Arturo Colombi: "No puedo salir del asombro al ver esta multitud".

El Gobernador se manifestó "impresionado por la dimensión que toma la figura del ex presidente Raúl Alfonsín" tras participar de la ceremonia central organizada para darle el último adiós al que es considerado el referente máximo de la democracia argentina, a quien rindió honores "con la consigna de recuperar los valores que defendió toda su vida".
El primer mandatario provincial, quien formó parte de la escolta de gobernadores y dignatarios internacionales que rodearon el féretro con los restos de Alfonsín, confesó que no podía "salir del asombro al ver la multitud que se agolpó en el Congreso para vivar a un presidente cuya impronta fuimos valorando con el paso de los años".

Arturo permaneció en las escalinatas del Congreso durante la misa celebrada por el arzobispo de Santa Fe (primo hermano del ex presidente fallecido) y luego acompañó a pie la cureña que transportó los restos de Alfonsín hasta el cementerio de La Recoleta, donde sólo ingresaron los familiares y deudos más directos.

Al término de los actos y tras aplaudir largamente los discursos ofrecidos en el Salón Azul del Congreso Nacional, el gobernador correntino consideró que "a partir de la muerte del ex presidente Alfonsín tenemos la obligación como argentinos de renovar nuestro compromiso en defensa del federalismo y de los principios republicanos que él siempre buscó mantener en alto".

El gobernador se mostró emocionado ante el discurso del ex presidente brasileño y actual titular del Senado del vecino país, José Sarney, quien resaltó la figura "del estadista y del amigo que supo dejar de lado las diferencias para visitar junto conmigo la obra que alguna vez fue epicentro de conflictos con argentina: la represa Itaipú".

"La verdad es que Sarney marcó con mucha fidelidad la impronta y la personalidad conciliadora de Alfonsín y ese fue uno de los momentos más emotivos que me tocó vivir", señaló el jefe del Poder Ejecutivo.

El primer mandatario provincial también felicitó al ex vicepresidente Víctor Martínez, compañero de fórmula de Raúl Alfonsín en las elecciones del 30 de octubre de 1983, quien pintó a su viejo correligionario y amigo como "un demócrata y un pacifista que resolvió conflictos y evitó guerras sin armas, sólo con la diplomacia".

"Lo felicito por sus palabras, estamos muy dolidos pero muy fortalecidos al mismo tiempo por las enseñanzas que nos deja don Raúl", le dijo Arturo al ex vice de Alfonsín antes de dejar la capilla ardiente, apretón de manos mediante.

También se acercó a saludar en ese momento el actual vicepresidente Julio Cobos, quien en ejercicio de la Presidencia de la Nación dio las palabras finales y encabezó la ceremonia póstuma junto a un amplio arco de personalidades del mundo de la política nacional y latinoamericana.

Allí, en el punto más elevado de la explanada del Congreso hasta donde la cureña con los restos del ex presidente llegó para la misa de cuerpo presente, el vicepresidente hizo llamar al gobernador Arturo Colombi para que se posicionara en la primera fila de autoridades, junto a sus pares Hermes Binner, Juan Scharetti y el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti.

Desde ese lugar los mandatarios y ex mandatarios de la región despidieron entre lágrimas a Alfonsín, escolado por la Fanfarria Alto Perú del Regimiento de Granaderos a Caballo, en un marco de consternación generalizada que se extendió por al menos 20 cuadras de la tradicional avenida Callao.

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