Argibay volvió a pedir un debate por el aborto

En un mes hubo 204 consultas de mujeres
La jueza de la Corte Suprema de Justicia Carmen Argibay volvió ayer a exhortar a los legisladores a que traten los proyectos de despenalización del aborto, al advertir que se trata de un problema que afecta, en especial, a "mujeres jóvenes, pobres e ignorantes", sin acceso a educación ni a métodos anticonceptivos.

"No defiendo el aborto, no soy abortista ni ando persiguiendo a las mujeres embarazadas para que aborten", subrayó la jueza en declaraciones radiales. Y calificó de "tragedia" el alto número de muertes que arrojan las complicaciones por interrupciones de embarazos entre las mujeres más desposeídas.

Argibay subrayó que los riesgos para la salud en abortos no son los mismos para los sectores medios y altos, con recursos económicos y educativos, y dijo no entender cómo todavía este tema sigue siendo "tabú". La magistrada insistió en pedirle al Congreso que discuta los proyectos relacionados con la problemática y se quejó de la "cantidad de influencia terrible" que rodea el tema.

Las declaraciones de Argibay sobrevinieron un día después de que la organización Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto diera a conocer, en la Legislatura porteña, un balance sobre los primeros 30 días de operatoria de una línea telefónica (011-156-664-7070) de asesoramiento sobre abortos mediante la droga misotropol para el tratamiento de úlceras.

La línea Aborto: más Información menos Riesgos recibió en un mes 345 llamadas de mujeres de entre 13 y 47 años, de las cuales 204 buscaron interiorizarse sobre procedimientos abortivos mediante esa droga, que en el país se vende bajo receta archivada con el nombre de Oxaprost o Blokiumprost.

El 11 por ciento de las llamadas correspondieron a menores de edad y el 92% de las mujeres estuvo acompañado al momento de la llamada. En el 23% de los casos, por sus parejas.

El balance mostró que en el 82% de los casos los embarazos fueron producto de la negativa del varón a usar preservativo.

En diálogo con LA NACION, Gabriela Díaz Villa, una de las propulsoras de la línea telefónica, contó que en más del 90% de los casos las mujeres dijeron sentirse "intimidadas" por conocer experiencias de violencia, amenazas o denuncias sufridas por otras mujeres que recurrieron al sistema de salud para consultar cómo interrumpir un embarazo.

"Violencia médica"

"A partir de las llamadas, también notamos que muchas mujeres recibieron información falsa por parte de sus propios médicos sobre los riesgos del misotropol: desde advertencias sobre que su uso podría provocarles el estallido del útero hasta padecer derrames cerebrales o sufrir severas hemorragias", afirmó Villa, que englobó ese tipo de información en lo que parangonó como "violencia médica u obstétrica".

Luciana Sánchez, miembro de la misma organización feminista, aclaró que la iniciativa no recomienda ni prescribe métodos anticonceptivos y tampoco compromete a la mujer a tomar una decisión: "Sólo se limita a brindar la información que elaboró la Organización Mundial de la Salud sobre el uso del misotropol como método abortivo en las primeras 12 semanas de gestación, junto con el protocolo de la Federación Latinoamericana de Obstetricia y Ginecología (FLOG), que también aprueba su uso", señaló a LA NACION.

Más de la mitad de las consultas telefónicas ?el 53%? correspondió a mujeres que residen en Buenos Aires o en el conurbano, y su duración promedio fue de 30 minutos. Sólo en el 8 % de los casos la mujer se hallaba sola.

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