En el armado de las listas, lo primero es la familia

Una decena de intendentes del Conurbano incluirán a familiares con sus apellidos encabezando las listas distritales. Así cumplen con Kirchner y "zafan" de las candidaturas testimoniales. Incluso algunos dudan públicamente si colocar a su hijo o a la esposa. Una estrategia que se generaliza
Una decena de intendentes del Conurbano incluirán a familiares con sus apellidos encabezando las listas distritales. Así cumplen con Kirchner y "zafan" de las candidaturas testimoniales. Incluso algunos dudan públicamente si colocar a su hijo o a la esposa. Una estrategia que se generaliza

No todos los intendentes bonaerenses oficialistas se plegaron, o rechazaron, el experimento kirchnerista de las listas testimoniales o truchas (en las que los primeros candidatos ya anticipan de antemano que nunca asumirán sus bancas). Hay un grupo considerable que pondrá su apellido, pero

los candidatos que los representarán serán familiares directos.

Varios de estos jefes comunales analizan, incluso públicamente, sus posibilidades. Por caso, desde Pilar, Humberto Zúccaro, descartó presentarse como primer concejal en la lista del FpV y lanzó: "Presentaré a mi hijo de 26 años, que es abogado y militante o a mi señora que también es militante y me acompaña en la gestión como docente jubilada", aseguró Zúccaro.

Jesús Cariglino ensayó un tono displicente para escaparle a las órdenes de Néstor Kirchner. "¿Todo esto es una cuestión de apellido?", preguntaba desde su casa mientras repetía que no iba a encabezar la lista de concejales de su distrito. "Si es por el apellido, mi hermano va a ser candidato. ¿Confían en nosotros porque arrastramos votos? Bueno, los van a tener", aseguró.

Al menos otros diez caciques del Gran Buenos Aires evalúan candidatear a sus hermanos, a sus hijos y a sus esposas. Así, intentarán calmar la obsesión del ex presidente que pretendía que los barones "pusieran el cuerpo" para sumar votos y, de paso, evitar que lo traicionen y apuesten al peronismo disidente.

Otro caso es el del intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, que ya prepara una salida elegante para ostentar "fidelidad" sin exponerse: mostrar a Roque Cariglino. Su hermano es senador provincial desde 2005 y, el 28 de junio, intentará renovar su banca.

El peso del apellido

La estrategia de quienes no comparten la jugada kirchnerista, pero optan por disimular su enojo, es "hacer jugar el apellido". Se trata de una opción que el Gobierno estaría dispuesto a aceptar.

Desde Tres de Febrero, Hugo Curto ya piensa en su esposa, Marta Burgos, como primera candidata a concejal. Luis Acuña, de Hurligham, evalúa algo parecido con su hijo Fabricio. Por su parte, Alberto Descalzo (Ituzaingó) cree que su mujer, Marta Pérez, podría ser candidata. El propio jefe de Gabinete e intendente de Tigre con licencia, Sergio Massa, se lo confesó a sus colaboradores: "Si no voy como candidato puede ir mi mujer". Su esposa, Malena Galmarini, ocupa una secretaría del municipio.

Juan José Mussi, intendente de Berazategui, ya visualiza a su sucesor en 2011: su

hijo Patricio, hoy secretario de Gobierno.

El líder de Ezeiza, Alejandro Granados, había pensando, en las últimas semanas, en candidatear a su hijo. Sólo a último momento anunció que, si es necesario, él encabezará la lista distrital. Una situación similar vivió Darío Díaz Pérez, de Lanús. Su hermano Néstor es un popular dirigente local.

En La Plata, el intendente Pablo Bruera ya encontró un postulante: su hermano Gabriel. Lo presentará como candidato e intentará pedirle a Kirchner lo mismo que sus colegas del Norte: que jugará su prestigio y su apellido, que traccionará votos, que no hará un "doble juego" con el peronismo disidente, pero que no quiere exponer su figura. Teme ser arrastrado a una derrota que lo obligaría a renunciar.

Opositores también

El candidatear a familiares no constituye una jugada exclusiva del oficialismo. Varios opositores utilizarán el mismo recurso. El hombre fuerte de San Martín, Ricardo Ivoskus, vecinalista de buena relación con el Gobierno, jugará su apellido con su hijo Daniel, que revalidará la banca que ocupa en el Concejo desde 2005.

En Morón, Martín Sabbatella, ahora distanciado del kirchnerismo, hará lo mismo con su hermano Hernán.

Otro caso es el del intendente de Mar del Plata, Gustavo Pulti, de muy buena relación con el Gobierno, quien haría jugar a su mujer en las listas de la Quinta Sección Electoral. Como se ve, en el interior provincial, el lanzamiento de candidaturas de familiares de dirigentes también se vislumbra como una práctica atractiva.

La duda pasa por si las esposas, hijos o hermanos tienen la trayectoria y capacidad política para ocupar bancas de Concejos Deliberantes, la Legislatura e incluso el Congreso nacional. Se desconoce a ciencia cierta también cómo reaccionará el electorado a estas maniobras.

Es que si bien muchos jefes comunales traccionarían votos, al colocar su apellido en las listas, no es menos cierto que a otros les jugará en contra.

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