El PAF arrebatado a Corrientes y la moderada "meta" salarial del Chaco

El distrito K más mimado de la región apunta a aumentar solamente un 5 por ciento los salarios en este año. Sin embargo, en Corrientes estaba el compromiso, antes de que se volteara el PAF y con él se quitara el 8 por ciento del presupuesto 2008, un 13,5 por ciento de recomposición.

La aspiración salarial para 2009 acaba de recibir por parte del kirchnerismo vernáculo un tope sensiblemente más bajo que el previsto por la propia Presidenta a fines del año pasado, lo que deja sin sustento el reclamo del arco sindical opositor que en Corrientes, en combinación con el sector de la oposición más extrema, demandó a fines del año pasado una mejora del 25 por ciento de los haberes provinciales sobre las cifras que se manejaron durante el ejercicio fiscal que terminó en diciembre.

La Presidenta había dicho en noviembre, cuando todavía la crisis internacional no mostraba en la Argentina efectos atroces como la caída de un 48 por ciento en la producción automotriz y la apatía de los consumidores frente a los intentos oficiales por fomentar la compra de vehículos y otros productos financiables a largo plazo, que el Estado Nacional estaba en condiciones de producir una mejora del 13,5 por ciento los salarios del sector público durante 2009. Pero sus aliados del interior han bajado esa expectativa a un cinco por ciento según el diagnóstico procedente del Ministerio de Economía del Chaco.

La Provincia gobernada por el ultra-K Jorge Capitanich sostiene, según sus proyecciones económicas para 2009, que al menos en el primer semestre del recién iniciado año fiscal se manejará una hipótesis de aumento salarial de solamente el 5 por ciento, índice que se basa en las estadísticas inflacionarias oficiales de los últimos meses de 2008, cuando la caída del consumo produjo un descenso en los precios.

En este contexto, Corrientes perdió 232 millones de pesos correspondientes al Programa de Asistencia Financiera (PAF), un mecanismo de refinanciación de la deuda provincial que desde 2003 se autorizaba prácticamente sin obstáculos en la Legislatura, ya que se conocen al dedillo los beneficios de la reprogramación de vencimientos. Pero en 2008 la situación varió para la administración de Arturo Colombi, quien sufrió retaceos por parte de la Nación por su decisión de respaldar el reclamo del campo y luego se topó con la obstrucción inflexible de un arco opositor dedicado más a la campaña proselitista que a las cuestiones de Estado.

Vale reiterar que con los 232 millones perdidos se pensaba pagar un plus salarial con motivo de las fiestas de fin de año, consistente en 350 pesos para todos los agentes estatales activos y pasivos, lo que se hubiese traducido en la inyección directa de 28 millones de pesos en el mercado local. El Gobernador lo dijo hasta el cansancio y recalcó que los recursos procedentes del PAF estaban presupuestados por la propia Legislatura que finalmente trabó la refinanciación, lo cual le quitó a Corrientes un ocho por ciento de su presupuesto anual.

Pero lo más importante, y aquí este análisis comienza a concatenarse con los comentarios emitidos por el Gobierno chaqueño acerca de las muy modestas posibilidades de mejora salarial para este año, es que sin el PAF 2008 Corrientes perdió la chance de imitar el 13,5 por ciento de recomposición de haberes para los estatales que había predicho la presidencia cuando todavía no se producían los indicadores aludidos acerca de la desaceleración industrial más marcada de los últimos lustros.

Sin ventas en el mercado interno, con exportaciones menos jugosas por la crisis internacional, asidos los recaudadores de Cristina a las retenciones a la soja que todavía generan rispideces profundas entre la Nación y los productores agropecuarios, el panorama coyuntural es para pensar dos veces antes de mejorar salarios en cualquiera de los ámbitos del trabajo, ya sean públicos o privados.

Aún así, el gobernador Arturo Colombi había dicho cuando se negociaban entre los bloques legislativos los argumentos pro y anti PAF 2008 que si el Parlamento cumplía con su deber de homologar la refinanciación del año pasado y la de 2009, el Ejecutivo provincial garantizaba un aumento del 13,5 por ciento para los empleados públicos de Corrientes. La propuesta no fue valorada en su justa dimensión por un arco opositor abroquelado en torno de la idea fija de perjudicar la gestión de la actual administración en el convencimiento -errado- de que trabando el PAF complicarían las finanzas provinciales.

Ahora el ministro de Economía chaqueño, Eduardo Aguilar, dice que por el factor inflación los sueldos no deberían aumentar más del cinco por ciento en 2009, un dato que el senador nacional y precandidato por el kirchnerismo Fabián Ríos seguramente habrá de tomar como parte de su propuesta para Corrientes camino a las elecciones de este año, dada su afinidad demostrada con la gestión de su ex colega Jorge Capitanich. Otro tanto le cabrá a Ricardo Colombi, también inserto en el universo K a través de su socio, el senador gremialista y aspirante a sucesor de Carlos Vignolo, Gustavo Canteros.

Ríos, como el senador provincial Colombi, instigó a los legisladores de la oposición a desactivar la homologación del Programa de Asistencia Financiera, lo que hubiera sido el primer paso para iniciar el proceso de mejora salarial que Arturo tenía en carpeta. Y vale insistir con la meta propuesta en ese momento por el mandatario correntino: 13,5 por ciento frente al cinco por ciento que ahora instalan algunos gobiernos provinciales alineados con el kirchnerismo, como es el caso del Chaco.

La sinceridad del ministro chaqueño de Capitanich, vista desde el contexto de inacción legislativa que padeció Corrientes en los últimos días de 2008, termina así convertida en un dato clave para dimensionar el grave perjuicio ocasionado a la Provincia con la negativa opositora a homologar el PAF, que sí fue autorizado para la provincia vecina, donde además los ingresos por coparticipación son muy superiores y totalizan 500 millones de pesos más por año.

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