El arresto del cineasta Roman Polanski enfrenta a Francia, Suiza y EE.UU.

Lo detuvo Suiza por un abuso sexual en 1977, en Hollywood. Francia se opone a la extradición a EE.UU.
La detención del cineasta Roman Polanski en Zurich por una vieja causa judicial de 1977 por "sexo no consensuado" y su eventual extradición a EE.UU. amenaza con transformarse en un serio incidente diplomático entre Suiza y Francia. La república francesa no extradita a sus ciudadanos y Polanski es francés.

Desde el presidente Nicolas Sarkozy al ministro de Cultura, Frederick Mitterand, y el canciller Bernard Kourchner se asombraron ante la imprevista decisión helvética. Polanski tiene una chalet en Gstaad, Suiza. El director, de 76 años, viajaba allí a esquiar y a otros países europeos que tienen tratados de extradición con EE.UU. sin haber sido detenido o demorado en los últimos 30 años.

Francia y Polonia van a urgir a Suiza para que deje en libertad condicional a Polanksi y harán lobby ante el gobierno estadounidense. Los abogados de Polanski anunciaron que resistirán la extradición a Estados Unidos.

Los suizos informaron que el cineasta francopolaco permanecerá en prisión "hasta que el proceso de verificación se complete". Todos se preguntan el porqué de esta detención, efectuada en la noche del último sábado, como informó ayer Clarín en su suplemento de espectáculos. La prensa suiza lo considera una consecuencia de las dificultades que le ha traído al país su reticencia ante las presiones de Washington para que libere el secreto bancario de sus instituciones financieras, en el marco del escándalo del banco UBS, que forzó a Suiza a revelar nombres de contribuyentes estadounidenses con dinero escondido en bancos helvéticos.

Polanski fue detenido al llegar al aeropuerto de Zurich, donde iba a recibir un premio a su trayectoria en el festival de cine de la ciudad. Desde 1977, el cineasta escapa de la justicia estadounidense, luego de ser acusado de violación en un intercambio sexual no consentido con una jovencita de 13 años, en la casa del actor Jack Nicholson durante una sesión de fotos para la revista Vogue. La víctima, Samantha Geimer, ha pedido que el director sea perdonado y se cierre el expediente. Es el procurador del distrito de Los Angeles el interesado en su extradición.

Sarkozy sigue el caso "con mucha atención" y llamó a una "rápida solución". Pero fue el ministro de Cultura Miterrand quien llegó más lejos al mostrar las preocupaciones de París. Dijo que el arresto era la prueba de "una aterradora" parte de Estados Unidos, "del otro Estados Unidos".

"De la misma manera que hay un generoso Estados Unidos que nosotros amamos -sostuvo-, hay otra clase que es aterradora y éstos son los Estados Unidos que ahora nos muestran su cara". Mitterrand sintetizaba así las dos visiones antagónicas del caso Polanski: un genio del cine para los europeos, que ha caído víctima del puritanismo estadounidense; y un perverso para los estadounidenses, que forzó a una adolescente a practicar sexo oral en una sesión de fotos de moda. "El arresto de Roman Polanski es una vieja historia que no tiene sentido y es absolutamente horrible. Pienso que el presidente tiene el mismo cúmulo de emociones que yo y que todos los franceses", dijo Mitterrand.

El ministro recordaba así la traumática historia de Polanski, nacido en París, hijo de judíos polacos que regresaron a Varsovia cuando él tenía 3 años y penaron en un campo de concentración. Su mamá jamás volvió. En 1969, su esposa embarazada Sharon Tate y cuatro amigos fueron asesinados por la banda de Charles Manson en Hollywood.

Su arresto en Zurich es otra saga, que ha durado 32 años. En 1977, fue detenido y acusado de una serie de delitos y, después de un acuerdo con el juez en 1978, se declaró culpable de "sexo no consentido" a cambio de que los cargos cayeran. Pasó 42 días de evaluación psiquiátrica en una prisión. Al parecer, el magistrado no estaba dispuesto a cumplir con su compromiso y el cineasta huyó al exterior antes de recibir sentencia. Llegó en 1978 a Gran Bretaña y luego a Francia, su país. Nunca regresó a EE.UU., y todos los intentos para extraditarlo resultaron vanos desde entonces. En 2003 ganó el Oscar por su film El Pianista y no se presentó a la ceremonia de Hollywood para recibir el premio.

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