Arrancó el diálogo

Las potencias occidentales comenzaron ayer las conversaciones con Irán sobre su programa nuclear en medio de la confusión sobre si un acuerdo podría lograrse después de las combativas declaraciones de Teherán.
Los funcionarios iraníes parecieron descartar la principal demanda hecha por Occidente de que el enriquecimiento de uranio debería hacerse en el exterior y no en la república islámica –un resguardo contra que el gobierno de Mahmoud Ahmadinejad adquiera arsenal nuclear–.

Teherán acordó en principio que el uranio fuera enviado fuera del país para convertirlo en barras de combustible y luego enviado de vuelta a Irán y existía especulación que las conversaciones –que tienen lugar en Viena, bajo los auspicios la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA)– con Estados Unidos, Rusia y Francia conducirían a la transferencia del 85 por ciento de su actual stock. Sin embargo, un número de funcionarios aparecieron en los medios iraníes para desafiar esto. Abolfazl Zohrehvand, un importante asistente del principal negociador nuclear del país, Saeed Jalili, dijo que enriquecimientos a niveles de cinco por ciento se harían fuera del país. Añadió: "La importancia de esto es que Irán se quedará con las técnicas de enriquecimiento. Y mantendremos nuestros emplazamientos y nuestros centros de investigación". El vocero de la agencia nuclear iraní, Ali Shirzadian, afirmó que si las conversaciones no prosperan su país seguirá enriqueciendo uranio.

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