Arruinado por el escándalo, el "Yabrán de los remedios" cierra su droguería

San Javier, la compañía más emblemática del empresario investigado por adulterar medicamentos, dejó de operar. No puede seguir vendiendo porque el avance judicial compromete a sus clientes.
La Droguería San Javier cerró esta semana sus puertas y fue el hecho que consumó el ocaso del "Yabrán de los medicamentos", como bautizó la ex ministra de Salud Graciela Ocaña al empresario farmacéutico Néstor Lorenzo, su titular.

El poderoso hombre de los negocios de la salud, imputado junto al sindicalista Juan José Zanola por la investigación del juez federal Norberto Oyarbide, decidió bajar la persiana de la sede de San Javier en Goyena 59, en el barrio porteño de Caballito, "distribuyó" a parte de su personal y mantiene a los más fieles a su lado, como su secretaria privada. "La causa de la mafia de los medicamentos lo arruinó, no puede seguir vendiendo", aseguró un allegado a la droguería, quien afirmó además que Lorenzo "se tomará un tiempo, pero cuando pueda, resurgirá como el ave Fénix".

Ayer, PERFIL se acercó a la droguería, donde unos empleados confirmaron que estaban abandonando el lugar, mientras vaciaban el establecimiento de muebles, computadoras y archiveros.

Fuentes allegadas a Lorenzo también detallaron que el empresario dio la órden a su gente de "trabajar en la calle", mientras "rearma" su negocio. Luego de que trascendió que una serie de escuchas telefónicas ordenadas por Oyarbide a la SIDE terminaron por involucrarlo completamente en la causa por la mafia de los medicamentos (ver página 11), Lorenzo dio de baja todos sus teléfonos celulares. "Ahora tampoco podrán escucharnos en los teléfonos fijos porque San Javier ya no existe como tal", dijo un allegado al empresario.

"Yabrán". Lorenzo es investigado por comercializar medicamentos presuntamente adulterados –robados, vencidos o con drogas rebajadas en las dosis indicadas para ahorrar costos– para cáncer, hemofilia y VIH. Lo habría hecho en supuesta asociación con Zanola y su mujer, Paula Aballay, quien entonces estaba a cargo del Policlínico de OSBA, la obra social de los bancarios, como reveló PERFIL en agosto.

El sospechado empresario sería también uno de los princiales nexos entre el kirchnerismo y el mercado de los medicamentos, según declararon varios testigos en las causas que instruyen Oyarbide y la jueza federal con competencia electoral, María Romilda Servini de Cubría, quien investiga las irregularidades en los aportes a la campaña de Cristina Presidenta. Varias fuentes también vinculan al ex gerente general de la Superintendencia de Salud, Néstor Vázquez, como presunto lobbista o socio de Lorenzo.

Cheques voladores. La influencia de Lorenzo en el sistema de la salud pública habría llegado al punto de que el empresario "entraba como en su casa" a la superintendencia de Salud, entonces manejada por Héctor Cappacioli, mano derecha del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández y recaudador de las campañas K.

Lorenzo sería uno de los recaudadores de cheques aportados a la campaña electoral de 2007, muchos de los cuales figuran a nombre de empresas o personas allegadas a él, sin fondos en sus cuentas bancarias o con un gran número de cheques rechazados, por lo que la Justicia investiga un presunto lavado de dinero y algunos lo vinculan con la valija de Antonini Wilson.

Por caso, el empresario asesinado Sebastián Forza, una de las víctimas del triple crimen de General Rodríguez, socio de Lorenzo en la venta de medicación oncológica a la OSBA, figura en la lista de aportantes a dicha campaña. También aparece San Javier, Julio Pose, un ex agente de la SIDE amigo de Lorenzo, y Global Farmacy, la compañía de Gabriel Brito, quien ya declaró ante Servini que dio cheques a Lorenzo que luego aparecieron aportando a la campaña.

Comentá la nota