Arrestan en Roma a un buscado violador serial: es un político

Se llama Luca Bianchini y es dirigente del opositor Partido Democrático. Lo perseguían desde abril. Lo acusan de tres violaciones, pero sospechan de otros 18 casos. Lo incriminan rastros de ADN. Hay conmoción en la centroizquierda.
Tras los escándalos de las actividades sexuales "non sanctas" del premier multimillonario Silvio Berlusconi en la Italia de estos días, todo sexo y política, ha estallado un nuevo caso más grave que desconcierta al partido Democrático (PD), el principal de la oposición de centroizquierda. La policía descubrió y arrestó hace tres días al violador en serie de al menos tres mujeres en barrios del sur de Roma. Sorpresa: el sátiro que desde abril aterrorizó a esa ciudad es nada menos que un dirigente local del PD, donde encontraron refugio ex comunistas y una parte de los ex democristianos.

Luca Bianchini, de 33 años, niega todo. Pero los indicios parecen demostrar que es el hombre que se infiltraba en garages y asaltaba a mujeres que estacionaban sus coches, atándolas y violándolas.

Pocas veces un caso como el del "violador de los garages" ha tenido en vilo a Roma. Hay que remontarse más atrás y recordar los que protagonizó el joven "Joe Codino", así llamado porque sus víctimas -casi siempre mujeres solas en ascensores- recordaban la cola de caballo del bruto que las forzaba.

Los dos casos han quedado vinculados porque aquellos por los que fue acusado Joe Codino terminaron en su absolución. Los investigadores piensan que, en realidad, es el político de centroizquierda -apreciado por todos, reservado y siempre dispuesto a ayudar a los demás- el autor de esos dos hechos y que en la última década podría haber cometido 18 crímenes que han quedado en el misterio.

Los problemas del partido Democrático se convirtieron en polémicas porque la policía de Roma descubrió que Bianchini había sido apresado por un caso de estupro cuando tenía 20 años. Y los jueces lo liberaron considerándolo un incapaz psíquico.

El famoso cirujano de trasplantes Ignazio Marino, uno de los dirigentes del PD que combaten por el liderazgo del partido, dijo que "entre nosotros hay una cuestión moral enorme". Se preguntó: "¿Cómo es posible que a un autor comprobado de estupro le hayan permitido ocupar un cargo de dirigente local importante?".

La policía reconstruyó minuciosamente la actividad del violador serial, apremiada por la necesidad de producir resultados, como requería el alcalde Gianni Alemano, del centroderecha berlusconiano, que prometió tantas veces seguridad a la ciudadanía.

El clamor popular, mezclado con el miedo generalizado de las mujeres que se negaban a salir de noche, puso a trabajar a cientos de policías, una parte de las cuales eran féminas que estacionaban de noche en los garages esperando que el violador cayera en la trampa, lo que no ocurrió.

Bianchini llevaba una doble vida. Era el prestigioso contador, eficaz y honesto, de una empresa. Estaba de novio y su "fidanzata" jamás sospechó nada. De noche se transformaba. Una doble personalidad, como en el caso del doctor Jekill y mister Hyde de la famosa novela de Robert Luis Stevenson.

Llevaba un diario en el que soñaba algún día con curarse. De noche salía con un cuchillo, una capucha y anchas cintas adhesivas para inmovilizar a las víctimas. Todavía no está claro cómo las elegía porque Bianchini niega todo. Ayer un juez convalidó su arresto en la cárcel romana de Regina Coeli, la vieja prisión pontificia. La prueba más aplastante contra él son los rastros de ADN orgánico encontrados en las víctimas, que coinciden al 100% con el de Bianchini. "Ustedes se equivocan, háganlo de nuevo, soy inocente. Quiero matarme. Prefiero estar aquí porque si me liberan, me van a asesinar".

Algunos investigadores se preguntan si miente cínicamente o si su doble personalidad es tan profunda. En su casa encontraron velas rosadas atravesadas con alfileres en un rito vudú, videos pornográficos, muchos escritos delirantes, recortes de los diarios sobre los casos que protagonizó.

Una mujer policía que estaba llegando a su casa y una señora lograron zafar del asalto del encapuchado reaccionando a los gritos y golpeándolo. "Jovencito, yo podría ser su madre", le gritó la señora. "Me pareció extraño: apenas se lo dije se detuvo y después huyó", dijo después. El violador actuaba en la Buffalota, Tor Carbonara y otros barrios del sur romano.

Un testigo que sintió gritos y lo vio huir tomó los últimos tres números de su automóvil. Para la policía fue el dato que llevó a Bianchini, sobre todo tras observar en su prontuario que había sido hace doce años responsable de una violación y que contenía su ADN.

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