La Asamblea Ambiental se prepara para la reunión con la Nación

La incertidumbre genera desconfianza; y la desconfianza aleja al Estado de la sociedad. No otro fue el espíritu de anoche en la sesión que realizó la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú en el Centro Cultural Sirio Libanés.
Varios fueron los temas abordados –y muchos aprobados- en una reunión que tuvo un marco de público por demás interesante, como pocas veces se ha visto en los últimos tiempos.

En primer lugar, la asamblea exigirá que el Estado no oculte más información con respecto a la acción contaminante de Botnia, “porque la verdad no puede ser confidencialidad”. Nuevamente, el tema de los últimos incidentes (el olor nauseabundo a ácido sulfídrico del 26 de enero y la mancha blanca y las algas del 5 de febrero); pero también la detección de una acumulación preocupante de dioxinas y furanos frente a la costa del Ñandubaysal (sin precedentes en la región) como otras situaciones que ya expresan el daño ambiental que produce Botnia, serán parte de un amplio temario que se llevará a la reunión del 5 de marzo con las máximas autoridades de la Secretaría de Ambiente de la Nación, Cancillería y la delegación argentina ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), además del gobernador Sergio Urribarri y el intendente Juan José Bahillo.

En este marco, también se aprobó anoche elevar una nota a las autoridades nacionales “exigiendo conocer los resultados de los últimos análisis” sobre la mancha blanca aparecida en el Río Uruguay. La nota, que tendrá carácter de exigencia republicana, será hoy mismo girada a todas las instituciones intermedias de la ciudad para lograr su adhesión, especialmente las entidades que integran la Corporación del Desarrollo y el Centro de Defensa Comercial e Industrial; y que tendrá un pedido de rápido despacho.

A propósito de esta instancia de pedido de resultados de los análisis, anoche la Asamblea se mostró indignada con el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, porque el 5 de febrero prometió que en 72 horas iban a estar los informes científicos y han pasado casi quince días de esas 72 horas.

En idéntico sentido, se le elevará una nota al intendente Juan José Bahillo para que explique qué está haciendo y con qué medios y propósitos, el área abocada al Plan de Vigilancia Ambiental. Al respecto, anoche surgió una información por demás preocupante respecto de que el día de la mancha en el río se careció de la boya que hubiera podido medir la contaminación derramada. Se trata de la misma boya que hace poco sufrió varios atentados o sabotajes y que el 5 de febrero ya no estaba en su lugar en el río. Esta situación, que hubiera sido sano y deseable que las autoridades municipales la hubieran informado como corresponde, llevó a la certeza de la negligencia de quienes conducen el Plan de Vigilancia Ambiental y que el Estado en todos sus niveles están haciendo un absurdo ocultamiento de la verdad, escudándose en estrategias jurídicas por el juicio ante La Haya.

El malestar visible de la comunidad quedará este sábado expresado con una propuesta que fue aprobada y que consiste manifestar con bocinazos a las 12 en punto, como una forma de exteriorizar la indignación de una sociedad que no admite la incertidumbre a seis años de una lucha que se sostiene con certezas rigurosas de que Botnia contamina y que el Uruguay ha violado el Estatuto del río compartido.

Un dato que no es menor: la CARU está difundiendo desde hace meses por las radios locales que la presencia de algas en el Río Uruguay puede provocar severos trastornos a la salud y recomienda que ante un río que tiene esas características no es conveniente bañarse en sus aguas recreativas. Esto no es otra cosa que admitir que Botnia agrava con sus vertidos de fósforo la salud de un río que ya está en peligro de muerte por las algas.

Hoy, varios asambleístas visitarán las instituciones intermedias para lograr el concurso de su adhesión en las notas que serán elevadas a las autoridades nacionales, exigiendo información de calidad sobre la situación que se viene padeciendo a nivel colectivo. Y una vez más, la Asamblea le marca el camino a la dirigencia para hacer de las convicciones una experiencia y de la experiencia el despertar de las conciencias.

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