La Argentina es el único país del G-20 que no cumplió con el FMI

No tiene fecha para la revisión del organismo, a diferencia del resto de las naciones; el Indec, un escollo
La Argentina es el único país del Grupo de los 20 (G-20) que seguirá incumpliendo el compromiso de revisión de su economía por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI). Así se desprende de un informe oficial del FMI en el que se asegura que la auditoría del artículo IV, que el Gobierno se niega a cumplir desde 2006, cobrará cada vez más relevancia en el análisis de este grupo de naciones. Esta omisión contrasta con la importancia que la presidenta Cristina Kirchner le ha otorgado a la pertenencia de la Argentina al G-20, que otros países cuestionan.

Aunque la Argentina comenzó a cumplir con el proceso de revisión entre pares al aportar los cuestionados datos oficiales sobre su economía, aparece como el único mal ejemplo por no abrirse a la evaluación del Fondo, justamente, desde la manipulación de las estadísticas. En el detalle de las misiones planeadas para realizar este monitoreo y del tiempo transcurrido desde la última consulta, el caso argentino ?que ya genera pedidos de sanción en el staff del organismo multilateral? aparece con tres puntos suspensivos. En cambio, India tuvo su misión en diciembre pasado; México, Alemania y Turquía la planearon para este mes, e Italia, para marzo. En mayo será el turno de Brasil, China, Indonesia, Japón, Rusia, Arabia Saudita, Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Europea. Junio será el mes de Australia, Francia, Sudáfrica y Corea del Sur, mientras que Canadá lo tiene programado para noviembre.

En un pie de página, se recuerda que la última vez que se trató un artículo IV argentino fue en julio de 2007. Así lo detalla el paper oficial del FMI, "El proceso de revisión mutua del G-20 y el rol del Fondo", preparado por los departamentos de Estrategia, Legales e Investigación del polémico organismo multilateral.

"El proceso del G-20 está separado del artículo IV, pero ambos ejercicios deberían complementarse y beneficiarse en forma mutua", se indicó. Por un lado, la estructura de política desarrollada por el G-20 y los compromisos asumidos por sus miembros "deberían enriquecer la discusión de políticas en el contexto del artículo IV". Por el otro, las discusiones de esta consulta con el FMI se transformarán en un aporte crítico "para la evaluación del G-20", agregó el staff del Fondo.

El informe destaca que, para la cumbre de junio, cuando los presidentes de los países del G-20 se reúnan para discutir el estado de la economía del grupo y las soluciones para tratar de evitar otra crisis, la mayoría de los países habrán concluido su consulta con el FMI que conduce Dominique Strauss-Kahn.

"Para la mayoría de los miembros, la interacción entre las autoridades y el staff del Fondo no se limita a las misiones del artículo IV", se expresó. La excepción, aunque no se la mencione, es la Argentina. Para el mediano plazo, según el informe, debería extenderse la interacción entre la evaluación entre pares y el artículo IV".

La ruta de los datos

Ayer, en el Palacio de Hacienda indicaron que estaba todo preparado para cumplir con la primera fase de envío de datos al G-20, que harán una escala técnica en el staff del Fondo. La fecha límite es el 31 de enero, aunque se prevé que varios países se demoren, aclararon.

Si bien los técnicos del organismo podrán alertar sobre "inconsistencias internas" de estas estadísticas, en el Ministerio de Economía descartan que pueda haber una discusión en torno de las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). En realidad, el informe del FMI aclara que, si se observa alguna inconsistencia, las autoridades nacionales "estarán en condiciones de revisar sus políticas o proyecciones si así lo desean".

En verdad, el G-20 no analizará las políticas de cada país, sino que consolidará los datos para tener un diagnóstico global.

Así lo acordaron los ministros de Economía a fines del año pasado en la cumbre de Escocia, cuando se decidió, por presión de China y Brasil, que el FMI tuviera un rol periférico en la evaluación mutua. Y, aunque ese consenso tranquilizó al Gobierno, este nuevo informe del FMI refleja las presiones que existen para señalar en voz alta a los miembros del G-20 que incumplieron con el artículo IV, un trámite técnico que sólo en la Argentina se transformó en una cuestión de Estado.

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