Argentinos festejó con poco

Con un penal convertido por Ortigoza se llevó la primera victoria y sigue invicto.
Con poco, con casi nada, Argentinos se llegó muchísimo de Rosario. Le alcanzó con un gol de penal y algunos beneficios del azar. Así, derrotó a Newell's como visitante después de una década (el último éxito, 2-0 en 1999) y alcanzó su primer triunfo en el Apertura. Lo de los rosarinos fue una decepción: no mereció la derrota, más allá de que no sumó méritos como para ganar.

No eran malos los antecedentes para sospechar un partido despojado de brillos. De un lado estaba este Newell's bravo, intenso, capaz de incomodar a Boca en La Bombonera y de sumar siete puntos de los primeros nueve; del otro, se oponía un Argentinos que en las tres fechas anteriores había coqueteado con la victoria pero se abrazó a tres empates. Pero los dos habían insinuado un crecimiento respecto de un Clausura traumático.

Pero ayer, ese pasado reciente no tuvo continuidad sobre el césped. Newell's y Argentinos jugaron a lo que saliera, a los ponchazos. Y en ese contexto, si lo del equipo del Parque de la Independencia fue malo; lo de los de La Paternal fue incluso peor. Escasa elaboración, cero lujos, muchos pelotazos y suficientes imprecisiones como para incomodar incluso a los mejor ubicados en las plateas.

Roberto Sensini insistió con la idea de dos mediocampistas central decididamente defensivos (Lucas Bernardi y Diego Mateo). Pareció, cuanto menos, una decisión demasiado austera para un Newell's de pretensiones grandes. Lo de Argentinos fue lo mismo en términos de la distribución de sus futbolistas dentro del campo de juego: 3-4-1-2. Pero no tuvo el juego asociado que pretende su entrenador, Claudio Borghi. Queda una sensación desencantadora de este Argentinos: en el equipo del Bichi, no hay espacio ni para un homenaje a la rabona.

Estuvo un poco más cerca el local, sobre todo en el primer tiempo. Pudo haberse puesto en ventaja con un remate de Leonel Vangioni, que pegó en el travesaño. También con otras dos llegadas que tuvieron a Mauricio Sperdutti y a Jorge Achucarro. Lo de Argentinos fue menos que poco en esa primera mitad. Casi no llegó al arco defendido por Sebastián Peratta. Un detalle sintomático: el enganche Santiago Raymonda pareció, por momentos, una figura decorativa.

Ya en el segundo tiempo, el equipo visitante procuró -en algunos instantes al menos- salir de esa suerte de modorra en la que se había mantenido durante el primer tiempo. Es cierto que no fue brillante, claro. Pero al menos le alcanzó para jugar más lejos de su arquero. Lo de Newell's (ya con Mauro Formica en el campo de juego) fue parecido a la del primer tiempo: la voluntad contra la realidad. Con un problema añadido: perdió la poca profundidad que había tenido antes. Y para colmo se equivocó en su propia área y lo pagó con un gol. A los 20 minutos, en un duelo de ingresados, Alexis Machuca (reemplazó a Rolando Schiavi, lesionado) le hizo una infracción a Facundo Coria. Penal. Entonces, el implacable Néstor Ortigoza estableció la ventaja.

Lo que siguió fue previsible: Newell's fue y Argentinos lo esperó, cada vez más cerca de Sebastián Torrico. El cambio del defensor Juan Sabia por el delantero Ismael Sosa, a los 27, fue un perfecto testimonio de la voluntad de Borghi para el final del partido. Le salió bien. Le alcanzó para ganar. Ahora deberá llegar el tiempo de mejorar en el juego. Pero eso parece más difícil.

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