Arriesga Chávez fin de diez años de hegemonía

Por: Carolina Barros

El lenguaje de Hugo Chávez se hace cada vez más agresivo en la medida en que se acercan las elecciones regionales del 23 de noviembre y, con ellas, la posibilidad de perder una cuota importante de poder.

Un drástico giro hacia la derecha y una vuelta de tuerca hacia el centro mostraron, respectivamente, las elecciones municipales del domingo pasado en Chile y Brasil. En cambio, en las regionales que habrá en Venezuela el 23 de noviembre se perfila ante todo un quiebre en la hegemonía que hasta ahora mostró el chavismo. Por primera vez, en diez años de gobierno, Hugo Chávez podría perder entre 5 y 8 de las 22 gobernaciones en juego y la mitad de las alcaldías, que irían a candidatos de la oposición y también es la novedada chavistas disidentes.

En lo formal y técnico, la elección, además, se presenta variopinta y engorrosa. Los 16,9 millones de venezolanos inscriptos en el padrón deberán elegir 22 gobernadores, 338 alcaldes, 233 diputados a los concejos legislativos, 13 concejales metropolitanos y 7 distritales. En urnas electrónicas, los votantes tendrán sólo 3 minutos para expedirse, que en algunos estados significa elegir once cargos distintos. Con lo cual, hay terreno fértil para la anulación de sufragios y, como denuncian varias ONG, el fraude electoral.

Polarización

En cuanto a la campaña electoral, se parece a las anteriores: la estrategia del oficialismo es polarizar al máximo con la oposición desde y con la figura de Chávez. «Es muy intensa y violenta, y en cada estado se da como una pelea, un plebiscito entre Chávez y el candidato de la oposición», dice a Ambito Financiero desde Caracas el publicista y analista político Alfredo Maldonado. Si bien, cuando se largó hace dos meses, la campaña se orquestó en torno del PSUV -el Partido Socialista Unido de Venezuela chavista-, varios factores obligaron a regresar a la vieja receta del chavezcentrismo» proselitista. Entre ellos, las derivaciones del «Valijagate», la expulsión del embajador norteamericano y la bienvenida a la presencia rusa en la región, la inflación de casi 50% anual en alimentos, una escalofriante inseguridad y los recurrentes cortes de energía eléctrica.

En campaña, Hugo Chávez, fiel a su estilo amenazante, dijo que «si gana la oposición, habrá guerra civil en 2009» y que no enviará recursos adicionales a las gobernaciones que se pronuncien como no chavistas. También -no es cuestión de perder la costumbre- acusó de urdir conspiraciones para matarlo a Alberto Ravell, director del canal de TV opositor Globovisión, y a Miguel Otero, editor del matutino «El Nacional», lo mismo que a Manuel Rosales, candidato a presidente en 2006 (obtuvo 36,9% contra 62,8% que logró Chávez), y probable ganador de la alcaldía de Maracaibo, la segunda ciudad del país.

Petróleo

Maracaibo, además, es la capital de Zulia, el estado más rico del país -conectado con Colombia a través de la península de la Guajira-, donde se concentra el polo petrolero, con refinerías y oleoductos. Gana allí el opositor Enrique Salas frente a un oficialismo herido, luego de que el chavista-Acosta Carlés, enfrentadocon el presidente, fue reemplazado por el periodista Mario Silva.

Las acusaciones se extienden a otros candidatos opositores, señal de que el chavismo está nervioso frente a las predicciones de que perdería en los estados de Miranda, Zulia, Guárico, Aragua y Carabobo. En Miranda, un estado que se entrelaza con la ciudad de Caracas, Enrique Carriles le lleva 10 puntos de ventaja a Diosdado Cabello, el hombre más fuerte dentro del chavismo y quien se dice podría suceder al actual presidente. Carriles podría ser inhabilitado en su carrera a la gobernación por la reapertura de un viejo juicio.

Según Alfredo Maldonado, si «Chávez pierde Carabobo, Aragua y Guárico, pierde el centro del país donde está el eje industrial Valencia-Maraca y con miles de obreros, pero especialmente pierde los tres centros militares más importantes, que están distribuidos en esos estados».

Por último, esta elección venezolana tiene coloridos condimentos familiares. O nepotistas, si se quiere. En Barinas, el estado de donde Chávez es oriundo y que gobierna actualmente su padre, el candidato es Adrián Chávez, hermano del presidente. En Guarico, la candidata a la gobernación es Jenny Manuit, hija del actual gobernador. Ambos se han apartado del oficialismo para esta elección. En Falcón, ganaría Stella Lugo de Montilla, la esposa del actual gobernador chavista. Y en Portuguesa, pelean por la gobernación Bella Petrizzo (del PPT, Patria Para Todos, aliado al chavismo) y el oficialista Wilmar Castro, retirado del Ejército, que sigue al líder bolivariano desde las primeras asonadas militares.

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