Artistas, intelectuales y políticos despidieron a Alfonsín en París

Francia quería al ex presidente Raul Alfonsín y el amor era recíproco. Sus amigos lo despidieron el martes en un día espectacular de primavera en la Maison de América latina, en un homenaje convocado por los radicales argentinos en París, encabezados por Hugo y Norma Herrera ,y el Partido Radical de Gauche francés, representado por su presidente Jean Michel Baylet. Pero también se sumaron socialistas como el ex primer ministro Michel Rocard y el historiador Alain Rouquie.
Los diputados comunistas, los pintores Antonio Seguí y Julio Le Parc, el regisseur Jorge Lavelli, académicos, intelectuales y argentinos residentes en París participaron en el Memorial.

Todos evocaron al Alfonsín que ellos conocían personalmente: el hombre de Estado que quería a Francia y discutía la globalización para Rocard; un Alfonsín en pantuflas y con todo su coraje cívico que le abrió la puerta de su departamento al ensayista Alain Rouquie; o la pasión por la democracia y las instituciones descripta por Jean Michel Baylet, su querido amigo francés y secretario de Estado durante el gobierno de Francois Mitterrand.

Todos reconocieron su enérgico coraje para juzgar a los militares de las Juntas, cuando se había iniciado la transición a las democracias en Latinoamérica.

Volver a escuchar a Alfonsín recitando el Preámbulo de la Constitución Nacional en la campaña de 1983 emocionó a los que estaban en el auditorio de la Maison, en el boulevard St. Germain.

"El perdón y la justicia no son la misma cosa. Para hacer la reconciliación es el perdón el que cuenta. Para los hombres políticos, el perdón llega antes que la justicia", dijo Rocard, en referencia a la leyes de Obediencia Debida y Punto Final de Alfonsín.

Un Alfonsín gourmet, que disfrutaba del foie gras, el queso camembert, el champagne, la tarta tatin y el cognag francés fue descripto por un conmovido Antoine Blanca, ex embajador francés en la Argentina.

"En un día como hoy me acuerdo de las cosas que escuché en la Plaza de Mayo de parte de Ubaldini y la CGT, que lo trataban de carcamán y vendepatria, y ahora han ido a besarle la mano al viejo", recordó el pintor Antonio Seguí, que se encontró en noviembre con el ex presidente.Ambos vivían en el mismo edificio en Buenos Aires.

Octogenario, el pintor Julio Le Parc también estaba en el homenaje. "El representaba la esperanza", dijo. El acto, que culminó con la guitarra de Hugo Díaz Cárdenas y Alberto Pereira en el bandoneón tocando un tango.

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