Arsenal hizo dos golazos y además puso mucho juego.

Arsenal hizo dos golazos y además puso mucho juego.
ARSENAL 2- TIGRE 0: Leguizamón fue decisivo, pero además el equipo de Garnero fue muy superior al último subcampeón.
La contundencia, su idea y la puesta en escena a partir del talento de Luciano Leguizamón, la seguridad de Cristian Campestrini y el contagio de todo un equipo fueron demasiado para este pálido Tigre. Una versión opaca de ese que supo ser subcampeón. Entonces, el equipo de Garnero elaboró un triunfo con esos pilares para llegar hasta la punta.

En el juego de Leguizamón, Arsenal encontró el faro para su funcionamiento. Inspirado, el atacante del equipo de Daniel Garnero fue determinante con la pelota en los pies. El talento, en el primer gol, su pegada en el segundo, fueron el desenlace para esa buena introducción en la propuesta del equipo. Porque se intentó jugar por abajo, con el balón como bandera. Y eso también lo quiso Tigre, al que esta vez no le funcionó el dibujo táctico antiguo que tanto resultado le trajo desde su regreso a la Primera. Tres en el fondo, con el regreso de su goleador -Martín Morel-, pero sin el eje de circulación en el mediocampo. Sintió demasiado la ausencia de Diego Castaño el conjunto de Diego Cagna. Porque a Damián Leyes le costó acomodarse a la posición de volante, siendo marcador central por naturaleza -algo así como lo hace Forlín en Boca cuando no está Battaglia- y eso fue un peso en contra de su estrategia.

¿Qué hubiera pasado si en el comienzo Altobelli acertaba en ese mano a mano con Campestrini? Tal vez, el partido tomaba otro rumbo. Pero este Arsenal también supo apoyarse en el seguridad de su arquero para edificar su triunfo, justificado después del golazo de Leguizamón. La salida obligada de Matías Carabajal (se retiró con un fuerte traumatismo en la rodilla derecha) hizo entrar a Iván Marcone. Al rato, fue expulsado el colombiano Jossimar Mosquera y de inmediato salió lesionado el hombre de la noche: Leguizamón. Pese a eso, Arsenal no renunció a sus intenciones pese a las limitaciones lógicas por las bajas. En su aventura por el descuento Tigre fue, aunque sin criterio y algo acelerado, pero sin esa profundidad para lastimar el bloque defensivo.

En esa espera, Arsenal pudo estirar la diferencia. Porque cada contragolpe llegó hasta abajo del arco de Islas. Sebastián Carrera, por la derecha, lo tuvo con dos remates que se fueron apenas desviados. La respuesta del final de Tigre fue a base de pelotas detenidas. Un cabezazo de Lazzaro, otro de Paparatto, pero no hubo caso. Ni siquiera el buen remate de Matías Giménez quiso entrar junto al palo. La noche de Arsenal se dibujó con ese pincel que tiene en su pie derecho Leguizamón. Así, encontró su juego, su fútbol y trepó a lo más alto del Clausura. Es líder.

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