Arsénico en el agua: el Municipio contraataca

Aunque cuenta con una virtual mayoría en el Concejo para aprobar la iniciativa, el Gobierno Local deberá "ganarse a la gente" si quiere evitar el rechazo popular que puede generar la creación de otra tasa.
En la batalla pública que toda administración política emprende cada año, el Gobierno Local recibió en 2009 una dura e impensada derrota: la repercusión que generó el fallo de la Suprema Corte de Justicia sobre el elevado nivel de arsénico en el agua.

El costo no fue sólo local. Decenas de medios de comunicación nacionales hicieron referencia a un problema que, aunque no puede atribuirse sólo a la gestión de Mario Meoni -es histórico y decenas de otros partidos también lo sufren-, sopapeó al Intendente y varios funcionarios por diferentes frentes.

La respuesta a la intimación judicial, en principio, fue tibia. Trabas judiciales, críticas al máximo tribunal bonaerense, quejas por el plazo otorgado y hasta la relativización del impacto del arsénico fueron algunas de las declaraciones públicas que salieron desde el Gobierno Local.

Ahora, el panorama parece haber cambiado. Es que, como anticipó DEMOCRACIA en exclusiva en la edición del jueves, el Gobierno Local contraataca: propuso crear 12 plantas de tratamiento con siete millones de pesos en inversión.

La ejecución de la ambiciosa obra está estipulada en cuatro años y comenzaría en 2010. Se agregarían también 13 pozos de captación a erigirse en las ocho zonas en las que se dividirá a la ciudad.

Pagan todos

La polémica viene inmediatamente después. Para financiarla, el Municipio propone una tasa de 14 pesos bimestrales para incluir dentro de la boleta de Servicios Sanitarios.

No habrá pomposas redistribuciones de partidas, ni créditos millonarios: los números grandes se solventarán a través de los vecinos. "Si la gente quiere agua mineral en la canilla, hay que pagarla", desafió el siempre frontal Agustín Pinedo, secretario de Obras Públicas.

Antes de que eso suceda, serán los concejales los que deberán evaluar la viabilidad de la iniciativa. En los próximos días llegará el proyecto al Concejo y seguramente será uno de los temas más relevantes en el recinto en la primera mitad del año.

Al igual que lo que puede suceder con la creación del túnel bajo nivel en calle Rivadavia, el oficialismo ahora tiene las de ganar. En las 18 bancas, son ocho los que responden a Meoni: con conseguir el voto de otro edil fuerzan el desempate para cualquier proyecto, y ahí define el presidente del cuerpo: Pablo Petraglia, máximo referente del meonismo.

Pero la propuesta, aún con mayoría en el Concejo, puede ganarse el freno de la "gente" a la que hacía referencia Pinedo. En un país que sale de una crisis y en un Junín que aumentará hasta un 26% sus tasas el año próximo, sumar un impuesto municipal puede convertirse en algo decididamente impopular.

La batalla es, otra vez, pública. Para convencer a una ciudadano de la necesidad de una tasa es fundamental que simpatice con la causa, que crea que combatir al arsénico es realmente necesario.

Si busca que eso ocurra, el Intendente debería cambiar su estrategia y hablar de los riesgos de la contaminación. Y eso significará, por supuesto, olvidar lo dicho por Meoni a la revista Noticias: "Tomo esta agua y no me pasa nada".

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