Los argentinos varados en Perú duermen en las plazas y en vagones de tren

Los argentinos varados en Perú duermen en las plazas y en vagones de tren
Ayer fueron evacuados más de 100. La organización de los damnificados ante la ausencia de autoridades.
Mientras unos 1.000 turistas permanecen varados desde el domingo en el Machu Pichu, tras las inundaciones que afectaron la zona, las tareas de evacuación comenzaron a acelerarse ayer por la llegada de varios helicópteros, luego de que las lluvias comenzaran a ceder un poco. Con ello, llegó cierto alivio para los afectados, que durante estos días de desolación e incertidumbre, lograron organizarse para asistirse mutuamente, ante la falta de información y organización de las autoridades peruanas.

Así lo revelaron los testimonios de varios turistas argentinos (más de 100 de ellos fueron evacuados hoy) con los que Perfil.com logró comunicarse. "Recién llegó el cónsul argentino en Cusco, y charló con los argentinos en la plaza, nos dijo que se va a organizar para conseguir mantas a los que duermen en la municipalidad, porque a la noche hace frío, y no tienen nada. Además dijo que se esta intentando mandar un vuelo charter a Cusco, para que nos devuelvan a todos a Buenos Aires, una vez llegados allá, porque todos ya perdimos nuestros pasajes y vuelos", cuenta Mara Guinsburg, residente de Buenos Aires, en un mail que envió ayer a sus familiares y amigos.

Mara tiene 27 años y es médica. Estaba de vacaciones con una amiga cuando las sorprendió la inundación en Aguas Calientes, el pueblo ubicado al pie de las ruinas del Machu Pichu. Desde entonces, y ante la falta de información, la desesperación reinó entre los turistas varados en el lugar, sobre todo después de conocerse la noticia de la muerte de una turista argentina de 20 años, que fue alcanzada por un alud mientras recorría el Camino del Inca. "El día que empezó todo, parecía solamente un problema del tren, que se iba a solucionar pronto. Ayer a la mañana ya la situación era diferente... la gente se empezaba a quedar sin plata, por ende sin lugar para dormir, y sin comer, porque además todo aumentaba de precio constantemente", cuenta Mara en su primer mail, enviado el martes pasado.

En efecto, ante la situación y el rumor de un posible desabastecimiento, los hopedajes y la mercadería comenzó a subir de precio constantemente, por lo que muchas personas optaron por dormir en el piso de la plaza, a la intemperie y sin frazadas, o en los vagones del tren, o en el piso del municipio local, o en el Centro de Cultura de Cusco, abiertos en el pueblo para los damnificados. "Antes de que quedáramos varados, un hostal costaba 20 soles (7 dólares), al día siguiente costaba 100 soles (35 dólares)", cuenta a Perfil.com Mauricio Berardi, un cordobés de 24 años. Él es uno de los jóvenes que durmió en los vagones de un tren. Y cuenta que, hasta ayer, la organización fue óptima gracias a que entre ellos mismos comenzaron a hacerse cargo. "Nos dieron de comer, y lugares para dormir a quienes no tenían plata para hostales. Pero para comer debíamos hacer colas en la plaza, y a cada uno nos daban una ración pequeña, porque no hay muchas provisiones. Anoche, por ejemplo, comimos arroz con tortilla de papa", relata el joven. Ayer, sin embargo, comenzaron a llegar bolsones con mercadería.

Mara, en tanto, comenzó a atender enfermos con otros seis médicos que se autoconvocaron. Utilizaron primero una carpa de Defensa Civil en la plaza, con algunos elementos mínimos para afecciones leves. Hasta que consiguieron instalarse en la única sala médica del lugar, que no daba abasto. "Conseguí en el Ministerio de Salud un tensiómetro, un estetoscopio y un termómetro, y empezamos con eso, y terminamos juntando 6 médicos más, un montón de medicamentos, que fue trayendo la gente, y que también el municipio nos dio. Acá hay una sala médica, pero no daba abasto. Así que ahora estamos por turnos, atendiendo a la gente en la plaza, que mayormente tiene cosas sencillas, como diarrea, o dolor de garganta. Pero por lo menos estamos haciendo algo, y conteniendo un poco a la gente", relata la joven médica en uno de sus mails.

"Estamos bien, seguimos recibiendo comida de parte del municipio, y la situación esta tranquila, sobre todo gracias a la organización de los mismos damnificados, porque oficialmente de parte de Perú no hay respuestas a nada", contaba Mara ayer en su último mail. Mauricio, por su parte, relató este mediodía (minutos antes de subirse a uno de los helicópteros que evacuaban gente) que recién anoche llegaron efectivos del Ejército a organizar mejor la evacuación. "El primer día fue un desastre. Adelante, en la cola, estaban los ancianos y los chicos para tener prioridad, pero veíamos que los helicópteros salían y la cola no avanzaba nunca. Nos enteramos que varios yankis y europeos con dólares pagaban para salir antes. Hasta el día siguiente, que los mismos afectados nos organizamos para no dejar pasar a nadie que no fueran los ancianos y los más chicos, muchos llorando. La situación era desesperante", relata.

Romina Filippi, una tucumana de 30 años, habló sólo unos minutos con Perfil.com antes de subirse a uno de los helicópteros. Y contó que, incluso, había todavía muchos turistas varados en el Camino del Inca y algunos alojados en el hotel ubicado en las mismas ruinas del Machu Pichu. "Estuvo todo bastante desorganizado, nos fueron evacuando por edades. Todavía hay mucha gente esperando para salir. Pero ahora está llegando ayuda y mercadería en los helicóperos. Y por suerte dejó de llover, porque hasta ahora todas las noches fueron lluviosas. Y cuando llueve es un caos, el río crece y también el temor porque tenemos la montaña pegadita y a veces hay desmoronamientos", cuenta, antes de finalmente ser evacuada.

Mientras tanto, el embajador argentino en Perú, Darío Alessandro, informó que ayer fueron evacuados más de 100 argentinos que estaban varados. Se supo demás, que gracias al clima y al trabajo constante de unos 12 helicópteros, entre ellos 6 estadounidenses, se estima evacuar hoy a unas 500 personas desde Aguas Calientes -al pie de la ciudadela inca de Machu Picchu- hasta la vecina Ollantaytambo, desde donde se puede viajar al Cusco en autobús. Si el clima sigue acompañando, el sábado, las tareas de rescate estarían concluídas.

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