Arturo: "seremos duros con quienes busquen quebrar la paz social".

Arturo:
El Gobernador abrió el año parlamentario ante la presencia de la totalidad de diputados y senadores, tal como lo anticipó EL LIBERTADOR. Marcó la cancha y dijo que no permitirán ninguna acción política que vaya en contra de los intereses de los correntinos. "Seremos extremadamente duros contra cualquier intento de desestabilización política o sabotaje económico", sostuvo. Planes anticrisis, reclamo por mayor federalismo, garantías de estabilidad laboral, pago de sueldos y apoyo al campo.
Frontal, envuelto "en circunstancias particulares y extraordinarias", como él mismo definió el contexto de crisis mundial al iniciar su discurso de apertura del período de sesiones ordinarias ante la Asamblea Legislativa, el Gobernador Arturo Colombi hizo un tajante llamado a la conciliación política como forma de atemperar el impacto de la crisis, pero no sin una contundente advertencia: "Hemos sido duros, porque la oposición ha sido muy dura con el pueblo correntino. Vamos a ser absolutamente abiertos, receptivos y tolerantes, con toda acción política de la oposición que no lesione los intereses de nuestra Provincia. Y seremos extremadamente duros contra cualquier intento de desestabilización política o sabotaje económico, que busque la ruptura de la paz social. Viviremos tiempos de estrechez presupuestaria y no pondré en juego la suerte de todos, frente a planteos sectoriales. Ser solidarios en la crisis es comprender esa situación", remarcó.

En el mismo tono, el primer mandatario que desgranó los logros de su gestión y proyectó lo que considera el camino hacia el desarrollo provincial, también alertó acerca de que "todos los correntinos debemos estar unidos para preservar los puestos de trabajo y el cobro de salarios. Nuestra bandera en esta cruzada es clara: Dentro de los derechos e intereses de los correntinos todo, contra los derechos e intereses de los correntinos nada".

Las consecuencias de la negativa opositora a debatir sobre la refinanciación de deudas en diciembre pasado fue el concepto que con mayor fuerza perforó el casi siempre anodino contexto protocolar que rodea el inicio del período de sesiones ordinarias, esta vez sazonado por un mensaje que buscó traspasar las paredes del recinto para llegar a la ciudadanía con una idea concisa: "Si se repiten errores como el de trabar el ingreso de dinero a la provincia, se conspira contra el buen clima social".

Así, las palabras de Arturo apuntaron directamente al corazón de los problemas que, según la óptica oficial, ocasionaron pérdidas evitables para la provincia como consecuencia de la obstrucción parlamentaria que frenó la aprobación del Programa de Refinanciación de Deudas (PAF 2008) y el fondo fiduciario eléctrico para financiar obras que mejorasen el sistema energético provincial.

Tras un diagnóstico de la crisis internacional, las consecuencias nacionales de ese colapso potenciadas el conflicto del campo, el Gobernador avanzó sobre lo más picante de la actualidad política: la relación con una oposición impertérrita frente al reclamo social de prevenciones para enfrentar la crisis, lo que -indicó- pone en peligro los logros alcanzados en los últimos años, basados en "nuestra vocación política de transformar la provincia en un espacio institucionalmente previsible".

El Ejecutivo provincial pidió normalidad y explicó: "La normalidad no es el inmovilismo sino poder modificar la realidad a partir de instrumentos institucionales", objetivo para el cual "hay que evitar que la tentación de las disputas políticas nos haga retroceder en este camino".

Esto porque "no tiene sentido exacerbar la tensión social en tiempos de restricción económica". En ese sentido, advirtió que "nuestro pasado reciente debe ser una referencia: aporta más al bien común una propuesta generosa que cientos de reivindicaciones sociales mezquinas".

Y fue entonces el ejemplo más directo, el que hizo que algunos legisladores de la oposición se retirasen con muecas de ofendidos (los justicialistas K y luego los nuevistas de la línea dura).

"Como ejemplo de lo que estoy diciendo -elevó la voz Arturo- quiero poner énfasis en el notable caso del tratamiento Legislativo del Programa de Asistencia Financiera 2008, similar al que la Provincia dispuso desde el 2003 en adelante, todos los años".

Expuso el Gobernador las bondades que a su criterio tiene el esquema de refinanciación del PAF, aclarando que no se trata de nuevo endeudamiento sino de reprogramar obligaciones heredadas y luego objetó sin rodeos la actitud opositora de diciembre al señalar que "el rechazo liso y llano de la iniciativa no constituye control alguno. No tratar el PAF ha sido casi una actitud de abandono de las funciones legislativas".

Frente al aplauso de las barras oficialistas los primeros enojados del recinto se levantaron con las gargantas inflamadas de réplicas inescuchables por el bullicio. Tamandaré Ramírez Forte, "Cuto" Badaracco, Mari Fagetti de Mansutti y el senador Jorge Barrionuevo alzaron sus carpetas y se marcharon en el momento más tenso de la apertura de sesiones.

Arturo, desde el sitial mayor, no acuso recibo. Por el contrario, repitió la frase con pausado énfasis para que quedara en clara su intención, luego explicada en una miniconferencias de prensa: "Que la sociedad tenga siempre presente que aquí hubo quienes trabaron el ingreso de recursos a Corrientes, que eso perjudicó a todos los correntinos y que la información llegue por todos los medios posibles, porque si la gente está informada se evitará que los opositores actúen con impunidad en contra del interés común".

Convencido de que enfrentar el fantasma de una traba parlamentaria que a los ojos del Gobierno sólo persigue el fracaso de la gestión por meras finalidades electorales, el primer mandatario provincial recalcó que "a los cuerpos legislativos se los llama Parlamentos porque allí es donde se habla, negocia y discute".

Por ende, "el deber del legislador es hacerse presente en la asamblea, porque cuando no existe el Parlamento se abre la puerta a la confrontación y se conspira contra el buen clima social que debemos generar los poderes del Estado", añadió.

"Queda flotando la sensación de que hay cierta vuelta sobre un modo de construcción política que depende del fracaso del gobierno y no de la búsqueda de una alternativa superadora", añadió.

También resaltó que en Corrientes, hasta su administración, nunca se había cumplido con el requisito de aprobar las cuentas de inversión que exigen los mecanismos de control del Estado vigentes, una suerte de milagro institucional cuyo advenimiento se produjo "por primera vez en la historia de Corrientes en 2007".

FEDERALISMO

No falto el reclamo de los 34 puntos de coparticipación que Arturo está enviando a la Corte Suprema por estos días, como tampoco la exposición descarnada del desequilibrio más profundo en el reparto de recursos públicos en la Argentina desde que la Nación es República: "El 70 por ciento de la recaudación se lo queda la Nación y el resto se distribuye entre las provincias".

La mención no podía faltar en lo que es esta idea central del discurso del mandatario en línea con el apoyo dado por el propio Vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, quien se manifestó defensor del federalismo que el país reclama.

Hubo también un fuerte respaldo al sector ganadero para que "pueda exportar", así como una mención concisa pero muy celebrada por la barra acerca de la decisión histórica de "reinstalar el concepto de desarrollismo en la provincia", a través de "una política de planificación a largo plazo que se da por ejemplo en las proyecciones de crecimiento del PBI de aquí a los próximos cinco o seis años".

El balance, para Arturo, resulta positivo y auspicioso como plataforma para enfrentar la crisis con el gran compromiso de la gestión que habrá de encarar este año, que es "custodiar el pago de sueldos en tiempo y forma y cuidar los puestos de trabajo de los correntinos".

Para ello, "hemos cumplido con lo que expusimos hace tres años en este mismo recinto: diálogo político e impulso al desarrollo. Podemos decir con orgullo que hemos avanzado en el sentido propuesto. Puede discutirse el ritmo, el estilo o las líneas de gestión, pero lo que no puede soslayarse es que el Gobierno se ha mantenido ajustado a aquellas consignas". En otras palabras, asido al valor de la coherencia.

EL CAMPO Y EL GOBIERNO

Su papel en el conflicto del campo fue determinante en la impronta de su gestión, incluso acercando las partes para un diálogo luego dinamitado por los halcones K. Por eso también dedicó un apartado especial al campo y su relación con el Gobierno nacional, ahora nuevamente en máxima tensión.

Así, analizó las aristas más profundas del conflicto entre la administración nacional y el sector agropecuario. Dijo en ese sentido que "el primer requisito para superar cualquier problema es comprenderlo, no se gobierna lo que no se comprende".

"Las transformaciones que tuvo el agro argentino en los últimos años, las que requieren miradas mucho más intensas sobre lo productivo que sobre cuestiones históricas muchas veces modificadas radicalmente", sostuvo, y citó como ejemplo cuestiones estructurales calificadas como "irracionales" en lo que respecta al tratamiento impositivo, "extremadamente benévolo de algunas actividades como ser la minería si se la compara con la actividad agropecuaria".

Recordó de esa forma los meses del año pasado marcados entre las posturas disímiles del Gobierno nacional y el sector; "el conflicto puso al desnudo un conjunto de irracionalidades existentes en nuestras regulaciones económicas y el clima creciente tenso impidió transformar dicho proceso en oportunidad para reformas imprescindibles en un país normal".

Expresó entonces las soluciones que Corrientes como provincia puede y está dispuesta "a contribuir aportando las soluciones"; para ello Arturo describió los lineamientos que pueden establecer salidas viables donde ninguna de las partes sienta que la otra sobre paso su postura.

"Concebimos el nuevo agro como una actividad de fuerte agregación de valor a la cadena arriba y abajo -destacó- defendemos un modelo diversificado y sostenible de producción y defendemos una razonable distribución federal y social de los recursos públicos".

MIRADA CORRENTINA SOBRE LA CRISIS

Tras el repaso del conflicto campo - Gobierno nacional, Arturo aportó cinco cuestiones "que deben ser tenidas en cuenta; dijo que en la Argentina "un poco más del 10 % de su población vive en la pobreza" y que ese guarismo se duplica "si hablamos de menores de 14 años".

Consideró que esa exclusión modificó "la cuestión social argentina" donde ya no se trata de "ingresos, sino del modo en que se es parte o no de la vida social".

Para avanzar en esos desequilibrios mencionados dijo que "el desequilibrio territorial no está resulto en el país" y que la obra pública que debería abarcar toda la geografía nacional, tiene un "modelo de financiamiento público que es inequitativo, controversial y pro-cíclico".

Como "salida a la crisis" el mandatario remarcó la idea "de recuperar el diálogo para todos los actores sociales de la nacional", pero aclaró que ese ámbito debe existir una convocatoria "a ser parte de la solución sin forcejeos mezquinos".

Arturo señaló como "urgente la creación de un fondo específico destinado a la ejecución de prioridades públicas que debemos establecer con el gobierno nacional, cuyo impacto se federalice".

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