracidad de algunos carcome lo esencial de nuestra identidad. En lo atinente al ordenamiento territorial, se sigue dilatando una zona “gris” y demorando la implementación de auténticas Áreas Protegidas. Los hechos muestran que se sigue abriendo caminos para “valorizar terrenos” , montando construcciones sobre las Sierras, haciendo excepciones y declarando por decreto como “aceptables” los impactos ambientales de algunos proyectos.

Cuando llegan los incendios, la pena, el trabajo y los costos son de todos, aunque sean unos pocos los que lucran con el privilegio de apropiarse del paisaje y la naturaleza de Tandil.

El repaso de los hechos durante los últimos años deja más que clara la falta de voluntad política para detener la destrucción. Y la existencia de una enorme confusión, interesada o no, respecto al rol del Estado: cuidar los negocios de algunos o cuidar el Patrimonio de todos, para todos.

Es inherente a la tarea de los gobernantes cuidar el patrimonio de su comunidad. No es optativo, es su obligación. No puede haber excusas.

Las Sierras son un Patrimonio Natural de extraordinario valor. No son de un grupo, de las autoridades ni de una generación. Debemos legarlas a las próximas generaciones, pero sobre todo, legar como sociedad la capacidad de aprender a usar y no saquear a la Naturaleza.

Quienes gobiernan y quienes quieran gobernar tienen que definirse, en los hechos, con hechos: ocho canteras haciendo agujeros para siempre o las Sierras; construcciones colonizando paisaje y Naturaleza, o Sierras de Tandil, presente y futuro. Deben elegir a quienes van a representar realmente y decirlo con claridad.

Y si están pensando en las elecciones, primero hagan y muestren claramente resultados efectivos antes de pedir el voto a los ciudadanos. Si no se animan a jugarse o no se deciden, dejen que sea el pueblo de Tandil el que decida y acepten llamar a una consulta popular vinculante conjuntamente con las elecciones.

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