La armada rusa volvió a Cuba

Tres barcos de guerra recalaron en La Habana para ampliar "los lazos de amistad"
LA HABANA.- En un paso más del acercamiento entre el Kremlin y varios gobiernos latinoamericanos, sobre todo los resistidos por Washington, tres barcos de guerra rusos llegaron ayer a La Habana, tras haber realizado maniobras en Venezuela. Es la primera recalada de la armada rusa en Cuba desde la Guerra Fría.

La llegada de las embarcaciones, el cazasubmarino Almirante Chabanenko y los buques de apoyo Iván Bubnov y SB-406, se produjo dos semanas después de la gira latinoamericana del presidente ruso Dimitri Medvedev.

En esa oportunidad, el mandatario ruso se reunió con el líder cubano, Raúl Castro, y conversó con su hermano, el ex mandatario Fidel Castro, además de entrevistarse con el presidente venezolano, Hugo Chávez, y con el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.

La llegada de las tres embarcaciones tiene por objetivo "el desarrollo de las relaciones de cooperación entre la armada rusa y la armada cubana, y de los lazos de amistad", según afirmaron fuentes diplomáticas rusas en La Habana.

Moscú desplegó este año un creciente interés en la región, en lo que fue interpretado por algunos analistas como una represalia al proyecto norteamericano de instalar un escudo antimisiles en Europa del Este, lo que despertó fuertes críticas del Kremlin.

El gobierno ruso cerró, en los últimos meses, acuerdos multimillonarios con Chávez para la venta de armas a Venezuela y recientemente amplió la cooperación con la Argentina, tras la visita a Rusia de la presidenta, Cristina Kirchner.

A las 10 de ayer (hora local), el cazasubmarino Almirante Chabanenko, de 169 metros de eslora, 8200 toneladas de desplazamiento y completamente pintado de gris, entró en la Bahía de La Habana ante el asombro de muchos capitalinos que se pararon en el malecón para ver las maniobras.

Una ausencia de 17 años

Por detrás le siguieron las otras dos naves que surcaron el canal de entrada acompañados de los prácticos locales, mientras una batería de salvas saludaba la llegada y el barco principal respondía haciendo sonar su sirena.

En la proa del Almirante Chabanenko, la tripulación se formó marcialmente con sus uniformes de gala.

No hubo acceso al recibimiento oficial que se produjo tras casi 40 minutos de operaciones de atraque, pero se escucharon himnos nacionales y marchas militares ejecutadas por un batallón de protocolo.

El Almirante Chabanenko está considerado uno de los más modernos de la armada rusa y se encuentra provisto de misiles antibuque Moskit y sistemas de defensa antiaérea, aunque su misión es la identificación y destrucción de submarinos.

Esta flotilla es la primera en arribar a la isla desde la caída de la Unión Soviética en 1991, que sostenía una fuerte alianza con Cuba en lo político y lo militar.

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