Los argumentos de Atilra Rosario

La Seccional Rosario de ATILRA impugnó ayer la intervención dispuesta por el Consejo Directivo Nacional, a la que considera "inadmisible y basada en la agresión que el mismo Consejo planificó atacando dos veces consecutivas a esta seccional en solo una semana". El secretario local Víctor Vega explicó ayer que "el primer ataque fue al cuerpo de delegados y directivos de la planta Sancor Rosario y luego directamente a la sede de la seccional". También presentaron la documentación que avala esta decisión: las firmas del 70 por ciento de los trabajadores afiliados.
En rueda de prensa, Vega le reprochó a la conducción nacional que "no le ha dado explicaciones a nadie sobre la primer agresión que efectuó dentro de planta Sancor". "Tampoco -agregó- ha demostrado que el día 3 de diciembre asistiera a una asamblea de afiliados como ha reiterado públicamente: en primer lugar porque nunca existió ninguna asamblea ni convocatoria alguna a la misma, y en segundo lugar porque no pueden reconocer que movilizaron a 900 trabajadores de todo el país, armados con palos, cadenas y armas de fuego como se observa en una toma de la secuencia de un video".

Según el sindicalista rosarino "muchos de los afiliados fueron engañados con distintos argumentos: según el ámbito se les decía a los trabajadores que venían a una asamblea, que venían a confrontar con una seccional barrionuevista, que los de Rosario son todos comunistas, y otras tantas mentiras con las que mal predispusieron a muchos compañeros".

En el mismo sentido Vega recordó que "este accionar no es nuevo en el señor Ponce, ya que antes se han registrado hechos de violencia para dirimir diferencias políticas: hace ocho años el entonces tesorero de seccional Sunchales, Italo Palomeque, debió ser hospitalizado por una brutal golpiza recibida en reunión de comisión directiva de esa seccional y luego fue desplazado. Hace tres años fue expulsado el secretario adjunto del Consejo Nacional, Mario Mollar que fuera objeto junto a su familia de amenazas de muerte".

Para el secretario de Atilra Rosario otra prueba del accionar del conductor nacional es lo ocurrido "hace cuatro años en una movilización similar que ingresó a la planta de Parmalat en Carapachay para golpear a la comisión interna de delegados que por ese entonces respondía al Partido Obrero".

Con estos antecedentes Vega concluye que "esta movilización tenía un objetivo ya predeterminado y no declarado que era generar un hecho de violencia que sirviera de justificativo para la intervención de esta seccional", tal como ocurrió.

Atilra Rosario expresó ayer a través de un comunicado su dolor "por la muerte del compañero Hector Cornejo que no solo enluta a ATILRA sino a todo el movimiento obrero, y que debe ser esclarecido en la justicia para determinar la autoría del hecho criminal".

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