La Argentina Veronista

La Bruja actuó como líder en medio de la barbarie, y esa imagen parece marcar el camino a seguir. Mientras Diego colecciona enemigos, Verón piensa en construir.
Diego comió mucha mierda en estos días. Si la Selección quedaba afuera del Mundial se tenía que ir del país". Contar las últimas horas desde adentro suena a coartada para el Diego Mamando Maradona. ¿Y Verón no hace tres Mundiales que mastica cuestionamientos, infundadas acusaciones de vendepatria y de loser? Sus presiones eran similares, sus discursos fueron totalmente opuestos. El entrenador habló como un jugador desbocado, repitió un "que la chupen" que en breve seguramente será ringtone. El jugador declaró como el capitán, el líder, como si fuera el conductor. Se refirió a cambiar, a revisar, a escuchar más que a opinar. Y no es tampoco que Verón sea el caudillo incomprendido y ahora tenga pelo largo y cara de bueno. Pero en medio de la bravuconada general, puso una mesura que lo distinguió. ¿Habrá alguna forma de hacer que Verón tenga las piernas del Maradona jugador y Maradona lleve la cabeza de Verón?

Sin buscarlo, expuso a Diego claramente. Pero Verón volvió tomando mate y Maradona no se le acercó, en los 45 minutos del vuelo de regreso a Buenos Aires, para preguntarle por qué dijo lo que había dicho. Tal vez allí esté una forma de encontrar un camino. En hablar más. En la época que fueron compañeros en Boca eran compinches, la Bruja lo miraba con adoración juvenil y hasta manejaba las naves de Diego. Por teléfono también tienen buena comunicación. El entrenador lo llamó la noche que Estudiantes perdió la final de la Sudamericana y le pidió que pusiera el celular en altavoz para felicitar al plantel. Después de la Libertadores ganada también le marcó. "Bruja, parecía que tenías 22 años. ¿A qué clínica fuiste?", le dijo. Ahí le avisó que sería titular con Brasil. Pero en Ezeiza parece que es más complicado entrarle a Diego. Si está solo, es como toda la vida. Aunque ahora describen que generalmente está rodeado...

Diego ya había decidido buscar un enemigo de papel. Desde que relanzó el latiguillo de "los panqueques" o cuando tiró el "ya le van a querer hacer una nota a Maradona". Y mientras "Dalma y Gianinna marcaban a los hijos de puta", pidió cerrar los teléfonos, veda de información. Las fuentes no fueron tales antes de Uruguay. "Diego es un fósforo y en vez de apagarlo le tiran nafta", acusa alguien que conoce la interna. ¿Quiénes? Su gente más cercana y hasta dirigentes. En la noche previa al partido, después de ahuyentar a los tiracohetes, un Julito Grondona poco moderado gritaba en el hotel: "Cuando yo agarre la AFA, a ustedes (los periodistas) los limpio a todos". Y su papá ya sabía que si la Selección ganaba habría represalia a la prensa. "Vamos a ver qué dicen ahora los periodistas", se envalentonó después. El mismo Bilardo, el día que asumió, pidió más críticas porque "están muy flú (sic)". Verón también actuó diferente. No extrañaría que tratara de poner reglas de convivencia con las voces más pesadas. Hoy atiende por igual a La Red o del Plata, a Fox o TyC Sports, a Olé o Clarín. No entra en esa disputa que genera internas. Eso no quita que, como Mascherano, Demichelis, Messi y Tevez se haya molestado por algunos comentarios. Los que acusan a Leonel de no cantar el Himno porque no sabe la letra, los que dicen que los europeos están llenos de plata y no dan todo por la Selección, que no sienten la camiseta.

La reunión que pidió Maradona es con Grondona. Y podría ser la semana que viene. O en diez días. Allí tendrá que bajarle al papel todo lo que tiene en su disco rígido. ¿Ese abrazo con Bilardo transformado en una misma lágrima habrá sido un pacto de paz? ¿Ahora no le molestó que Bilardo diera indicaciones como nunca desde el túnel? Allí habrá una resolución clave. Bilardo, pese a que antes del partido repitió un "yo me voy, yo me voy" y después dijo "te querían voltear", se queda porque tiene el apoyo de Don Julio. ¿Será cierto que el presidente de la AFA le dijo a Mancuso que lo iba a borrar? El ayudante lo desmiente, contó por radio que se queda "a muerte". Pero lo que no saltó a la luz es que hace dos semanas, Mancuso le ofreció a su amigo Maradona irse del cuerpo técnico. Diego le respondió a lo Diego: "¿Vos estás loco?". Habrá que esperar al 4 de noviembre, cuando vencen los contratos de Mancuso y Lemme, quien estaba con un pie y medio afuera aun antes de su imagen grotesca a la llegada al aeropuerto de Montevideo y del pedido de respuesta a "la gilada" en el Centenario. Mohamed otra vez estuvo de espectador. ¿Se sumará en diciembre o llegará otro?

Verón lo conoce bien a Bilardo, sabe "cómo es Carlos". Aunque lo sorprende: lo tuvo que tranquilizar al Narigón en su llanto desconsolado, una foto que no se vio ni siquiera en México 86. Tiene relación con él y se conoce de hace años con Grondona. Con los jugadores no es tan testimonial. Hay quienes lo acusan de alejar a los que le simpatizan (un histórico lateral, un central borrado y un volante jamás convocado). Otros le valoran su llegada a Messi, los gritos en la cancha, aceptar jugar por la banda cuando Gago se negó con Paraguay o hacer reuniones. Una se dio después del partido con Brasil. Tema de la agenda del día: ¿quiénes y por qué andaban "con cara de culo"? La Bruja banca a Diego, aunque no comparte su enfrentamiento mediático. Habrá que ver si le pide hablar para lo que viene. A Verón, cuenta su entorno, le gusta estar en todos los detalles. Hasta vio con desagrado que en el chárter de regreso a Buenos Aires aparecieran más de diez personas que nada tenían que ver con la Selección. "El avión es de los jugadores", pensó por lo bajo.

Ahora cada uno tiene un objetivo inmediato. Diego buscaba estar una semana lejos del ruido, pero anoche mismo ya rompió el silencio (ver página 8). Juan Sebastián ya cambió el chip y, redimido por el mismo ambiente que tanta veces lo vapuleó, piensa en el Mundial de Clubes con Estudiantes. Maradona tenía planeado cenar con toda su gente y brindar "por los putos periodistas". Verón durmió proyectando cómo cambiar de acá al Mundial. Quizá hoy sea momento de seguirlo, de tener una Argentina Veronista.

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