Arrancan las paritarias, gira la ruleta salarial y todos apuestan al 15

Arrancan las paritarias, gira la ruleta salarial y todos apuestan al 15
Los empresarios quieren un tope anual del 10%. Los gremios piden entre 15% y el 25%. Algunos deberán conformarse con poco para no perder empleos. Otros tendrán un mejor arreglo si el impacto local de la debacle los deja a salvo.
La ronda de paritarias que comenzará este mes tendrá un promedio de aumentos salariales del 15% pero carecerá de una pauta uniforme para los sindicatos. El Gobierno estima que, más allá del promedio, los gremios más afectados por la crisis deberán conformarse con no tener subas a cambio de la estabilidad de los puestos de trabajo, mientras que los sindicatos que permanecieron a salvo de los efectos de la debacle financiera –en particular los de servicios– podrán conseguir ajustes incluso por encima del 20 por ciento. El martes, la CGT vuelve a reunirse para definir la línea a seguir en las futuras negociaciones.

A diferencia de otros años, en los que el Ejecutivo procuró fijar una pauta de referencia, los albores de 2009 encontraron a los gremios parapetados y sin demasiado interés en representar una guía para el resto. “Ninguno quiere asomar la cabeza porque sabe que en este contexto tiene más para perder que para ganar”, razonó un funcionario cercano al ministro de Trabajo, Carlos Tomada.

Con todo, en esa cartera estimaron que la ronda de negociaciones marcará naturalmente las tres franjas, de cero a 20 por ciento. Los dirigentes y sus asesores estiran el techo hasta 25% aunque son conscientes de que será muy difícil que el Ejecutivo avale incrementos de ese nivel por temor a un posible efecto contagio. En el segmento más desfavorecido se ubican gremios golpeados por el cierre de los mercados externos (los mecánicos del SMATA) y por la baja internacional del precio de las commodities (los petroleros). En este último caso se firmó a fin de año un acuerdo de congelamiento salarial.

Del lado empresario, el abogado y consultor Daniel Funes de Rioja ya avisó que “es un disparate” discutir salarios en el actual contexto, una postura que se extendió rápidamente entre los patrones. En la CGT la respuesta fue inmediata y en línea con la de otros años: no habrá ni piso ni techo para las negociaciones.

El único sindicato que hasta ahora hizo pública su postura fue el de los maquinistas de trenes, La Fraternidad. Su secretario general, Omar Maturano, anticipó que su planteó de suba oscilará entre 23 y 28 por ciento. Las discusiones en el sector del transporte estarán atadas a la distribución de subsidios que haga el Ejecutivo este año.

En rigor, el primer gremio en establecer un acuerdo será la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que nuclea a los colectiveros y choferes de micros. La UTA firmará hoy en el Ministerio de Trabajo un acuerdo con las empresas de corta distancia por el pago de 300 pesos no remunerativos por única vez que se darán con los sueldos de enero. Y respecto de la paritaria global, fuentes del sindicato adelantaron que pedirán 500 pesos no remunerativos a cambio de estirar dos meses más la vigencia de las actuales escalas salariales, hasta mayo.

El razonamiento de los gremialistas de camisa azul es que con ese monto obtendrán un promedio de 15% de aumento que servirá de piso para la negociación, y que al comenzar ésta formalmente en mayo tendrán un escenario más claro de las subas conseguidas por otros sindicatos. La discusión de la UTA comprende a unos 100 mil choferes de todo el país.

El siguiente es el panorama de negociaciones que, en orden cronológico, marcará el rumbo de las paritarias de este año:

SMATA: las terminales automotrices plantearon diferir hasta mitad de año el inicio de las negociaciones. El gremio, en cambio, sugirió firmar acuerdos cuatrimestrales con ajustes del orden del 4 por ciento. El objetivo de máxima del sindicato es completar el año con un ajuste nominal de 16%, que si se computa en forma acumulativa llegará a 18 por ciento.

Bancarios: en el sindicato conducido por Juan José Zanola pedirán una suba de 25 por ciento. Sin embargo, la negociación estará atada al millonario pasivo que pesa sobre la obra social y a los eventuales aportes que pueda acordar el gremio con los bancos para sanear la organización. Esta paritaria comenzará la segunda quincena de febrero y las nuevas escalas salariales deberán regir a partir del 1 de marzo.

UOM: los metalúrgicos, que venían entonados el año pasado con un aumento del 32%, debieron bajar sus pretensiones por los efectos de la crisis mundial. Y más aún con el derrumbe de Paraná Metal, la autopartista de Villa Constitución que pactó con su personal un congelamiento de salarios por un año a cambio de sostener los puestos de trabajo. El gremio liderado por Antonio Caló pedirá una suba de entre 20 y 22%, aunque se prevé que cerrará un acuerdo en torno del 15 por ciento. También comenzará a negociar la segunda quincena de febrero.

Camioneros, estatales de UPCN y albañiles de UOCRA: son tres de los sindicatos más importantes por su referencia sobre el resto, aunque las negociaciones en los tres casos deberían comenzar en una segunda etapa. Los estatales y los obreros de la construcción, en abril, y los choferes a mitad de año. Sin embargo, el Gobierno analiza repetir la dinámica del año pasado y convocarlos a la firma de acuerdos anticipados, con la pauta de 15%, para intentar un cauce. Para Moyano no sería problema acordar un incremento promedio porque el poder de fuego de su sindicato le permitirá, como ocurrió en 2008, obtener en forma sigilosa mejoras adicionales a lo largo del año.

Servicios: en el caso de Comercio, se especula que podrá conseguir aumentos del orden del 20% si no se produce un bajón muy pronunciado en las ventas durante el segundo trimestre del año.

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