Un argentino, eje de una curiosa trama de espionaje

Lo acusan de vender secretos nucleares a Venezuela; él dice que quería "advertir" a EE.UU.
WASHINGTON.? "¿Sabe una cosa? No soy un espía. Lo único que yo quiero es llamar la atención para que se sepa que Estados Unidos está cometiendo errores costosos en su política nuclear. Y ahora estamos en este lío."

Quien dice eso, entre suspiros, es Pedro Leonardo Mascheroni, un físico nacido en Tucumán y radicado hace décadas en este país, donde se ha convertido en noticia tras enfrentar cargos de "traición" por una supuesta venta de información nuclear al gobierno del venezolano Hugo Chávez.

"La verdad es que no les vendí nada importante. Todo lo que les pasé lo saqué de Internet", se ataja, ante todo, este curioso personaje, autodefinido como un "luchador por el desarme nuclear", en su diálogo telefónico con La Nacion.

Más grave parece ser lo que, al parecer, "los venezolanos" a los que no identifica le solicitaron. Y que, según su testimonio, no es otra cosa que "información sobre lo que se necesita para desarrollar armamento nuclear".

Mascheroni lo cuenta, sin embargo, con la serenidad de quien dicta una receta de helado.

Habla desde su casa de Los Alamos, en el sureño estado de Nuevo México. La misma donde, hace pocas horas, irrumpió una veintena de agentes del FBI y arrasó con archivos, computadoras y libretas en busca de "pruebas de espionaje". No le dejaron nada en pie.

"Empezaron haciéndose los simpáticos. Y luego me dieron vuelta la casa. Estoy desesperado. Se llevaron el trabajo de muchos años", insiste este hombre, a quien en ningún momento se le cruza la idea de que puede pasar el resto de sus días en la cárcel, si se prueba lo de la traición.

"¡Mejor! Que me lleven a la justicia. Así el juez sabrá que, en materia nuclear, el que tiene razón soy yo" y no el laboratorio nuclear de los Estados Unidos que, hace veinte años, decidió prescindir de sus servicios.

Mascheroni, que asegura haber egresado del Instituto Balseiro, de Bariloche, tiene hoy 74 años, es ciudadano naturalizado norteamericano y crítico de la agenda nuclear estadounidense.

Cuenta que llegó a este país en 1963 y que, cuatro años después, obtuvo un doctorado en física en la Universidad de Berkeley.

Tocó luego el cielo con las manos cuando, en 1979, con 44 años y una prometedora carrera por delante, ingresó en el laboratorio local de Los Alamos, conocido en la historia de la física por el triste pendón de haber sido el primero en lograr una bomba atómica.

Para él, sin embargo, todo iba bien, hasta que, pocos años después "los gerentes administrativos y no los científicos" del laboratorio decidieron desechar su plan para montar un rayo láser gigante. Y optaron por el de otro científico.

"El Congreso no me escucha"

Las cosas siguieron peor: en 1988, el centro de investigaciones decidió prescindir de sus servicios.

"Desde entonces vengo peregrinando para lograr una audiencia en el Congreso en la que se demuestre que ese plan es erróneo, que el mío es mucho mejor. Pero el Congreso no me escucha", dice Mascheroni.

Hasta allí, nada sospechoso. Pero fue entonces cuando, de pronto y sin que este tucumano quiera explicar muy bien cómo, apareció en su vida una persona que dijo estar vinculada con el gobierno de Hugo Chávez.

"No me pida nombres ni circunstancias ?se ataja? porque todo eso es irrelevante frente a la gravedad de lo que estamos tratando", asegura.

Total, que "el venezolano" ?como identifica al personaje por el que hoy enfrenta cargos de traición? le ofreció dinero para que él construyera su propio rayo láser gigante, a cambio de que le ofreciera a Venezuela "asesoramiento para montar armas nucleares".

Ahí fue cuando, de acuerdo con su testimonio, aceptó el trueque. Pero sólo dio información sin valor por la que ?según dijo? jamás recibió los 400.000 dólares que había tarifado, sino, solamente, unos 20.000 en efectivo, que, a su vez, entregó al FBI. "Yo no hice nada malo", insiste.

Afirma que todo lo que quería era lograr que el Congreso lo escuchara y montar un laboratorio para su despechado superláser. Ahora, a cambio, lo espera el dictamen de la justicia. Y mientras eso llega, se pasa las horas "hablando con cuanto periodista quiera hacerme preguntas".

De acuerdo con el FBI, el supuesto venezolano ofreció bastante más dinero ?unos 800.000 dólares? por sus estudios, pero no llegó a poner un centavo. Todo se complicó cuando ese supuesto agente cayó detenido y se le encontraron archivos de computadora con información nuclear que remitía al argentino.

En el pasado reciente, el gobierno venezolano afirmó tener interés en exploraciones de uranio, pero Chávez negó estar interesado respecto del desarrollo de armas nucleares.

Sanción para la mujer del científico

* NUEVA YORK (The New York Times).? La mujer de Pedro Leonardo Mascheroni, Marjorie, empleada como él del laboratorio de Los Alamos, también sufrió represalias por el supuesto espionaje y fue puesta en disponibilidad en su trabajo el lunes pasado. "Le retiraron su pase para que no pueda ir a trabajar", declaró.

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