El arsenal hallado en Uruguay enturbia la campaña electoral

El ex presidente Jorge Batlle pidió explicaciones al candidato Mujica.
El ex presidente Jorge Batlle sacudió ayer la escena política uruguaya cuando habló de una vinculación entre el dirigente tupamaro Jorge Marenales y el contador Saúl Feldman, el hombre que tenía el poderoso arsenal de armas y municiones en su casa de Montevideo y que el pasado domingo murió luego de mantener un extenso tiroteo con la policía.

"El asunto de las armas es feo", expresó Batlle al semanario conservador Búsqueda. "Dicen que son unas 500 armas; yo les digo que son el doble. Y también les digo que hace dos años este hombre (en referencia a Feldman) tenía conexión con Marenales".

El candidato del Frente Amplio, José Mujica, junto a Marenales y otros líderes del movimiento guerrillero Tupamaros estuvieron doce años en prisión en condiciones infrahumanas.

De esta forma Batlle, quien gobernó el Uruguay entre 2000 y 2005, enturbió la campaña electoral echando sospechas sobre Mujica. El día anterior el otro candidato y ex mandatario, Luis Lacalle (1990-1995) había insinuado también una vinculación del arsenal con su rival frenteamplista.

Jorge Díaz, el juez actuante en esta causa, aseguró que se trata de un hecho criminal, no político. La investigación apunta a una operación de tráfico de armas y nexos con narcotraficantes de Brasil.

Pero las declaraciones de Batlle y de Lacalle a semanas de la segunda vuelta de elecciones del 29 noviembre, politizaron el caso.

Las encuestas dan a Mujica, del Frente Amplio, un 49% y a Lacalle, del Partido Nacional (PN), 42%.

En el artículo publicado por Búsqueda Batlle siguió indagando: "¿Por qué a un tipo que tiene 500 armas como mínimo, y que tiene seguramente más como me han dicho a mí fuentes veraces, le mandan simplemente a un policía a golpear la puerta? ¡Pero si ni se sabe cuántas son las armas! La información que yo tengo es que son más del doble. El único tipo que puede tener acá 500 armas o más se llama Marenales. No hay otro. ¿De quién era amigo ese señor Feldman? ¿De qué alto jerarca del FA era amigo? ¿No sería amigo de Marenales?".

En agosto de este año, Batlle y Marenales habían tenido otra disputa. En esa oportunidad, también a través de declaraciones a la prensa, el dirigente tupamaro había acusado a Batlle como uno de los "cerebros políticos" del Escuadrón de la Muerte (un grupo de represión del ejército que en los años duros actuaba en tandem con la Dirección Nacional de Investigaciones), lo que motivó al ex dirigente colorado a denunciarlo judicialmente. La diferencia finalmente se zanjó cuando ante los estrados Batlle aceptó las expresiones de Marenales con las que aseguró que no había tenido intenciones de difamarlo.

Con su habitual verborragia, Batlle también habló del hermetismo con el que se está manejando el caso: "Hay un secreto absoluto. No se permite ver nada, nadie da ninguna información. El gobierno no dice nada, el Ejército no dice nada ¿Por qué el silencio del gobierno y por qué el silencio de los candidatos de gobierno, cuando ellos tienen que pensar que la sospecha principal es contra ellos?".

Consultado por radios locales Batlle primero negó haber realizado algunas de esas declaraciones, pero casi de inmediato exigió a Mujica y a Marenales a "aclarar para tranquilidad de la población su vínculo con Feldman".

Ante el tenor de las declaraciones, el juez Díaz, a cargo del caso del arsenal, citó a declarar al ex mandatario. Y, en el juzgado, Batlle volvió a ratificar los dichos que vinculan a Feldman y Marenales.

El candidato del Frente Amplio salió al cruce de los dichos del ex presidente y aprovechó también la ocasión para criticar a otro ex presidente, también del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti quien, en respuesta a declaraciones de Mujica que hablaba de la existencia de golpistas en los partidos tradicionales, dijo que el único partido golpista era el FA

"Son dos cadáveres políticos, que establecen hipótesis", sostuvo el candidato oficialista. "Ahora han descubierto a un hombre de la colectividad judía que, de presunto negociante de armas, se transforma en una pieza aterradora de las tenebrosas elucubraciones de la izquierda. No tienen el más mínimo elemento, ni nada que se parezca, pero no importa, es la hora del enchastre".

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