La Argentina prometida sólo se construirá con compromiso

La Argentina prometida sólo se construirá con compromiso
El emblemático referente del judaísmo en el país instó a dejar de "hacer la plancha" porque ya no basta con votar. "Hay que asumir desafíos y participar", enfatizó.
La tierra prometida, para el rabino Sergio Bergman, es la Argentina. Y por eso ayer, durante su breve paso por la ciudad, instó a los jóvenes a que se liberen del miedo "del no te metás", a que se comprometan y participen, interactúen y construyan la república.

En cambio, los convocó a rechazar la pesada mochila que los adultos les quieren cargar, cuando les reclaman que hagan el país que ellos ni siquiera intentan.

"No planteo una reivindicación partidaria sino una política cívica. Ya no podemos hacer la plancha. No alcanza con votar, hay que participar. La juventud debe asumir el desafío de continuar lo que podemos legarles desde la ejemplaridad. Y ser libres, porque a nosotros nos metieron el miedo del 'no te metas que es peligroso'. Tienen que, insisto, involucrarse con esperanza, que no es limitarse a una espera, sino que es el trabajo de cada día. Y creer en esa tierra prometida, una Argentina a la que quizás los adultos, porque llevará una generación, no lleguemos a entrar", señaló Bergman durante una entrevista exclusiva con este diario.

Rabino de la Congregación Israelita de la República Argentina y presidente de la Fundación Argentina Ciudadana, Sergio Bergman llegó a la ciudad sobre las 16.30 de ayer, procedente de Coronel Pringles.

Antes de la conferencia, que por la noche ofreció en una colmada Cámara Arbitral de Cereales (mucha gente se quedó afuera), visitó la Asociación Israelita de Bahía Blanca. También, acompañado por el concejal electo Raúl Woscoff, se expresó ante adherentes a Integración Ciudadana, en el local partidario de O'Higgins 183.

Su disertación, aclamada por momentos, fue impulsada desde la Red de Ciudadanos, Conciencia Cívica Bahiense, Conciencia Interior, la Asociación de Acopiadores y la Bolsa de Cereales.

De Barrionuevo a Kirchner

Al referirse a lo que siente como su trabajo, Bergman se presentó como un rabino de la sociedad argentina que más allá de la ley de Moisés y de Israel, también difunde la Constitución Nacional y la República.

"Como plataforma ideológica de política cívica, tenemos dos puntos clave: cumplir con la ley y no robar. Sólo con eso salvamos al país. No como dijo el 'profético' Barrionuevo, que había que dejar de robar dos años. 'Generoso y pragmático', apenas pidió una pausa de dos años porque participaba de la vieja corrupción, que era la de robar", aludió a la patentada frase del gremialista gastronómico en los tiempos de Carlos Menem en la presidencia de la Nación.

A la nueva corrupción, Bergman la identificó con quien escritura a su nombre casinos, tierras, aerolíneas o empresas de electricidad, porque tiene previsto que, se vote al que se vote, encontrará la manera de quedarse.

"Tenemos que estar atentos: no se puede subestimar a un perverso que es sumamente inteligente. ¿Quién tenía un plan "b" para el 28 de junio? Sólo él (por Néstor Kirchner). Entramos por un tubo a la trampa de plebiscitar 'yo o el caos', en una elección que era parcial de legisladores. Y que se anticipó bajo la amenaza de la gobernabilidad, cuando la única gobernabilidad es la ley y no el apriete y la chicana.

"¿Y qué votamos?, Ni 'el yo" ni 'el caos'. Repartimos el poder, renovamos representantes y el 29 de junio ... 'más yo y más caos". Porque si ganaba él, tenía todo el tiempo, y si perdía, sólo seis meses. Entonces, como en una minuta con papa fritas, se despacharon todas las leyes que en un país razonable son políticas de Estado y se quedó con la justicia, las jubilaciones, los medios, la coparticipación y la reforma política".

Frente a tamaño panorama, el rabino cree que en vez de lamentarse y quejarse, hay que hacerse cargo "y pedirle a la vocera (por Cristina de Kirchner) que vuelva a ser presidente, que cumpla con la ley y que necesita mayor control y gestión social, con ciudadanos proactivos que amorosamente le respiren en la nuca todos los días".

Finalmente, clamó por los tres poderes independientes que vuelvan a dar la paz y la seguridad que no tenemos, a partir de educación y trabajo para millones de jóvenes subsidiados por el asistencialismo, "los que estamos por perder otra vez, porque no tienen el ejemplo de padres, ni de abuelos, en algunos casos, que hayan trabajado" y porque advirtió que en nuestro país, la pobreza territorial no es una tragedia sino una estrategia.

"De a uno, nos llevarán a todos"

"Al profundizar su enfoque sobre la responsabilidad de forjar la república, Bergman dijo que eso no se le puede pedir a quien no tiene comida, techo ni trabajo.

"Tenemos que revertir la situación participando y emancipando a muchos de nuestros hermanos que viven en la indignidad y que son rehenes y esclavos del clientelismo electoral. Eso se hace reponiendo ciudadanos activos. Tenemos la obligación moral de trabajar por los excluidos y, sobre todo, por los jóvenes excluidos que consumen la resaca de la droga que se exporta, porque el nuestro dejó de ser un país de tránsito para convertirse en un productor", continuó.

Bergman definió a la Argentina como una zona liberada para la droga, puesto que no está radarizada y que, con los grupos vinculados al narcotráfico que financian la política, podemos terminar como Colombia o Méjico.

"Eso es lo peor que nos puede pasar, porque ya no se trata de radicales o peronistas en el gobierno, sino de intereses que se van a quedar con el país. Y alguien tiene que alertarlo para que dejemos de pensar que en la Argentina nos salvamos de a uno. De a uno, nos llevarán a todos, pero todos juntos vamos a poder hacer el cambio", enfatizó.

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