"Les arruiné la fiesta".

Tyson se ríe de los que lo veían perdedor: "Me convencí en el pesaje, él no se bancó la mirada", asegura.
Víctor Emilio Ramírez recién había llegado a la habitación 347 del Hotel Lindner Airport de Düsseldorf, la que acunó sus sueños previos al combate ante el ruso de origen kazajo Alexander Alekseev. Casi a la carrera, atendió a Olé con la misma gratitud de cada uno de los días anteriores al combate más importante de su vida. "Gracias por acordarte", fue el respetuoso saludo inicial. Pero esta vez había una diferencia fundamental: la velada en el Burg-Wächter Castello era historia y el KOT10 sobre el ruso Alexander Alekseev, decretado por el puertorriqueño Joe Cortez, lo había consagrado como monarca interino crucero OMB.

-Y, ... ¿cómo suena que te llamen campeón?

-Uhh... Aún no me acostumbro. Suena muy lindo.

-¿Fue cómo esperabas?

-Sí, la verdad que sí. Yo estaba seguro, sabía que había hecho las cosas bien antes, bajamos de peso, trabajamos con todo en el gimnasio. Por eso en el ring le iba a encontrar la vuelta y romper la cara, como te dije. Cuando lo apurara no se la iba a aguantar, porque él nunca había hecho peleas largas. Igual, es duro el muchacho...

-¿Por las manos que aguantó en el noveno?

-Sí, porque le puse varias duras y no se fue al piso. Pero también él pega. Un par de veces me conmovió con ganchos abajo. Pude zafar y seguir presionando. Desde que agarramos esta pelea sabía que iba a ser dura y me puse en la cabeza eso para no caer.

-¿Te pesó saber que venías 11-1 abajo en las apuestas?

-Mirá, yo te dije que eso era porque no me conocían, porque ésta era mi pelea 16 y todas en la Argentina. Pero que después de la pelea iban a saber bien quién era, je. Yo me tenía fe. Este muchacho tiene experiencia amateur, medallas y lo venían trayendo bien los alemanes. Pero con mi técnico, Carlos Martinetti, lo vimos en unos videos y sabíamos que podía. Me terminé de convencer cuando lo tuve enfrente en el pesaje.

-¿Por qué?

-Porque no era tan alto como esperaba. Y lo miré fijo y no se bancó la mirada. En pelea me costó un poquito entrar en ritmo. Pero cuando estuve sueltito no me pudo parar.

-Tenía buena línea...

-Sí, eso era complicado, pero era como que yo iba y venía, me enchufaba y lo perdía. Y en el séptimo me quedé un poquito, tuve que cambiar el aire. En el rincón, el Bocha Martinetti me tiró un poco de las bolas, je. Me retó y me dijo que me acordara de que había venido a dejar todo. Salí y cuando me di cuenta de que le dolían las manos abajo, supe que ya lo podía llevar adelante. Y no me pudo parar.

Mientras el Tyson del Abasto termina la última frase, suena la puerta con insistencia. Víctor pide disculpas por tener que cortar, porque antes necesita un minutito para hablar a Wilde, allí donde esperan, ansiosos, su señora Carolina, su hija Brisa, de tres años, y sus padres. Casi de prepo, el campeón tiene que cortar. "Perdoname, pero nos están llevando a una fiesta. Seguro que la prepararon para que festejara el ruso, pero yo se las arruiné, je. Chau, nos vemos el lunes o el martes en casa. Y gracias por confiar en mí", cuelga apurado el campeón.

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