"Argentina tiene un problema crónico para atraer inversiones"

Se encuentra en la Argentina, Carlos Zarazaga, el economista investigador jefe y asesor para asuntos económicos de América latina de la Reserva Federal de Dallas, que también se desempeñó como economista jefe de la Reserva Federal de Filadelfia y que además trabajó en el Banco Central en nuestro país, para disertar en el marco del seminario que organiza el Rofex por su centenario. Ambito.com dialogó en exclusiva con el responsable de uno de los informes que son determinantes para la toma de decisiones sobre política monetaria en las reuniones mensuales del organismo comandado por Ben Bernanke, donde se determina el nivel de la tasa de interés más importante del mundo.
Periodista: La mayoría de los analistas aseguran que lo peor de la crisis global ha quedado atrás. ¿Coincide con esta apreciación?

Carlos Zarazaga: Sí, de la manera en que los vemos en la Reserva Federal hay signos de reactivación tanto en EEUU como en Europa. Esto da esperanzas de que las medidas que se han tomado han detenido el pánico financiero que se produjo cuando cayó Lehman Brothers, y todavía falta mucho para resolver, hay mucha incertidumbre, sobre todo en relación a la evolución del empleo en EEUU. Hay ciertas características de esta recesión que son positivas, como por ejemplo un gran aumento en la productividad de la economía americana que casi nunca pasa en las recesiones, especialmente en las de esta magnitud, por eso vemos que los balances de las empresas están llegando con beneficios arriba de lo esperado. En general, cuando hay ganancias de productividad es un buen síntoma, pero hasta ahora esto no se ha materializado en aumento del empleo por lo que vamos a tener que seguir mirando la evolución de la economía durante los próximos trimestres para ver si estos signos positivos se consolidan.

P.: En este contexto, ¿cómo ve a la economía argentina?

C.Z.: Obviamente, como parte de la recuperación global todas las economías emergentes, incluida la Argentina, van a tener un impacto positivo. Creo que va a ser directamente proporcional a la sustentabilidad de las políticas domésticas, los países que mostraron mayor solidez para enfrentar la crisis van a ganar mayor confianza y van a recuperar una fracción de las inversiones mundiales más alta que los otros. La Argentina probablemente se beneficie de esto, pero no tanto como países que han hecho buena letra como Chile, por ejemplo.

P.: ¿Le hace falta corregir algo en especial a la Argentina?.

C.Z.: En la Argentina tenemos un problema crónico, y es que cada vez que comienza un período de recuperación o bonanza la inversión está muy por debajo de lo que debería ser, y esto es una característica no solamente de este período. Por ejemplo, en la década del '90 hubo una gran recuperación de la economía y la inversión tendría que haber sido, en los años 1997-1998 por ejemplo, de 30% del PBI y fue de 21% o 22%. Lo mismo estamos observando ahora, inversión de 21% e incluso menos, y tendría que ser de 30%. Esto indica que la Argentina tiene un serio problema para atraer inversiones que no es sólo de esta administración. Simplemente esta administración no ha logrado corregir este problema estructural que tiene la Argentina.

P.: Argentina justamente está haciendo un acercamiento con los organismos internacionales y con los holdouts también.¿Qué es más prioritario regularizar la deuda que aún está en default, lograr un acuerdo con el Club de París o el acercamiento con el FMI?

C.Z.: Me parece que en este momento el rol del FMI ha disminuido. La Argentina es miembro de un club privilegiado que es el Grupo de los 20, me parece que la consigna ahora no es más la condicionalidad del FMI sino la reciprocidad. Creo que lo que los mercados le van a exigir a la Argentina es que se comporte como estos distinguidos miembros del G-20, y estamos hablando de países como Indonesia, no estamos hablando de países como EEUU. En la medida que la Argentina demuestre pautas de conducta en el tiempo que se asimilan a las del resto de los miembros del G-20 se irá ganando la confianza. El asunto de los holdouts y el Club de París, creo que es puntual, y no se si va a tener un impacto a largo plazo. La Argentina tiene que entender que debe insertarse en el mundo, y esta inserción pasa por tener gestos concretos que se asemejen más a lo que hace Indonesia que a los que hacen países que no pertenecen al G-20.

P.: Con la crisis casi todos los países del mundo están registrando una apreciación de sus monedas frente al dólar. La Argentina, tomó un camino totalmente contrario, mantuvo el tipo de cambio casi estable. ¿Qué opina al respecto y que consecuencias puede tener está política?

C.Z.: Las políticas cambiarias de cada país dependen de sus objetivos de largo plazo y de su coordinación con las políticas fiscales. No tengo realmente los números de la Argentina, para decir si la política cambiaria está en línea con la política fiscal. Lo importante es mirar siempre si la política cambiaria está alineada con la política fiscal.

P.: ¿Qué opina del mayor papel que parecen estar tomando los países que conforman el BRIC y el resto de los emergentes en los organismos internacionales y en el G-20?

C.Z.: Estamos hablando de cambios muy marginales. La batuta la van a seguir teniendo EEUU o Inglaterra. Estamos hablando de que a lo mejor Bélgica pierde votos a favor de China. Pero China va a tener más peso propio más allá de los votos en el FMI, porque es un país pujante al cual todo el mundo le quiere vender y esta es un su importancia. Creo que tener una acción más o una menos en el FMI no es la cuestión relevante en este momento.

P.: En cuanto a EEUU, tanto desde el Tesoro como desde la FED, constantemente se viene reiterando la voluntad de mantener un dólar fuerte, pareciera que casi a cualquier precio. ¿Qué nivel del dólar sería peligroso, por ejemplo frente al euro?

C.Z.: Si pudiera contestar la pregunta seguramente estaría haciendo mucho dinero en Wall Street (risas). Creo que se está haciendo mucho ruido con el dólar, y creo que el dólar tiene fluctuaciones históricas. Mirando el dólar en términos reales, y comparándolo con valores históricos como por ejemplo con el marco alemán, ya que no existía el euro en ese entonces, no veo nada fuera de lo ordinario. No es que estamos viviendo tiempos extraños con respecto al dólar, ya hemos visto este comportamiento del tipo de cambio real de EEUU. No se si podemos hacer mucha especulación respecto sobre si esto implica el fin de una época y el comienzo de otra. Como técnico veo que se mantiene en los patrones históricos.

P.: ¿Qué consecuencias traería a EEUU no poder mantener un dólar fuerte?

C.Z.: La situación del dólar débil, obviamente favorece a los exportadores, como pasa con todos los precios relativos favorece a algunos y perjudica a otros. Obviamente, sí va a favorecer al equilibrio de la balanza comercial de EEUU, eso es un aspecto positivo. Pero hay que tener cuidado que no se convierta en una escalada devaluatoria porque puede afectar la confianza. Aunque si uno mira los indicadores de confianza, elaborados a partir de los precios de mercado, no hay expectativas inflacionarias, se mantienen perfectamente chatas en 2% anual. Si bien hay algunos opinadores que piensan que se va a venir el fin del mundo, cuando uno ve el promedio del mercado no hay una expectativa de inflación muy alta o inusual para lo que se ha visto en los últimos diez años.

P.: ¿Cuál es una meta de inflación anual sostenible, que cualquier país no debe superar en el mediano o largo plazo?

C.Z.: El pueblo americano es un pueblo que tiene mucho miedo a la inflación. A diferencia de otros países, como en el caso del Banco Central Europeo o en el Reino Unido, en EEUU no hay un objetivo de inflación explícito, pero el mercado piensa que está entre 2% y 2,5% anual. En el caso de la Reserva Federal no lo podría decir, porque no hay un objetivo explícito, pero digamos que el sentimiento es que entre 2% y 2,5% anual es el objetivo de largo plazo.

P.: Respecto a las tasas de interés, la Fed ha dicho en reiteradas ocasiones que las mantendrá extraordinariamente bajas y durante un extenso período. El día que vuelvan a subirlas, que digan: salimos de la banda de 0 a 0,25%. ¿Cuál será la variable o indicador clave en que se basarán para tomar la decisión?

C.Z.: Estamos en una situación en la cual no va a depender solamente de lo que haga la Reserva Federal sino también de lo que hagan otros bancos centrales, es decir que haya un poco más de coordinación, en especial con el Banco Central Europeo y el de Inglaterra. Estamos en momentos muy particulares, me parece que con todos los patrones históricos que se han usado hay cierta conciencia de que hay que tener cuidado. Es difícil decirlo, pero no va a haber un solo indicador, va a ser un combinado de indicadores que dependerán de lo que en su momento observen tanto el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed, como los del exterior.

P.: Con la crisis financiera del año pasado, muchos se preguntan sobre la solvencia de los bonos de EEUU ante los continuos déficit. ¿Veremos a la economía estadounidense con superávit en sus cuentas públicas en un plazo no muy largo?

C.Z.: El superávit se tiene que producir por la fuerza. El día que, eventualmente, los mercados dejen de financiar al Tesoro realmente esto producirá un ajuste de cuentas como pasó en California, que se le cortó el crédito y no le quedó otra que ajustar. No obstante, el gobierno de EEUU parece seguir teniendo un gran acceso al crédito en el mundo, se siguen comprando los bonos del Tesoro, lo cual indicaría que el mercado piensa que en un futuro cercano habrá algún tipo de ajuste fiscal que va a permitir a EEUU mantener su solvencia y su reputación como un pagador puntual de sus obligaciones. No obstante, estamos en tiempos inusuales y hay que estar muy atentos a cómo evoluciona la situación económica tanto en EEUU como en el resto del mundo.

P.: Desde marzo la mayoría de los mercados bursátiles han tenido grandes ganancias, los paquetes de estímulos económicos gubernamentales y no sólo en EEUU permanecen y las principales tasas de interés del mundo están en niveles ínfimos y nunca vistos. ¿No teme que se esté generando otra burbuja financiera o que se desarrolle un proceso inflacionario?

C.Z.: Esto es palo porque votás y palo porque no votás. En el momento que empecemos a hablar de que subimos la tasa, empezarán: ¡eh la tasa de desempleo!. Cualquier cosa que haga la Reserva Federal va a tener algún crítico en alguna dirección o en la otra. Lo que nosotros evaluamos es que hay una gran capacidad ociosa en EEUU, especialmente en cuanto a empleo que está realmente por el piso, 7 u 8 puntos porcentuales por debajo de lo que debería ser, y hasta que esto no se recupere y no veamos señales de alguna reactivación va a ser difícil decir que hay presiones inflacionarias insostenibles. Si habláramos ahora del nivel donde están las tasas habría un escándalo, todo un coro de protestas, porque estamos por matar la economía. La Reserva Federal siempre que aumenta las tasas siempre recibe críticas de haber causado la recesión. En realidad, lo único que hacemos siempre es tratar de ajustar la tasa nominal a lo que consideramos que es la tasa real consistente con la evolución de la economía. La idea de que la Reserva Federal causa recesiones al aumentar la tasa es un poco obsoleta en términos de la discusión de hoy.

P.: En la economía de EEUU tienen un impacto importante los precios de los commodities ¿Cómo cree que será la evolución de los precios a futuro?

C.Z.: Creo que nadie tiene un modelo para hacer proyecciones sobre precios de materias primas, pero creo que en parte depende de lo que pase con China. Me parece que el motor que está cambiando los precios relativos en la economía mundial a favor de las materias primas es China, y es difícil saber que contenidos especulativos, que contenidos en materia de expectativas inflacionarias hay, pero si creo que este cambio en los términos del intercambio a favor de las materias primas probablemente se mantenga en el tiempo y favorezca a los productores de materias primas, tanto de petróleo, como de soja y hierro, entre otros.

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